¿Tu plata o tu estilo de vida?, esa es la cuestión

balanza roberval con caricaturas de mujer tirando plata y de mujer frente a un lago

 

Hay un dicho popular que habla del poder que tiene la plata para comprar casi todo: la plata compra la cama pero no compra el sueño, el sueño rico, el sueño sano, el que se concilia sin pastillas, el sueño lleno de viajes nocturnos y que el cuerpo interrumpe cuando se siente satisfecho, el mismo sueño que a menudo amenazamos tomando decisiones que sabemos tendrán consecuencias negativas.

Vengo al blog justo con este tema porque hace unos días volvieron a hacerme una oferta de trabajo que ya había rechazado. Esta vez venía con más plata pero con los mismos defectos de la versión anterior: problemas con los cronogramas, demoras en los pagos y reprocesos que nadie valora y que, por lo tanto, nadie paga. Apenas oí de nuevo los argumentos y las explicaciones viejas dije que no. Sin embargo esa parte de mí que aprendió tan bien la lección de “hay que aprovechar la época de vacas gordas porque no se sabe cuándo llegará la de las flacas” seguía dándole vueltas al asunto, tratando de encontrarle el lado bueno a la propuesta para aceptarla, así fuera tarde.

Después de consultarlo con las cartas del tarot y con un sueño que programé para saber más de este asunto confirmé lo que ya sabía: mi primera corazonada tenía la razón. No sólo porque colegas cercanas que ya han trabajado con el autor de la propuesta hacen pocos comentarios positivos acerca de él sino porque para completar el trabajo es necesario ir a reuniones y buscar entrevistas con personajes de la farándula criolla, dos funciones incompatibles con el estilo de vida que he decidido llevar, uno en el que los compromisos presenciales de trabajo son mínimos y la televisión nacional es una fuente más de ese ruido de fondo que cada tanto hay que soportar.

No voy a decir que al final tomar la decisión fue muy fácil, así la respuesta inicial me haya salido en automático ─de hecho todavía pienso en si debería pasarle el dato de la vacante a algún conocido talentoso─ pero sí tengo más claro que antes que la clave para elegir bien en casos como este es saber con certeza lo que se quiere en la vida, pues aunque es cierto que la plata rara vez sobra, es posible que por ambición, así sea pequeña, termines aceptando una responsabilidad que no te deja tiempo para gastarte lo que te ganas y que ni siquiera te deja dormir y soñar en paz.

Esta vez elegí lo que siento me traerá más recompensas a largo plazo, creo que por eso, entre otras razones, el insomnio no se ha animado a visitarme últimamente.

Y tú ¿tienes claro cuál es el estilo de vida que te hace bien?

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Un comentario en “¿Tu plata o tu estilo de vida?, esa es la cuestión

  1. Buena decisión. El estilo de vida que quisiera es que me paguen por leer todo el día o, en su defecto, un trabajo de medio tiempo (efectivo) que me permita hacer lo que quiera el otro medio tiempo (seguir leyendo, por ejemplo).
    Encontrar un empleo de tiempo completo que llene nuestras expectativas de realización personal y profesional y que pague lo necesario para costear el estilo de vida que queremos es una ilusión que veo cada vez más lejana. Posiblemente la respuesta esté en varios trabajos de tiempo parcial que se complementen entre sí.

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