Regala una lista de canciones o una clase

Ayer no pude publicar por eso hoy vengo con dos ideas que, como las anteriores, hacen énfasis en experiencias particulares más que en compras.

Va la primera.

Es posible que en tu época de adolescente compusieras un cassette con canciones grabadas de la radio o que recopilaras en un cd esas músicas que te traen buenos recuerdos a ti y a alguien cercano. Ahora vamos en las memorias usb o pen drives, como les dicen en otros lugares, pero más allá de eso lo que está claro es la fortaleza de las emociones. Ellas son capaces de generar estados de ánimo en una gama muy amplia y resulta que la música, lejos de ser un elemento placebo, puede causarlas con mucha exactitud.

Piensa bien qué quieres transmitir antes de armar una lista de canciones, concéntrate en las sensaciones que quieres hacer que esa persona querida experimente, luego enfócate en tus grupos favoritos, pues la idea es que este regalo esté lleno de ti. Pasa a armar la lista y luego envíala o entrégala, según la plataforma que decidas usar. Si quieres puedes agregar una dedicatoria o usar una canción específica para resumir lo que le deseas al otro.

Ahora la segunda.

Todos somos expertos en algo, a mí por ejemplo se me da muy bien tender camas. Soy perfeccionista a la hora de extender sábanas y acomodar cobijas, por lo que podría dar una clase del tema. Tú, muy seguramente, también tienes más de un talento. Quizás eres experto arreglando desperfectos eléctricos o maximizando el espacio a la hora de empacar, eso quiere decir que puede enseñar.

Ayuda a alguien dándole una clase profunda y práctica acerca de eso que te sale tan bien. Se vale enseñar de forma práctica la receta para lograr con perfección una comida o un coctel. Este regalo te empujará a buscar tus dones y a compartirlos con los demás, justo el modo en que se multiplican y se fortalecen. O sea que ganan los dos, regalador y regalado.

Espero volver mañana con otro regalo experiencial, porque no creo en el final del mundo.

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