Los sueños: un sistema para navegar la vida

Recordar a qué edad se tuvo el primer sueño impactante y cuáles fueron los detalles exactos que le dieron tal carácter no es requisito para acercarse al mundo onírico.

Cuando se habla de sueños es muy común oír la frase “yo no sueño”, sin embargo cuando se hacen preguntas más específicas como ¿todos los días te levantas sintiéndote igual? o de verdad ¿nunca sueñas nada? aparecen respuestas como “a veces me siento raro en las mañanas, confundido o algo así”, “tengo la sensación de que alguna vez en sueños alguien me perseguía” o “creo que había agua”. Conjeturas, creencias y sensaciones como estas hablan de la naturaleza efímera y delicada de los sueños, una actividad tan propia de los seres humanos que incluso quienes se declaran poco conocedores de las tierras de Morfeo son capaces de describir una función que mente y cuerpo usan para desintoxicarse.

El cerebro que, como un delfín, nunca duerme, produce escenas hechas a medida para cada soñador. Estas imágenes le ayudan a aprender, a olvidar y a resolver problemas, siempre respetando su nivel de consciencia, y aquí, en el nivel de desarrollo personal yace una de las claves para entender porque no todos recuerdan lo que sueñan.

En algunos casos el contenido es tan caótico o tan sensible para el soñador que para protegerlo su memoria le hace olvidar lo vivido en las noches. En otros casos todo se debe a una falta de costumbre, pues un sueño fresco que no se recapitula en la mañana desaparece con mucha facilidad y sólo volverá en retazos si los eventos que se experimentan durante el día reactivan el recuerdo de los viajes nocturnos que formaron el mensaje inicial.

dibujo de una brújula emocional sobre fondo de piedras de río

Licuc

¿Para qué interpretar sueños?

Ignorar indefinidamente los sueños equivale a darle la espalda a las comodidades de la vida contemporánea para adoptar un estilo de vida más propio de la época medieval.

Los sueños más que desechos puros de lo vivido día a día son una brújula viva, un sistema de señalización que le habla a cada persona del modo en que lleva su vida. En términos tecnológicos ignorar los sueños es como andar por las calles viendo únicamente lo que dice el GPS, creyendo que los ojos y el propio sentido de orientación son obsoletos. Escuchar lo que los sueños tienen para decir ayuda a fortalecer la intuición, esa habilidad que aprovecha y analiza los estímulos a los que nos exponemos todos los días y que creemos que pasan desapercibidos pero que tienen una influencia grande en las decisiones que tomamos, en especial en las importantes.

Allá ellos, los que dicen que los sueños sólo son sueños, esos que sólo les prestan atención cuando alguno los hace sentirse descolocados, o que cuando ya no vale la pena encuentran una relación entre lo ya ocurrido y lo que habían soñado.

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