Mademoiselle Lenormand, la adivina favorita de la aristocracia francesa

Un hombre entra a una habitación en donde lo espera una mujer que todavía no llega a los treinta años. Sentada frente a una mesa redonda, cubierta con un paño verde, se entretiene observando distintos mazos de cartas, que antes ha sacado de cajas de madera, mientras el visitante se pone cómodo, tanto como puede, en la otra silla que está cerca de la mesa. El tercer testigo de este encuentro es un perro grande, que descansa tranquilamente al lado de su ama. Ninguna de las predicciones que haga más tarde inquietará su estado de duermevela.

Es muy posible que escenas similares a la que acabo de describir se hayan vivido en la consulta de la Señorita Lenormand (o Mademoiselle Lenormand, como se la menciona en la mayoría de los textos que hablan de ella).

Retrato de mademoiselle Lenormand

Nacida en Alenzón, Francia el 27 de mayo de 1772, Marie Anne Adelaide Le Normand a los siete años se gana uno de sus primeros castigos por predecir que la abadesa del convento benedictino donde estudia pronto será reemplazada. Quizás para disgusto de algunos, su predicción se cumple.

A los catorce años decide irse a París, allí conoce a una pitonisa y a un empresario de espectáculos, contactos que le servirán para aprender el modo en que debe llevar su labor profesional cuando decida independizarse. Se dice que es también en esta época cuando aprende a leer las cartas después de conocer a algunos gitanos, sin embargo sus biógrafos hablan además de los estudios que hizo desde temprana edad de temas como historia de la adivinación, astrología, quiromancia e interpretación de sueños. Aunque sus detractores no tardaron en llamarla charlatana otros, como el mago y escritor Eliphas Lévi, no dudaron al reconocer que su intuición extraordinaria era natural y genuina.

Sea como fuere la Srta. Lenormand, título que mantuvo hasta su muerte pues nunca mostró interés hacia el matrimonio, fue tenida en alta estima por personas importantes de su tiempo, caracterizado por el racionalismo extremo y la incredulidad, casi absoluta, en fuerzas sobrenaturales y en cultos religiosos. De alguna forma Mademoiselle Lenormand logró persuadir incluso a los más escépticos usando los resultados de sus métodos y a través de episodios en los que los aplicaba con éxito a su propia vida.

La Segunda Coalición (1799−1801), durante la cual Francia fue invadida por Austria, Rusia, Turquía e Inglaterra, la hizo temer la pérdida de los bienes y las riquezas que había acumulado hasta ese momento. Ante la incapacidad de entregar su administración a una persona conocida y confiable, entrevistó a uno de los primeros voluntarios que se ofrecieron para completar la tarea. Algunas de las preguntas que le hizo a este individuo fueron:

─¿Cuál es el animal que más te disgusta?

─Las ratas.

─¿Cuál es el que prefieres?

─El perro.

Tras oír las respuestas hizo los trámites necesarios para que esta persona cuidara sus posesiones pues sus conocimientos, y la experiencia larga que tenía atendiendo consultantes la habían convencido de que quien aborrece a las ratas y ama a los perros suele ser una persona honesta. Estas correspondencias, como verás más tarde, se repiten en los significados que se asignan a las imágenes de la baraja Lenormand, en su versión abreviada.

La destreza para tratar con asuntos financieros no sólo la benefició a ella sino que acompañó a varios de sus clientes. El actor cómico Charles Potier afirmaba que gracias a los números de la suerte y a las instrucciones que la Srita. Lenormand le había dado para aprovecharlos había logrado hacer inversiones afortunadas. La misma Lenormand decía que si hubiese aconsejado a todos los europeos acerca de cómo ganar la lotería las empresas responsables de tales juegos de azar habrían entrado en bancarrota ante la multitud de ganadores.

Sin embargo no todas las predicciones que hacía esta sibila eran alegres y reconfortantes.

En una ocasión pasa la noche entera haciendo cálculos cabalísticos para adivinar el destino de su hermano, que hacía parte del ejército francés. Al llegar la mañana le pide a uno de sus empleados que prepare un vestido de luto para comenzar los ritos funerarios de su familiar. Poco después, por medio de varias cartas, se confirma la noticia triste de su muerte.

Otras escenas similares en las que Lenormand anunció hechos incómodos, tuvieron como protagonista a Josefina de Beauharnais.

Según cuenta Alejandro Dumas en su libro Los blancos y los azules (1867−1868) a través de Madame Moreau, heredera de la clientela y alumna de la adivina, tuvo acceso a los pronósticos que Lenormand hizo acerca de la emperatriz. Le anunció que sufriría una pena de la que lograría reponerse ─la muerte de su primer esposo−, la obtención de grandes honores y reconocimientos por su relación con un militar. Los pronósticos no sólo se cumplieron sino que más adelante fueron la causa de reclamos hechos por el mismísimo Napoleón, a quien le molestaba que su esposa acudiera a adivinos para hacer preguntas acerca del significado de los sueños que él le contaba y del futuro de los planes que estaba por ejecutar. Justamente esta inclinación de Josefina sería uno de los factores que acelerarían su divorcio del emperador, hecho que es anunciado en noviembre de 1809 por Mlle. Lenormand en una carta que le envía a Josefina diciéndole que las serpientes que habían aparecido en uno de sus sueños significaban que pronto alguien cometería una infamia en su contra. Cuando Napoleón se entera del intercambio de mensajes entre las dos mujeres da la orden de que la encarcelen, luego le dice a su esposa, en diciembre del mismo año que ha decidido terminar su unión.

8 de corazones de las cartas astromitológicas de mademoiselle lenormand

Cartas parecidas a estas son las que Alejandro Dumas describe en Los blancos y los azules (1867-1868) al relatar el primer encuentro entre Mademoiselle Lenormand y Josefina de Beauharnais.

5 de corazones de las cartas astromitológicas mademoiselle lenormand

 

Si se tiene en cuenta el interés que Napoleón mostraba por los oráculos, como se recuerda en la introducción a El libro de los destinos. es posible pensar que al enviar a la sibila a prisión antes de comunicarle su determinación a Josefina en realidad lo que estaba haciendo era salirle al paso a sus predicciones para seguir ejerciendo su autonomía sin obstáculos.

Al final, y como en otras ocasiones de su vida, poco fue el tiempo que pasó encerrada gracias, en parte, a la protección de individuos poderosos. Luego se sabría que incluso la policía secreta de Francia le había propuesto darle un cargo como detective, ofrecimiento que rechaza por “la inmoralidad” del director de la institución pero que reconfirma la confianza que se tenía en ella.

Retrato de Robespierre

Robespierre, uno de los padres de la Revolución Francesa, solía visitar a Mademoiselle Lenormand para pedirle consejos.

Cambio de vocación

Sin importarle el éxito enorme que tenía en 1814 deja su primera profesión y empieza a escribir libros en los que cuenta hechos de su época, en especial aquellos protagonizados por Josefina.

Otras figuras como Carlos XIV, rey de Suecia y el Zar Alexander de Rusia también estuvieron entre sus consultantes.

Retrato de María Antonieta

Mademoiselle Lenormand hizo varios intentos para salvarle la vida a María Antonieta, incluso la visitó en ocasiones repetidas mientras estuvo encerrada antes de ser decapitada.

Sus días finales los pasa en “La pequeña casa de Sócrates”, una propiedad campestre situada en Alenzón a la que le había dado este nombre recordando al filósofo clásico que predijo varios episodios de su propia vida.

El 25 de junio de 1843 muere. Además de sus inmuebles, deja una colección de pinturas y otra de autógrafos y cartas intercambiadas con aristócratas. Tras su fallecimiento se dijo que su influencia en los hechos de su tiempo era comparable a la ejercida por Nostradamus en una época previa a la suya.

Los misterios de las barajas Lenormand

portada de cartas astro mitológicas de mademoiselle lenormand

Entre los libros numerosos que componen la obra dejada por Mlle. Lenormand no hay ninguno que explique los métodos que usaba para hacer horóscopos y leer las palmas de las manos. En 1845 Gaudais, fabricante de naipes, publica El gran juego de sociedad: Las prácticas secretas de la Señorita Le Normand, un libro que se dice fue escrito por Madame Breteau, que afirmaba haber sido alumna de Lenormand, aunque en la portada sólo se menciona como autora a La Comtesse de *** (Condesa de ***). Allí se describen las imágenes que componen las 54 cartas de la baraja Astro-Mitológica de Mlle. Lenormand publicada también en 1845 por Grimaud, pero no se dice nada de las letras ni de los símbolos geománticos (puntos) que se ven en las cartas astromitológicas.

página del libro de las prácticas secretas de mademoiselle lenormand

Aunque no se puede concluir que estos documentos sean apócrifos al menos se puede dudar acerca de su autenticidad. Hay quienes dicen que Lenormand crea en 1820 la baraja y que en 1840 diseña una versión abreviada de 36 cartas, la más conocida en la actualidad y a la que a veces se hace referencia como “petit” (pequeña) Lenormand. Otras voces, sin embargo, aseguran que el origen de este mazo está en una geografía distinta.

Johann Kaspar Hechtel, empresario y escritor alemán alrededor de 1799 crea Das Spiel Der Hoffnung (El Juego de la Esperanza) un juego de azar que usa una baraja de 36 cartas que incluye los mismos símbolos y significados del mazo Lenormand abreviado.

Cabe la posibilidad de que Kaspar Hechtel haya recibido información de la baraja que usaba Lenormand con sus consultantes y que luego creara la propia a partir de esos datos, pues la lectura a la que Alejandro Dumas hace referencia en Los blancos y los azules tendría que haberse producido antes o durante 1794, año en el que se cumplió la predicción de la viudez de Josefina. Cualquiera que sea la versión auténtica lo cierto es que el apellido de esta adivina es lo suficientemente poderoso para aumentar las ventas de mazos de cartas, como ha ocurrido en los últimos 150 años con cada baraja que lo incluye en su título.

Porqué funcionan las cartas Lenormand

Al margen de los debates que tienen como objetivo establecer si es cierto o no que la Srita. Lenormand diseñó una baraja, creo que lo importante es resaltar la utilidad que tienen las escenas que están plasmadas en sus dos versiones, muy probablemente inspiradas en estudios juiciosos de las artes ocultas llevados a cabo por grupos a los que, como conjunto, poco les interesaba el reconocimiento público.

La función de esta imaginería es acercar a las personas a conocimientos profundos a través de escenas cotidianas. Con el tiempo símbolos simples como el ancla o la casa pueden convertirse en una de las puertas de entrada a sistemas más complejos, el tarot y el i−ching, por mencionar sólo un par.

Las cartas Lenormand se diferencian, entre otros muchos aspectos, del tarot en que sirven para responder preguntas puntuales acerca de asuntos cotidianos. Las respuestas que dan suelen ser más directas, menos ambiguas, menos psicológicas y menos trascendentales que las dadas por los arcanos del tarot, mismas razones por las cuales las cartas Lenormand pueden hacer parte de los pasos iniciales que se dan en procesos de exploración interior, algo así como las tarjetas de presentación de los recuerdos arcaicos colectivos o arquetipos con los que se trabaja a través del tarot.

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Astro-Mythological by Mlle. Lenormand (En español)

El oráculo: o sea el libro de los destinos (1855) Bogotá

Grand Jeu de Société: Pratiques Secretes de Mlle. Le Normand (1845)

Johann Kaspar Hetchel

Joséphine de Beauharnais

Mlle. Lenormand, the most famous card reader of all time

Remarkable women of different nations and ages John P. Jewett (1858) Boston

The Court of Napoleon: Or, Society Under the First Empire; with Portraits of Its Beauties, Wits and Heroines Frank Boott Goodrich – Derby & Jackson (1858)

 

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Un comentario en “Mademoiselle Lenormand, la adivina favorita de la aristocracia francesa

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