Depresión y sueño

El equilibrio es uno de los estados más difíciles de alcanzar, no hablemos ya de mantenerlo, por eso cuando el estado de ánimo lleva a extremos insalubres relacionados con el sueño se puede intuir que algo no anda bien.

Las depresiones, decía un profesor que me dio clases cuando estudié Psicología, pueden afectar los patrones de sueño de dos formas: aumentándolos o disminuyéndolos, así quien pasa por un estado depresivo duerme más de lo habitual porque es una de las actividades que le disgustan menos o padece de insomnio porque percibe como insoportable hasta el más pequeño de los problemas, a su vez los sueños que se tienen durante estos episodios pueden ser muy angustiantes o pueden desaparecer.

Algunos sueños, a los que llamo cotidianos, que se caracterizan porque con su contenido recapitulan los hechos que se vivieron en la jornada previa al descanso, o en los días anteriores, ayudan a fijar en la memoria datos que serán útiles más adelante, sin embargo cuando el estado emocional esta alterado la intensidad de estos sueños puede afectar negativamente al soñador, pues como se ha descubierto, con estudios recientes, los individuos con tendencias depresivas en ocasiones tienen cerebros con “demasiadas” conexiones neuronales, disposición anatómica que les generaría problemas para olvidar episodios tristes o dolorosos, por lo que se podría decir que su memoria de elefante les juega en contra. Asimismo se sabe que recrear mentalmente una y otra vez un acontecimiento de carácter emocional negativo hace que la persona se “retraumatice” porque vive varias veces la escena que desencadenó o contribuyó a la depresión.

La depresión mayor presenta como riesgo más grave el suicidio por eso casi todos los esfuerzos que se hacen para aliviarla buscan salvar la vida de quien la padece, además de llevarla a un lugar emocional más positivo y funcional para sí mismo. En este abordaje los sueños también pueden ser una alternativa. El contenido onírico, así como la temperatura corporal, entrega información acerca del bienestar persona sólo que a niveles distintos. Prestarle atención a los cambios dramáticos o fuertes en las situaciones que se protagonizan durante el descanso puede ser una forma efectiva de detección de épocas depresivas o que anuncia la necesidad de ejercer modificaciones en la vida diaria, o en los planes a largo plazo, con el fin de evitar episodios tristes, oscuros.

En ciertos círculos se cree que la depresión con o sin tratamiento desaparece 6 meses después de su inicio, empero algunas personas no logran atravesarla sin arriesgar su vida de allí que sea importante prestarle atención a los cambios bruscos de humor, incluso a través de los sueños, más si existen antecedentes propios o familiares de trastornos afectivos. Es importante recordar que si ya se está experimentando una fase depresiva lo mejor es buscar ayuda competente y aprovecharla, pues como también decía ese profesor después de superar una depresión siempre resulta una persona mejor.

Artículos de profundización:
Depresión: una guía para pacientes y familias
Terapias no farmacológicas tratar la depresión

Anuncios