Mioclonía del adormecimiento

Estás por dormirte, en un estado que mezcla el sueño y la vigilia, cuando sientes que pierdes el equilibrio, que el piso se mueve o que ese escalón que estás a punto de usar desaparece. Te sacudes y en el mejor de los casos sigues con los ojos cerrados hasta que te duermes definitivamente. Quizás en la mañana siguiente has olvidado esta sensación, eso hasta que alguien la describe o se queja de los sacudones molestos que le hacen perder horas de sueño, entonces la recuerdas, porque todos hemos temblado antes de dormir o hemos visto a alguien hacerlo.

¿Qué es?

El origen de la palabra mioclonía es griego, al reunir las partículas my(o) [músculo] y klon [torbellino] se entiende mejor su significado: contracción involuntaria de las fibras musculares [1]. Esta contracción o movimiento puede aparecer en cualquier músculo y en distintas circunstancias, por ejemplo en un párpado cuando sientes cansancio o en las extremidades cuando te estás durmiendo, lo que a su vez da paso a la sensación de caída.

Aunque muchas personas creen que se duermen de inmediato, segundos después de poner la cabeza en la almohada, lo cierto es que el cuerpo necesita pasar por varias fases antes de llegar al sueño profundo y esta progresión tiene mucho que ver con la mioclonía del adormecimiento.

En el momento en que cierras los ojos dejas de recibir información visual y por lo tanto tu cuerpo comienza un ciclo de relajación en el que deja de prestar atención a los estímulos ambientales, hasta alcanzar el punto en que sólo una situación que sientas como una amenaza es capaz de despertarte. En ese primer momento una parte del cerebro llamada sistema reticular activador ascendente [2], es decir un grupo de células que están involucradas en el proceso de dormir y en el de despertar, le dice a tus músculos que se relajen, orden que se hace evidente cuando comienzas a “cabecear” si estás sentada o a sacudirte si está acostada. Éste movimiento involuntario tiene varios nombres: temblores hipnagógicos [3], mioclonía nocturna y sacudidas hipnagógicas. Así la sensación de caída está relacionada con la forma en la que otras partes del cerebro leen estas contracciones musculares.

Una reacción natural ante la posibilidad de caer es buscar protección extendiendo los brazos, para lo que es necesario estar alerta, estado opuesto al de la relajación necesaria para dormir. En el momento en el que los músculos de los pies y las piernas tiemblan, el cerebro da la orden de reaccionar y esta confusión es la responsable de la sensación de caída.

pies cubiertos con medias negras de lunares blancos sobre fondo aguamarina

La contracción muscular típica incluye, como lo muestra esta animación, la extensión del dedo gordo y la flexión del tobillo [4]. En casos más complejos las contracciones musculares pueden involucrar la parte superior de las piernas, los brazos y el tórax.

De la mioclonía del adormecimiento al trastorno de movimientos periódicos de las extremidades

Aunque hoy todavía se usan mucho los términos mioclonía nocturna [5] y mioclonía del adormecimiento para hablar de las sacudidas corporales que aparecen en la fase hipnagógica, es decir la que precede al sueño liviano, estos han comenzado a ser reemplazados por otros que reúnen grupos de signos y síntomas útiles para describir e identificar desórdenes relacionados con el sueño [6], entre ellos el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades, que puede manifestarse en las etapas iniciales del descanso.

Aunque las dos condiciones se parecen en la duración de sus sacudidas (de 0.5 a 10 segundos), en que disminuyen cuando se reduce el consumo de productos y alimentos que contienen cafeína, nicotina y alcohol; y en que desaparecen cuando el estrés está ausente [7], es necesario diferenciarlas porque el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades puede hacer parte de padecimientos más serios y que tienen su raíz en enfermedades crónicas que afectan al sistema nervioso.

¿Cómo se diagnostican la mioclonía del sueño y el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades?

Entre las preguntas que un médico podría hacerle a una persona para saber si sufre o no alguno de estos desordenes están:

¿Estás consumiendo algún medicamento? Se sabe que antihistamínicos y pastillas para dormir que contienen difenhidramina; antidepresivos con amitriptilinafluoxetina y escitalopram; y medicamentos para evitar las náuseas con metoclopramida o proclorperazina pueden agravar el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades y el síndrome de las piernas inquietas [8], del que hablaré más adelante.

¿Te despiertas con frecuencia durante la noche debido a sacudidas corporales? A veces los temblores hipnagógicos son tan fuertes que interrumpen las etapas que preceden al sueño profundo y al sueño paradójico o REM.

¿Al despertarte en la mañana te sientes fresco o agotado? Durante el día ¿sientes cansancio o sueño constante? Todas las etapas del sueño son importantes para lograr un descanso reparador, por eso las interrupciones frecuentes durante la noche, causadas por los temblores hipnagógicos, pueden afectar el desempeño diario.

¿En tu familia hay personas con quejas parecidas? En la mayoría de los casos las causas del trastorno de movimientos periódicos de las extremidades son desconocidas, sin embargo se sabe que quienes lo padecen tienen familiares que han experimentado situaciones similares con alguna regularidad.

El diagnóstico de este desorden también se hace usando la información obtenida a través de exámenes de sangre que miden los niveles de hierro, ácido fólico, vitamina B12, magnesio y el funcionamiento de la glándula tiroides; y con un estudio del sueño, es decir durmiendo en un laboratorio, mientras personal especializado monitorea las respuestas neurológicas y la actividad muscular. A pesar de que este procedimiento parece desagradable es necesario para establecer el origen de los temblores hipnagógicos, pues en el 80% de los casos el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades está relacionado con el síndrome de las piernas inquietas [9], un término que a pesar de sonar sencillo puede ser provocado por la diabetes o por problemas renales.

Diferencias entre el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades y el síndrome de las piernas inquietas

Si bien los síntomas de estas dos condiciones son muy parecidos hay características que ayudan a definir si se trata de uno o de otro y, todavía más importante, cuál debe ser el tratamiento, que dependiendo de su severidad incluye o no fármacos.

El trastorno de movimientos periódicos de las extremidades produce en promedio 15 sacudidas por hora en el caso de los adultos y 5 por hora cuando se trata de niños, y afecta a entre el 4% y el 11% de la población. De momento se sabe que está relacionado con otros desórdenes como la anemia, la apnea y la narcolepsia, los dos últimos también relacionados con la fisiología del descanso. El tratamiento puede hacerse con benzodiacepinas, opiáceos y anticonvulsivos.

El síndrome de las piernas inquietas se caracteriza por la existencia de una necesidad urgente de moverlas para sentir alivio. Esta necesidad puede estar acompañada de una sensación de hormigueo o de ardor y también puede aparecer durante la vida despierta luego de permanecer mucho tiempo en la misma posición, sentada en una silla por ejemplo, además se sabe que los síntomas son más pronunciados al final del día.

La causa del síndrome de las piernas inquietas sigue siendo desconocida pero se sabe que más del 40% de las personas que reciben este diagnóstico tienen algún familiar que también tiene este síndrome, a partir de este conocimiento se ha avanzado en la identificación de 5 genes que están relacionados con la probabilidad de padecerlo, entre ellos el MEIS1, involucrado en la formación de las extremidades y en el funcionamiento de los ganglios basales, estructuras que regulan la actividad motora y que producen mensajeros químicos como la dopamina [10].

ilustración de la ubicación de los ganglios basales en el cerebro

Ubicación de los ganglios basales en el cerebro, encargados de regular la actividad motora y producir dopamina, entre otros mensajeros químicos usados por el sistema nervioso. http://cti.itc.virginia.edu/-psyc220/kalat/JK246.fig8.15.basal_ganglia.jpg

El síndrome de piernas inquietas tiende a ser más frecuente en la medida que avanza la edad, así en las personas mayores de 65 años alcanza una presencia de hasta el 10%, al tiempo que es más frecuente en mujeres que en hombres, pues por cada hombre que recibe este diagnóstico hay dos mujeres con la misma condición, hecho que tiene una relación clara con los niveles bajos de hierro que disminuyen durante la menstruación, el embarazo, el parto y la lactancia. Los niveles bajos de hierro también afectan a algunas personas que padecen falla renal y a quienes siguen una dieta vegana, por lo que el tratamiento tiene como uno de sus objetivos restablecer los niveles normales de este mineral en el organismo.

retrato a blanco y negro de karl-axel ekbom

El médico británico Sir Thomas Willis (1621-1675) describió por primera vez en 1672 lo que ahora se conoce como el Síndrome de las Piernas Inquietas como una condición en la que: “saltos y contracciones tan intensas les impiden a los padecientes seguir durmiendo, como si estuvieren en un lugar donde reciben las torturas más dolorosas.
Del siglo XIX data otra descripción de este padecimiento en el que se lo explica a partir de la histeria, condición que incluía problemas tanto físicos como psicológicos.
En 1944 el neurólogo sueco Karl-Axel Ekbom (1907-1977) usó por primera vez el término piernas inquietas en un artículo que describía con detalles las características de esta condición que más que un síndrome, entendido como un grupo de síntomas, es una enfermedad ligada a cambios genéticos y neuroquímicos.

Tratamiento del síndrome de las piernas inquietas

En parte debido a que los síntomas de este síndrome van y vienen, son muchas las personas que prefieren adoptar alternativas naturales para su tratamiento. Entre las opciones no farmacológicas está consumir suplementos a base de sulfato ferroso con el estómago vacío y junto a un vaso de jugo de naranja, porque la vitamina C ayuda a la absorción. En algunos casos las personas presentan intolerancia a este componente, por eso es necesario que la progresión exacta en la que se debe ingerir el suplemento sea indicada por un médico.

Otros cambios en el estilo de vida también ayudan a aliviar los síntomas del síndrome de las piernas inquietas, entre ellos:

  • Programar preferiblemente en las mañanas actividades que demandan mucha quietud, ir al cine, recibir tratamientos estéticos o tomar vuelos largos, por ejemplo.
  • Hacer estiramientos frecuentes y ejercicio moderado como nadar, caminar, hacer yoga.
  • Tomar un baño caliente al final del día.

Estiramiento de Pantorillas

Ponte de pie frente a una pared a una distancia de más o menos un metro. Da un paso hacia adelante y dobla la rodilla de la pierna que está adelantada, al tiempo que mantienes recta la que está más atrás. Pon tus manos en la pared para apoyarte y empuja tu pelvis hacia adelante tanto como puedas mientras mantienes una posición cómoda y asegurándote de que toda la planta del pie que está más atrás está en contacto con el suelo. Mantén esta posición durante 10, 20 segundos. Repite 5 veces por cada lado.

Finalmente alternativas farmacológicas que aumentan la actividad de la dopamina en el cerebro son preferidas para tratar casos más severos. Entre los inconvenientes de su uso constante están la resistencia que desarrolla el organismo ante sus principios activos y efectos secundarios que en casos extremos llevan a comportamientos de compras y de apuestas compulsivas, pero que desaparecen después de que el medicamento es eliminado por el cuerpo.

Fuentes:

[1] Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico de la Universidad de Salamanca Consultado el 3 de abril de 2014 en: http://dicciomed.eusal.es/palabra/mioclonia

[2] Izac, S. M. American Journal of Electroneurodiagnostic Technology Vol. 46 (2006)

[3] Periodic limb movement disorder Cleveland Clinic Consultado el 3 de abril de 2014 en: http://my.clevelandclinic.org/disorders/periodic_limb_movement_disorder/hic_periodic_limb_movement_disorder.aspx

[4] Hohl-Radke, F.; Staedt, J. Periodic leg movements and restless legs syndrome: Prevalence in psychiatric in patients with severe sleep disturbances Somnologie Vol. 13 (2009)

[5] Lugaresi, E.; Cirignotta, F.; Coccagna, G.; Montagna, P. Nocturnal myoclonus and restless legs syndrome en Advances in Neurology Vol. 43 (1986)

[6] Merlino, G.; Gigli, G.L. Sleep-related movement disorders Neurological Sciences Vol. 33 (2012)

[7] Syring, K. A case of jerks (2008) Consultado el 4 de abril de 2013 en: http://archive.is/JRDrm

[8] Harvard Medical School ─ Harvard women’s health watch Vol. 19 N° 7 (2012)

[9] Periodic leg movements during sleep – PLMS American sleep Association (2007) Consultado el 4 de abril de 2014 en: http://www.sleepassociation.org/index.php?p=aboutplms

[10] Identifican la region cerebral afectada en el síndrome de las piernas inquietas Rtve.es (2014) Consultado el 4 de abril de 2014 en: http://www.rtve.es/noticias/20140318/identifican-region-cerebral-afectada-sindrome-piernas-inquietas/899562.shtml

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