Sueño y estrés

El estrés es una respuesta adecuada del organismo, que si bien tiene una utilidad real en algunos momentos de la vida, impide descansar profundamente debido a la activación que produce.

El estrés nos ayuda a huir del peligro o, cuando no queda más remedio, a hacerle frente minimizando las consecuencias negativas.
La adrenalina, es en gran parte responsable de todos los cambios fisiológicos que se generan en el cuerpo en situaciones de tensión alta. Trabaja de un modo excelente cuando el objetivo es alejarnos de un tigre dientes de sable o de un individuo agresivo porque nos entrega la potencia que necesitamos para movernos de un modo ágil, ─la precisión es otra historia, fuerza no es igual a exactitud─ y por las mismas razones se puede intuir que esta sustancia no es la amiga más cercana del descanso.

El estrés surge en una oficina porque un superior regaña a un inferior o cuando llegan las cuentas y el salario no alcanza para pagarlas, provocando una respuesta similar a la que en la época de las cavernas tenía un antepasado nuestro cuando se enfrentaba a una bestia que rebasaba sus capacidades. El hombre quería correr, esconderse, ponerse a salvo y en el peor de los casos ser el vencedor en una lucha desigual e incierta. Si en ese mismo estado intentara dormir lo más probable es que no lo lograse, por su propio bien. Algo parecido sucede con el estrés contemporáneo.

El cuerpo quiere desconectarse pero la mente no lo deja. El cuerpo necesita relajarse, olvidarse de todo (digestión, pensamiento racional, planeación, etc.) para recuperarse bien y comenzar una nueva jornada con más ganas y más elementos que le permitan avanzar. Si se deja que las preocupaciones, los afanes diarios y sobre todo el estilo de vida superficial y consumista, que en últimas es el que produce necesidades innecesarias, contribuya a la falta de recursos, de todo tipo, para cubrir las necesidades necesarias uno de los primeros damnificados será el sueño.

Quien se siente amenazado constantemente, ya sea por entes inmateriales, como la hipoteca, o palpables, como esa grieta en el techo que amenaza con desmenuzarlo, difícilmente podrá dormir y mucho menos recordar lo que sueña.

El estrés es un sistema de alarma que indica la urgencia de un cambio. Vivir durante mucho tiempo en un ambiente inestable, que sólo transmite inseguridad, es un método perfecto para perder la salud y de paso para olvidar las imágenes que componen nuestros viajes nocturnos.

Ejercicio recomendado:
Relajación Psicofísica Progresiva Profunda

Fondo de la imagen de C. Rayz

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