Sueño y ansiedad

Un ataque de pánico, que viene a ser lo mismo que una crisis de ansiedad, se diferencia del estrés en que la fuente que causa tensión, es más o menos desconocida, sin embargo estrés y ansiedad son parientes muy cercanos por lo que tienen un potencial parecido para perturbar el sueño.

La crisis de ansiedad puede definirse como un momento en que se pierde el control, se experimenta como mortal una amenaza ─un pensamiento o una fecha de entrega─ y por lo tanto se cree que la muerte está cerca. Su aparición es muy incapacitante para quien la padece y para sus acompañantes, especialmente si los toma por sorpresa y no saben cómo reaccionar, empero es necesario ir más allá del punto cumbre de esta perturbación para encontrar sus causas.

El término estrés en un principio se tomó prestado de la ingeniería, que lo usa para referirse a la presión que pueden soportar los materiales. El pasado de esta palabra o su inicio está relacionado con fuerzas físicas y palpables, algo muy distinto de lo que pasa con el estrés contemporáneo.

Muchas de las escalas usadas en psicología clínica para determinar el grado de estrés al que está expuesto un individuo son subjetivas, es decir que se ajustan a su situación particular, por ejemplo las dificultades que tiene para cubrir sus gastos con el sueldo que recibe en un trabajo remunerado de un modo miserable. Estas escalas o “metros” que se usan para medir el estrés de una persona dan resultados distintos según cada quien, por lo que dos empleados que viven la situación descrita más arriba pueden reaccionar de formas distintas e incluso opuestas. Mientras una experimenta una crisis de ansiedad al mes de estarla viviendo, la obra la atraviesa impávida hasta que le diagnostican una úlcera estomacal.

Los ataques de pánico aparecen para llamar la atención de quien los padece, que muy seguramente ha estado evadiendo aspectos de su realidad perjudiciales a largo plazo. Es muy probable que acompañando estos episodios haya tenido sueños angustiantes y hasta pesadillas que le señalan los aspectos que debe modificar, asimismo es posible que ignore del todo su actividad onírica si definitivamente se opone a hacer cambios clave.

El insomnio también es un indicio de ansiedad porque para poder dormir es requisito confiar en el ambiente, en las circunstancias vitales que se está atravesando, cuando no es así, cuando se cree, sobre todo a nivel inconsciente, que hay un peligro acechando para hacer daño, difícilmente se podrá alcanzar el nivel de relajación requerido por el cuerpo para descansar con profundidad y satisfacción.

Partiendo del hecho de que el sueño es una actividad imprescindible, en ningún caso opcional, para mantener la salud y disfrutar de la vida, lo próximo que se puede esperar después de atravesar una época de estrés extremo, crisis de ansiedad incluidas, es un deterioro serio de la salud física, que sigue, naturalmente al deterioro psicológico que la ha generado. Llegados a este punto es conveniente preguntarse cuál será la parada que viene ¿una enfermedad incurable?, ¿una separación?, ¿aprovechar el llamado de atención para transformarse radicalmente? De la respuesta a estas preguntas dependerá la repetición a la desaparición del fantasma silencioso que es la ansiedad.

Lecturas de profundización:

Primeros auxilios psicológicos

Beneficios de la meditación

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