The cell (2000), reseña

imagen de the cell o la célula película

Hace poco, después de oír que un oyente de Milenio 3 recomendaba esta película, vencí mis prejuicios hacia la figura de Jennifer López y vi The Cell ─La célula o La celda según se tradujo en Latinoamérica y España─. Ahora vengo a recomendarla. Me encantó.

Uso habitualmente el trabajo de Eddi van W. en Flickr para ilustrar los videos que hago acerca de interpretación de sueños, porque las escenas surrealistas que logra son perfectas para ambientar las sensaciones extrañas que se tienen durante un viaje nocturno. Quizás me recuerda el trabajo del fotógrafo David Lachapelle o la estética de algunos videos de Red Hot Chili Peppers, especialmente los de la década del 90. Todos estos elementos pueden encontrarse en The Cell, una película que desafía de frente el concepto de maldad, la idea extendida de que el malo lo es porque quiere y no como consecuencia de sus vivencias.

Si bien las consecuencias de las acciones de los asesinos seriales pueden ser explicadas mas no justificadas, es muy común que la gente diga que se merecen la pena de muerte sin justificar tampoco el porqué. Ya no hablemos de esperar que intenten explicar las razones de su modo de pensar, que con demasiada frecuencia responde a una moda, a una tendencia, a quedar bien con los demás y no a una reflexión individual: su opinión es la misma que tiene la masa respetable.

Hace poco alguien en Youtube me preguntaba, a través de un mensaje privado, si mi acercamiento a la interpretación de sueños era a través de la meditación. Esta persona decía saber de alguien que “se conecta” con los soñadores para ayudarles a esclarecer el significado de los símbolos que han visto, por lo tanto me preguntaba si yo hacía lo mismo. Le expliqué que prefería darles a las personas herramientas para que por sí solas puedan responder preguntas importantes para ellas, después perdió el interés.

Luego de ver The Cell me convencí, todavía más, de mi abordaje. Bucear en la mente de otros puede ser tan desgastante como peligroso, además de innecesario. Hay tareas personales, que nadie más puede ni debe hacer por nosotros porque están ahí para ayudarnos a crecer, para dejarnos lecciones que necesitaremos más adelante en el camino.

El argumento de esta película ilustra un poco cómo será, si sobrevive, la terapia psicológica en el futuro. Hoy en día se dice que una vez se identifiquen todos los genes que producen enfermedades mentales se podrá curar a todo el mundo de tales males. Si esto fallara ya estaría lista la neurología para tomar el relevo. Con el cerebro mapeado al detalle se sabrá cuál es el lugar exacto donde aparece el Parkinson o el siniestro Alzheimer, haciendo muy sencillo su tratamiento. Si después de estos avances quedan algunos casos sin resolver, si el consumismo no nos cura la infelicidad como nos lo promete todos los días la comunicación masiva, podremos ir a un consultorio donde un terapeuta vestido de forma extraña nos pedirá permiso para entrar directamente en nuestro subconsciente, donde hará las modificaciones necesarias para que dejemos atrás la depresión o no perdamos más tiempo pensando cuál es el sentido de la vida. No sé si ese futuro sea mejor o peor que el presente, The Cell sólo se encarga de mostrarnos una alternativa.

Al margen de los aspectos terapéuticos presentados en la película también se tratan los escénicos, es decir los relacionados con los cuadros que pinta el subconsciente a partir de las vivencias del soñador. El contraste entre los sueños del asesino serial y los de la trabajadora social son marcados, por lo que explican bastante bien el punto al que me refiero cuando digo que si alguien pretende cambiar sus sueños debe comenzar por cambiar lo que vive mientras está despierto.

Por último resalto el uso de efectos especiales, totalmente justificados teniendo en cuenta el carácter altamente onírico de esta producción. Estos elementos resaltan y refuerzan el mensaje que se quiere dejar con la historia: los resultados de tus acciones son tu responsabilidad y de nada sirve que te escondas en otra realidad, tus errores te alcanzarán incluso allá. Desde ya The Cell hará parte de mi lista de películas recomendadas para aprender a interpretar sueños.

Anuncios