La lotería de los sueños

Una piscina llena de billetes, tarjetas de crédito negras o platinadas, restaurantes completos reservados en una de sus noches más ocupadas, sólo para que un par de clientes coman, hacen parte de las escenas imaginadas por aquellos que de día y de noche sueñan con hacerse millonarios después de recibir un golpe de suerte, a veces a través de la lotería.

La creencia de que el dinero es la solución a todos los problemas ha calado tan hondo en la mente humana que ha servido de motivación para la invención de innumerables técnicas y sistemas que hagan realidad lo que parece imposible. La quiniela es un ejemplo de cómo la tradición popular ha usado con ingenio los sueños para descubrir los números que se espera entreguen felicidad eterna y fortuna buena.

Un negocio fácil, rentable y atractivo

Algunos historiadores han llegado a la conclusión de que los primeros antecedentes de la lotería se encuentran en los sorteos que hacían personas privilegiadas que vivieron en Grecia y Roma, en la época, clásica para entregar regalos a los invitados más afortunados que asistían a sus cenas y a sus fiestas. Sin embargo el camino que la humanidad recorrió entre esos eventos y el nacimiento de la lotería como ese negocio tan conocido hoy es largo.

Gracias a un diario personal escrito por Gerónimo Bambarara se sabe que la costumbre de comprar la oportunidad de ganar un premio fue reinventada hacia el año 1522 por un comerciante de ropa de segunda mano en el distrito de Rialto, en Venecia. Al comienzo sólo se sorteaban telas pero el negocio creció tan rápidamente y provocó tanto interés entre los habitantes, pues jugaban ricos, pobre y hasta miembros de la iglesia, que pronto empezaron a rifarse cantidades grandes de dinero y piezas de oro. El estado, después de comprobar el éxito de este negocio, decidió hacerse cargo de este.

La República Veneciana convirtió a la lotería en un asunto oficial muy útil para pagar las deudas adquiridas durante las guerras anteriores. Los premios que ofrecía eran distintos a los originales pero valiosos también, entre ellos estaban derechos para cobrar peajes, derechos para cobrar impuestos de aduanas y otros impuestos especiales aplicados al vino.

En otros momentos de la historia los gobiernos de Francia y de Estados Unidos también prohibieron las loterías privadas para convertirlas en un negocio oficial lo suficientemente rentable para financiar obras públicas, reconstruir iglesias y darles de comer a los pobres.

De forma paralela al crecimiento y a la formalización de las loterías nacían y evolucionaban supersticiones variadas para atraer la fortuna, una de ellas era elegir apodos que invocaban a la suerte buena, esto en una época en la que los ganadores se escogían armando parejas de papeles o fichas.

La forma en la que originalmente se jugaba la lotería incluía dos bolsas, cada una con un número de papeles igual al número de jugadores. De una se sacaban los que tenían escrito el premio sorteado o papeles en blanco, en la otra estaban escritos los nombres o los seudónimos de los apostadores. El sorteo se hacía entonces (siglo XVI) sacando uno por uno papeles de cada bolsa o urna hasta vaciarlas, por ello a veces tal trámite duraba 11 días.

La mueca de Morfeo

La atracción que se siente en Italia hacia la lotería es grande, incluso otra teoría histórica que habla del origen de este juego también lo sitúa allí, pero en Florencia, alrededor de 1530. Sea como fuere la smorfia (palabra que literalmente quiere decir mueca) es una práctica que hoy todavía se usa con la esperanza de ganar la lotería.

La explicación que se da con más frecuencia acerca de cómo la smorfia permite hallar una relación entre números y sueños parte del dios griego Morfeo, encargado de la ensoñación y de transmitir mensajes a través de los viajes nocturnos. Se supone que usando métodos diferentes, místico−ocultos unos y populares otros, es posible transformar en números las escenas que se viven durante el descanso.

Otras fuentes afirman que la smorfia está vinculada a la cábala, por los significados ocultos que tienen todas las palabras, las letras y los signos, como se asegura en la biblia y en otros documentos en los que se basa esta tradición; también hay quien cree que esta relación entre cábala y smorfia es sólo un truco de mercadeo usado, con éxito, para vender más algunos de los abundantes libros del tema que se siguen publicando. Otros por el contrario hablan de la smorfia como una tradición puramente popular que se transmitía de forma oral y que con el tiempo se transcribió; este origen explicaría porque existen varias versiones de la tabla de correspondencias entre números y sueños, que cambian de una región a otra dentro de Italia.

portada de almanacco perpetuo di rutilio benincasa cosentino

Almanacco Perpetuo Di Rutilio Benincasa Cosentino (1865), libro que recoge creencias populares acerca de cómo ganar la lotería usando los símbolos que aparecen en sueños.

Otra característica llamativa de la smorfia es el espacio que da a la interpretación pues no habla de significados absolutos para cada símbolo sino que estos, y los números que les corresponden varían dependiendo de las circunstancias en las que se presenta, por ejemplo según la Nuova Cabala del Vero Cappuccino di Mote Carmelo (c. 1880) soñar con un abad corresponde al número 38, sin embargo hay algunas variaciones asociadas con las acciones de este personaje, entre ellas: 28 si está enfermo, 18 si está oficiando un servicio religioso, 7 si está comiendo, 15 si huye, 89 si está disfrazado, 80 si se comporta de modo escandaloso, 23 si lo hace como un violador.

Tabla de números correspondiente a La Quiniela, juego de azar popular en Argentina organizado por la Lotería Nacional

Sueño Sueño Sueño Sueño
00 Los huevos 25 La gallina 50 El pan 75 Los besos
01 El agua 26 La misa 51 El serrucho 76 Las llamas
02 El niño 27 El peine 52 La madre y el hijo 77 Las piernas de mujer
03 San Cono 28 El cerro 53 El barco 78 La prostituta
04 La cama 29 San Pedro 54 La vaca 79 El ladrón
05 El gato 30 Santa Rosa 55 El gallego (El español) 80 La bocha
06 El perro 31 La luz 56 La caída 81 Las flores
07 El revólver 32 El dinero 57 El jorobado 82 La pelea
08 El incendio 33 Cristo 58 El ahogado 83 El mal tiempo
09 Arroyo 34 Cabeza 59 Planta 84 Iglesia
10 Cañón 35 Pajarito 60 Virgen 85 Linterna
11 Minero 36 Manteca 61 Escopeta 86 Humo
12 Soldado 37 Dentista 62 Inundación 87 Piojos
13 Yeta* 38 Piedras 63 Casamiento 88 Papa**
14 Borracho 39 Lluvia 64 Llanto 89 Rata
15 Niña bonita 40 Cura*** 65 Cazador 90 Miedo
16 Anillo 41 Cuchillo 66 Lombrices 91 Letrina
17 Desgracia 42 Joyas 67 Mordida 92 Médico
18 Sangre 43 Balcón 68 Sobrinos 93 Enamorado
19 Pescado 44 Cárcel 69 Vicio 94 Cementerio
20 Fiesta 45 Vino 70 Soñar con estar muerto 95 Anteojos
21 Mujer 46 Tomates 71 Excremento 96 Marido
22 Loco 47 Muerto 72 Sorpresa 97 Mesa
23 Cocinero 48 El muerto que habla 73 Hospital 98 Lavandera
24 Caballo 49 Carne 74 Persona negra 99 Hermanos

*En la tabla original de La smorfia napoletana corresponde a San Antonio de Padua.

** El tubérculo, no la figura religiosa, pues en la tabla original el mismo número corresponde a un alimento.

***En la versión italiana este número corresponde al aburrimiento, así que me impide relacionarlo con un sacerdote o con la cura de una enfermedad. El significado final dependerá de la interpretación del lector.

De los labios de Dios a tu mente

Entre las creencias más extendidas acerca de la interpretación de sueños está aquella de que todos los sueños, siempre y sin excepción, están relacionados con el porvenir, mas lo cierto es que los sueños premonitorios son escasos.

Ya en un artículo anterior expliqué distintos tipos de sueños y aclaré que para que un sueño pueda ser catalogado como premonitorio sus detalles deben corroborarse de forma prácticamente exacta en la vida despierta o de vigilia, justo como le pasó a Mary Wollens.

En 2006 esta mujer canadiense soñó con seis números y con un cheque. Confiada en que el contenido de su sueño estaba relacionado con la lotería compró dos billetes con las mismas cifras, decisión que la llevó a ganar dos terceras partes del premio sorteado en esa ocasión, es decir 16 millones de dólares.

Recompensas más valiosas

Sería hipócrita si dijera que no me gustaría ganarme la lotería pero también lo sería si dijera que la compro siempre y sin falta, de hecho hace muchos años que no lo hago, pero más allá de esta costumbre o falta de ella estoy segura de que los sueños son valiosos por su contenido espiritual y psicológico más que por su potencial financiero. Aprender a comprender los mensajes que transmiten te ayuda a elegir mejor y a desarrollar tanto un criterio sólido como sentido común, dos habilidades que aplicadas de forma sensata te evitan muchos problemas que después crees sólo puedes resolver con plata.

***
Una versión corregida y ampliada de este artículo hace parte de mi libro La numerología de los sueños. Para saber más acerca de él haz clic sobre la imagen.

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Fuentes:

Double dreamin’

La Smorfia

La Quiniela

Schwartz D. G. A New Deal: Bruges Burghers and Venetian Merchants Invent Mercantile Gambling (2006) Helsinki

Seville, A. The Italian roots of the lottery en History Today Vol. 49 Número 3 (1999)

William, G. The history of lotteries Department of Economics (1999) Stanford University

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