Terapia y sueño

Ilustración en tonos azules de jovencita soñando despierta.

Así como hay neurólogos que trabajan interdisciplinariamente con acupunturistas, no es raro ver a algún analista jungiano trabajando en equipo con un astrólogo o un reikista para que sus pacientes se encuentren con el bienestar. Vista de este modo la interpretación de sueños es una herramienta, entre las muchas disponibles, para el crecimiento personal.

Cuando estudiaba psicología contemplé la posibilidad de dedicarme a la especialidad clínica, esa que se ocupa de recibir consultas de personas para ayudarlas a resolver problemas y mantener su salud mental, sin embargo el gusto, el placer que siento al escribir nunca me abandonó, por fortuna, y esta situación me llevó a reconsiderar mis planes, mismos que de una u otra forma se modifican mientras camino.

A la interpretación de sueños, como a muchos otros temas, llegué por curiosidad, presintiendo que algo había ahí para mí, apreciación que luego confirmé.

Al comienzo todo fue un proceso de exploración que no sabía a dónde me conduciría pero que más tarde tras leer a Freud, a Fromm y a Jung ─entre otros─ me mostró sus potenciales y funciones. Escribiendo y analizando mis sueños aprendí que no se formaban al azar y que tenían muchísimo para contarme, sin embargo ellos no eran los únicos.

Por la misma época en que materialicé con textos y lecturas mi interés por la interpretación de sueños, mis ojos y mi cerebro se paseaban por libros de reiki, tarot, metafísica y parapsicología, insinuándome que hacían parte de un todo, que eran manifestaciones de un mismo SER, de una misma MATERIA, de una misma ENERGÍA, por eso creo que si bien la interpretación de sueños puede ser entendida como una terapia no se la puede considerar como una isla inconexa, irremplazable para el logro de objetivos específicos.

La interpretación de sueños como terapia es una opción que, según el caso y la persona, puede funcionar como bastón único o compartido, como parte de la ayuda que se elige recibir en un momento dado de la vida. Así como alguien puede creer que con un medicamento se aliviarán los síntomas de una enfermedad, sin hacer nada más, otra considerará que el análisis de la actividad onírica es todo lo que necesita, empero tengo una opinión distinta frente a estos escenarios. En el primero es muy probable que el médico que formule el medicamento recomiende a la par de su uso cambios en el estilo de vida que abarcan dieta y ejercicio físico, dando a entender que una pastillita sola, así se tome con mucho rigor y mucha puntualidad, no resolverá mágicamente un problema que lleva meses gestándose; a su vez se equivoca quien cree que registrando sus sueños, para luego comprender su significado, está haciendo todo lo necesario para resolver sus meollos. En ambos casos la crisis o la situación incómoda le exige al doliente un cambio integral, profundo para recuperar la salud, el equilibrio.

Ver la interpretación de sueños como una herramienta multiusos equivale a querer resolver todos los desajustes caseros usando solamente el martillo. Aunque es cierto que el subconsciente influye en todos los aspectos de la vida, los viajes nocturnos conforman sólo uno de los recursos disponibles para acceder a su contenido, para descubrir las modificaciones que debemos ejecutar en nuestra vida activa para estar más satisfechos con ella.

Trabajar en la comprensión del significado de los sueños puede ser una tarea exclusiva durante una etapa de la vida, sin embargo en algún punto mostrará, como es natural si se asume a fondo y con compromiso, señales de agotamiento pues mediante ella se puede crecer, avanzar hasta un punto en el que será necesario acudir a otras alternativas, tal vez sin descartarla definitivamente pero sí restándole dedicación mientras se llevan consigo las enseñanzas que ha entregado.

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