7 razones para no aprender a interpretar sueños

Cuando surgió mi interés por la interpretación de sueños no imaginé que años más tarde al hablar del tema sería vista como la mujer barbuda, como el fenómeno del circo que atrae el morbo de los espectadores, y tampoco imaginé todas las consecuencias que me traería.

niño con gorra viendo el interior de una habitación a través de una cortina

Frodrig

Pensando en aquellas personas que apenas comienzan a recorrer este camino y en aquellas que lo piensan dos veces antes de empezar a leer La interpretación de los sueños de Freud o de Artemidoro decidí escribir este artículo, así no todos podrán decir que nadie les advirtió las peligrosas situaciones a las que podrían enfrentarse si se animaban a tomarlo.

1. Soñar con escenas que parecen dirigidas por Steven Spielberg cada dos por tres. Una vez se comienza a prestarle atención a los sueños se entra en una progresión en la que cada historia se recuerda con más detalles que la anterior. Si antes sólo podías recordar que un oso maligno te perseguía hasta acorralarte cuando estabas por caer a un abismo, luego de llevar un diario de interpretación de sueños sabrás cuán largas eran sus garras, olerás la hierba del bosque, sentirás la humedad del musgo bajo tus pies y te darás cuenta de que esa es sólo la secuencia final de una historia que comenzó en otro país, cuando intentabas comprar una casa con una persona que no te inspiraba confianza, que se llamaba Vicente y que además tenía un diente de oro.

En tu vida de vigilia tener la capacidad de visualización tan desarrollada, gracias al entrenamiento que tienes noche a noche, te lleva a considerar múltiples situaciones cuando intentas resolver un problema por lo que tomas decisiones con base en más información y logras resolver problemas con más facilidad, porque siempre ves que tienes más de dos o tres opciones.

2. Las películas gringas comienzan a parecerte aburridas y repetitivas. Un poco como consecuencia de la anterior ya no te satisfacen las películas de siempre. Las bombas, los tiroteos y los cuentos de hadas para adultos, en los que la chica atractiva termina con el chico atractivo, te producen sueño. Como ya no crees que los estadounidenses son los únicos capaces de salvar al planeta comienzas a rebuscar en otras fuentes para encontrar historias que te desafíen, que te cuestionen y que te nutran, así corres el riesgo de ser llamado snob o intelectualoide por aquellos que no entienden tus intereses. Con el tiempo sólo le prestas atención a lo que hacen autores con nombres raros y poco conocidos, por lo que te vas alejando de aquellos que se orinan un poquito cada vez que ven una foto de Justin Bieber o de Rihanna.

3. El lenguaje no verbal, así como otras señales sutiles, deja de ser un idioma extranjero. Si antes sólo te dabas cuenta de que alguien estaba triste cuando tenía la cara hinchada y colorada de tanto llorar, luego de interesarte por la interpretación de sueños lo notas al leer gestos delicados en el cuerpo y en el rostro de las personas. Recopilar sueños y analizarlos te hace más sensible a los cambios en el estado de ánimo de otros, y al modo en que las emociones ajenas afectan tu comportamiento. Poco a poco entiendes cuándo un suceso, en apariencia vacío, te impacta profundamente porque luego lo ves reflejado en la trama de tus viajes nocturnos. También poco a poco comprendes el significado verdadero de expresiones como “esto no me huele bien” o “tiene un no sé qué que me gusta/no me gusta”.

4. Cuidar tu salud se vuelve una prioridad para ti. Al observar tu actividad onírica descubres cómo trasnochar o el tener que levantarte temprano a diario afecta al contenido de tus sueños. Cada vez que puedes eliges ir a la cama temprano para dormir mejor, al tiempo que entiendes cómo el ruido, la luz y la temperatura afectan la calidad de tu descanso. Una vez subido en el barco del bienestar te animas a hacer ejercicio y al comprobar que se duerme mejor cuando el cansancio es completo –físico, mental, emocional− buscas y disfrutas actividades que le dan salud a tu cuerpo. Más adelante es posible que decidas cambiar de carrera, de ciudad o separarte de tu pareja o de tus amigos, eso si llegas a la conclusión de que las condiciones en las que vives ahora no son saludables para ti ni te ayudan a ser feliz.

5. La gente que compra televisores extra grandes para ver programas de viajes comienza a parecerte extraña. Las experiencias intensas que tienes mientras duermes te gustan tanto que insistes en buscarlas incluso estando despierto, por eso dejas de gastar en artículos olvidables e innecesarios para poder visitar lugares que desde hace mucho tiempo te interesan. Dejas de entender a quienes dicen que viajan viendo televisión y a quienes creen que la plata se hizo para todo menos para viajar “porque en este país hay tantas cosas lindas que no hace falta salir”. Una vez vives la sensación de estar presente en otras realidades te vuelves adicto a ella y no paras de explorar ni de aprender.

6. Tiras a la basura la definición de éxito que te enseñaron desde la niñez. Tus sueños y tus experiencias de vigilia te enseñan que trabajar mucho, dormir poco y disfrutar todavía menos es el camino rápido a un cáncer o a un infarto antes de los 50. Entiendes que necesitas muchísimo menos para ser feliz y que si vas a estudiar algo va a ser porque el tema de estudio te produce estremecimiento y mariposas en la panza, no porque viene con la promesa de tener un trabajo mejor o más poder. Claro que trabajas y muy duro, pero para tener la posibilidad de vivir con más intensidad. En el camino aprendes o recuerdas un concepto maravilloso que te abre muchas puertas: trueque. Reconoces que no es necesario pagar todo con dinero y que eres mucho más rico de lo que estabas dispuesto a aceptar.

7. Aprendes a escucharte y a escuchar a los demás, por lo que te das cuenta más fácilmente cuando te hieres o hieres a alguien más. Pasar mucho tiempo en redes sociales viendo cómo transcurre la vida de los demás o jugando el último videojuego deja de ser una prioridad para ti. Prefieres estar cara a cara con las personas que quieres, teniendo conversación profundas, valiosas y entretenidas, lo que te lleva a percibir con más rapidez si tus acciones benefician o perjudican a alguien, incluido tú mismo. Estar más al tanto de las consecuencias que tienen tus actos te lleva a vivir de otro modo, uno más consciente y satisfactorio, uno que te enciende las alarmas cuando estás a punto de meter la pata o de hacer algo que si bien puede remediarse, podría hacerte perder tiempo en la búsqueda de tus metas verdaderas.

El que avisa no es traidor. Si te interesa el mundo de la interpretación de sueños ya sabes que está lleno de trampas y puede convertirse en un callejón sin salida, por lo tanto si decides seguirlo vas por tu cuenta y riesgo.

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