El mapa de los sueños

Algunas personas son espectadoras de sus sueños nocturnos mientras que otras los viven como protagonistas. Con la visualización creativa ocurre algo parecido, para algunos es muy sencillo imaginar que en una pantalla mental se proyectan imágenes en movimiento en las que el espectador y el protagonista son el mismo, pero para otros este ejercicio es difícil, limitante o simplemente aburrido, por lo que no les ayuda a desencadenar las fuerzas inconscientes junto a las que quieren trabajar para realizar sus proyectos, es entonces cuando alternativas como el mapa de los sueños cobran valor, pues invocan la ayuda de un gigante dormido que ama descifrar mensajes transmitidos a través de símbolos.

Lo importante está en el centro

Mapa de los sueños, mapa de visualización creativa y metáfora visual son algunos de los nombres que recibe una herramienta, hecha con fotos, imágenes y símbolos, que intenta seducir al inconsciente para que ayude a cristalizar los objetivos más deseados.

A través de lo que parece un juego, quien elabora un mapa de los sueños crea un centro de atención usando lenguaje simbólico para enfocar su energía en lo que quiere y para reactivar las habilidades que le permiten deponer obstáculos, pero a pesar de sus beneficios siempre surgen críticas cuando se habla del mapa de los sueños.

Una de ellas es acerca de su infantilismo aparente, pues quienes desconocen las razones que lo hacen funcionar descalifican, sin reflexionar mucho, el poder que tiene una imagen para sostener la constancia y aumentar el esfuerzo que se necesitan para cambiar la realidad inmediata.

Por el contrario quienes llevamos años escuchando y observando la actividad inconsciente, en especial por medio de los sueños sabemos que su lenguaje favorito es el metafórico, ese que usa elementos absurdos, mágicos si se quiere, para expresar las certezas que mientras estamos despiertos callamos, negamos y reprimimos. Quienes intentamos guardar silencio y detener los juicios ante los juegos oníricos sabemos que al abrir un espacio en la vida despierta para que el inconsciente salga, hable y se exprese podemos contar con una fuente inmensa de ayuda que nos llevará a alcanzar lo que necesitamos, más que lo que queremos, porque los sueños, y en general la actividad del inconsciente, también nos han mostrado que nuestras necesidades son más importantes que los caprichos pasajeros y superficiales que experimentamos con frecuencia. Además la consciencia que hemos ganado acerca de esta diferencia nos ha acercado los medios necesarios para disolver la confusión que nos impide saber con certeza qué objetivo nos conviene buscar y cuándo debemos hacerlo.

¿Lista de deseos o lista de compras?

Creo que no me equivoco si afirmo que los destinos turísticos más populares o más promocionados por las agencias de viajes son los mismos que más aparecen en los mapas de los sueños de la mayoría de la gente y por eso me pregunto ¿de verdad tantas personas tan distintas entre sí quieren lo mismo?, si todos nos fuéramos a vivir a Disney o a una playa desierta ¿se acabarían las guerras y seríamos felices eternamente? Lo dudo.

Como cualquier otra occidental promedio tengo guardadas muchas cosas que no uso, cosas que compré creyendo que me harían más feliz, cosas que ahora mismo no recuerdo dónde están ni para qué sirven, cosas que poco a poco voy vendiendo, regalando o tirando en la medida que entiendo que lo que quiero no siempre es igual a lo que necesito.

Comprender la diferencia entre lo deseado y lo necesario es imposible cuando se vive en medio del ruido, tanto interno como externo. Si te dejas llevar por los mensajes que lanzan los medios masivos de comunicación llegas a la conclusión de que el sentido de la vida es tener placer eterno y sin demoras, placer que se obtiene comiendo alimentos sabrosos e ilimitados, acto seguido por una indigestión que será aliviada con un medicamento oportuno y veloz, que después dará paso a un cosmético o a una cirugía que hará milagros para que puedas comer sin culpa ni medida. No importa si tu debilidad es la ropa, los carros o los artículos electrónicos, si trabajas como esclavo y tienes una tarjeta de crédito libre siempre podrás conseguir lo que quieres, siempre podrás aspirar a comprar un poco de felicidad.

La gente quiere tener carros pero necesita hacer ejercicio, cambiar de prioridades o, simplemente, vivir cerca del trabajo.

Cuando hacemos planes para el futuro solemos enfocarnos en aquello que queremos tener más que en lo que queremos ser, “yo quiero tener una casa más grande” dice uno, “quiero tener un grado profesional” grita la otra, “quiero tener el mejor marido del mundo”, susurra la de más allá, pero ¿se pregunta alguno de ellos “es esto lo que necesito para ser feliz”?, cuando logre ese objetivo ¿seré la persona que quiero ser?, ¿me sentiré como me quiero sentir?

Tras años de esfuerzo y después de salvar decenas de obstáculos éstas tres personas consiguen la casa más grande, el título profesional y el marido guapo y amoroso pero se siguen sintiendo tan o más insatisfechas que antes. Se preguntan ¿en dónde me equivoqué?

“La respuesta mi amigo, es soplar en el viento” – Bob Dylan

La fobia al silencio es sumamente peligrosa, quien la padece es presa fácil del qué dirán y por ende de los deseos ajenos que, con el tiempo y sin darse cuenta, adopta como propios.

El primer paso para hacer un mapa de sueños efectivo no es, como muchos instructivos dicen, expresar lo que se quiere, el primer paso es preguntarte en el estado de consciencia indicado si lo que deseas con tanta intensidad es lo que necesitas, lo que te conviene o lo que te reconciliará con la persona que ya eres.

Irene estaba de viaje. Visitaba una ciudad grande y ese día había decidido ir al jardín botánico.

Las horas pasaron muy rápido mientras recorría bosques pequeños y paseaba lentamente por el tropicario. Cuando salió de este sitio confirmó que el ruido blanco que había oído adentro era el de la lluvia. Un aguacero generoso y constante alborotaba el olor a rosas del jardín que tenía al frente.

Un rato largo estuvo viendo cómo el agua bañaba un cerezo de quince o veinte metros que estaba entre el tropicario y el jardín. En la cartera llevaba un libro pero no quiso leer, prefirió entretenerse intentando reconocer la melodía que otro visitante improvisaba con una flauta de madera mientras esperaba que la lluvia se detuviera. Irene luego se descubrió fantaseando con el sabor del café, o mejor, con el olor del café. La temperatura había bajado lo suficiente para hacerla pensar en una bebida caliente. Imaginó una taza humeante al tiempo que miraba al cielo y veía algún avión pasar. Media hora después caminaba por un sendero solitario, saltando cada tanto los charcos que habían quedado. Las manos le dolían un poco por el frío pero decidió quedarse un rato más, jugando en un laberinto de setos y observando los fierros que doblegaban las ramas de los bonsáis.

Al salir del jardín botánico encontró el caos típico de la hora punta de una ciudad grande. La idea de tomar un café seguía en su cabeza pero en el barrio donde estaba sólo parecía haber tiendas de regalos y floristerías, además dar vueltas sin rumbo fijo en una zona desconocida no la emocionaba. Ese día ya había caminado suficiente, quería descansar.

Con la ilusión de encontrar comida dulce y bebida amarga, en ese café que estaba cerca al apartamento donde se alojaba, buscó una estación del metro y esperó el tren siguiente. Tuvo suerte, a pesar de que eran más de las 6:30 de la tarde, subió a uno no muy lleno y que en menos de quince minutos la llevaría a su destino. Durante el viaje su deseo cambió, ya no quería un café, pensaba en el sabor del café y en un té para acompañarlo.

Estando a cuatro cuadras del apartamento pensó en las alternativas, “si en ese café no tienen el postre que quiero voy a otro lugar”.

–No, lo siento, se acabó, pero tenemos otros.

Irene salió con una segunda opción en mente, una confitería a la que todavía no había entrado pero que sabía podría tener lo que buscaba.

Ignorando el dolor incipiente que comenzaba a sentir en las piernas recorrió dos cuadras más y pidió lo que quería:

–El tiramisú lo quieres, ¿con o sin crema inglesa?, preguntó la empleada.

Sentada frente a capas hermosas y suaves, marrones y blancas, oliendo el té verde que tenía al frente y escuchando la trompeta de Miles Davis mezclada con sonidos que vieron la luz después de la muerte del jazzista, Irene se dejó arropar por la calidez del espacio que la rodeaba mostrándole que la espera y que, sobre todo, haber entendido lo que su cuerpo anhelaba había valido la pena.

Observar lo que deseas con la mente calmada es imprescindible para diseñar un mapa de sueños efectivo. El acto de mirar tus metas, sin involucrarte emocionalmente con ellas te sirve para establecer si eso que anhelas puede ser la consecuencia lógica de tu presente, si te beneficiará a ti, a las personas que amas, a las que no te simpatizan y te ayudará a averiguar si ese deseo es auténtico o si nace de una creencia que te hace daño, de una ilusión que te ha convencido de que sólo si consigues esa meta obtendrás tranquilidad o felicidad.

Sólo cuando sientas la certeza de que ese objetivo que quieres hacer realidad es genuino y positivo para tu vida podrás dar el primero de los pasos que te conducirán al destino que has elegido. En ese momento en el que tu consciencia y tu inconsciente llegan a un acuerdo es posible cambiar tu realidad. Al detener el auto-sabotaje, expresado a través de actos fallidos y de decisiones nocivas tomadas sin reflexionar, se puede crear un molde para que se cristalicen los sueños.

Suelto, suelto como muñeco de trapo

Una de las técnicas que existen para alcanzar el estado que te permite evaluar tus deseos es la relajación muscular de Jacobson, en ella instrucciones precisas para tensionar y soltar grupos musculares provocan una sensación de serenidad similar a la que se produce antes de la llegada del sueño profundo, que se caracteriza por el modo ordenado en el que se presentan tus ideas y por el esfuerzo que debes hacer para mover alguna parte de tu cuerpo e iniciar una acción. En este punto, en el que sigues despierto y los ríos de actividad mental pasan a ser hilos suaves puedes hacerte preguntas importantes para responderlas con sinceridad y sin distracciones, confiando en que las palabras, las sensaciones o las imágenes que aparecerán serán las perfectas para que entiendas hacia dónde debes dirigir tu búsqueda. Lo que más tarde hagas con ellas dependerá de ti, en tus manos estará la decisión de perseguir un obstáculo o la de cruzar un campo abierto.

El estado de relajación idóneo para que determines si lo que deseas te conviene o si es igual a lo que necesitas también puede ser la consecuencia de prácticas meditativas diferentes de la relajación progresiva de Jacobson, como las técnicas usadas en los sistemas de control mental oriental, Silva o soviético entre otros.

¿Cuánto falta para llegar?

La claridad es valiosa tanto para elegir sabiamente el objetivo que buscas como para establecer con precisión tu punto de partida y cuán lejos está del destino que escogiste, por eso es aconsejable hacer ejercicios de respiración alterna –ida y pingala u otros similares─ que te preparen para entrar en un estado de concentración profunda, adecuado para identificar los recursos que tienes y los que te faltan para hacer realidad tu deseo.

Si, por ejemplo, tu objetivo es convertirte en una cocinera estupenda para trazar un plan que te acerque a tu meta debes considerar el costo de estudiar en una escuela de gastronomía, tu manutención y también las exigencias de tiempo . En esta fase de la elaboración del mapa de los sueños estableces un presupuesto real y especificas las acciones que pondrás en marcha para transformarte en chef.

Más tarde con ésta información puedes trazar un itinerario lógico para fortalecer las herramientas que tienes a favor y atenuar los aspectos que te alejan de tu deseo.

Después de que has establecido con certeza tu objetivo, los recursos con los que cuentas para construir un camino hacia él y los vacíos que debes llenar, puedes pasar a la etapa material de la elaboración del mapa de tu sueño.

El mapa del tesoro

Usando recortes de revistas, lápices de colores, crayolas y cualquier otro elemento que ponga en marcha tu creatividad, organizas los símbolos que representan los factores que tienes a tu favor y los que están por resolverse, intercalándolos, a lo largo de una línea en espiral dibujada siguiendo la dirección de las manecillas del reloj y que empieza en el exterior, como lo muestra la figura siguiente:

espiral que empieza afuera y que termina en el centro, dibuja en la direcciòn de las manecillas del reloj que se sirve como guía para diseñar el mapa de los sueños

En el punto de inicio, el más externo del espiral, debes pegar una foto tuya, de preferencia una en la que aparezcas sonriendo con sinceridad o que haya sido tomada en un momento en el que te sentías, fuerte, segura de ti misma, satisfecha, feliz.

En el centro, donde termina el camino, ubicas una imagen que represente el objetivo cumplido. Volviendo al ejemplo en el que anhelas ser chef, podrías usar la misma foto del comienzo como fondo y sobre ella pegar un gorro de cocinero y un diploma.

Gustavo Fernández en su Curso de Autodefensa Psíquica aconseja dibujar un marco azul alrededor de los elementos que tienes asegurados y un marco rojo alrededor de aquellos que todavía no sabes cómo solucionarás y, después, en la medida en que se van materializando los medios que dan paso al objetivo principal, trazar una equis (X) azul sobre las imágenes o símbolos correspondientes.

Luego de releer algunas secciones del libro Thought Forms (Formas de Pensamiento) de Annie Besant he llegado a la conclusión de que el refuerzo energético de las imágenes, basado en colores, puede ir más allá. Dependiendo de la cualidad predominante en tu objetivo puedes usar un color distinto para enfocarte con más intensidad en la realidad que pretendes cristalizar. En el pasado, al diseñar mis mapas de sueños he elegido colores distintos –blanco, verde, etc.─ para expresar la armonía, el amor o la protección que quería disfrutar junto a la realización de deseos específicos, por eso creo que tendrás resultados más satisfactorios si dibujas un borde del color afín con tu intención, en lugar de dibujar siempre uno azul en torno a los medios que te llevarán a tu meta.

En la tabla siguiente puedes consultar algunas de las correspondencias entre colores e intenciones:

Colores Intención
Azul y violeta Conexión con la divinidad o crecimiento espiritual.
Verde Beneficio de una comunidad o salud.
Rosa Relaciones afectivas, no sólo de pareja.
Amarillo Aspiraciones intelectuales o deseos de dominar un asunto práctico.
Naranja Ambición, no sólo en asuntos de negocios.

Puedes combinar los colores para ajustarlos a la realidad que quieres vivir.

En alguna de las metáforas visuales que hice también incluí símbolos reiki y frases, experimentos que me sirvieron para probar que si bien los primeros son poderosos a la hora de canalizar el potencial de la mente inconsciente, las segundas entran en conflicto con el lenguaje puramente simbólico que se intenta utilizar al hacer composiciones de este tipo que, en general, pretenden remediar los problemas que tienen muchas personas cuando intentan practicar la visualización creativa para resolver sus problemas o avanzar en sus vidas.

Lo primero en la mañana y lo último en la noche

El mapa de tu sueño terminado cumple mejor su función si dedicas dos o tres minutos en la mañana y el mismo tiempo en la noche, justo antes de dormirte. Obsérvalo recorriendo el camino en espiral que dibujaste antes de acomodar sobre el imágenes y símbolos, enfócate en cómo te sentirás al acercarte cada vez más a tu anhelo, quizás experimentes alegría incontenible o calma absoluta. Sea cual fuere la sensación que te evoque este ejercicio de contemplación evita retenerla, sin importar cuán agradable sea. Reconócela, acéptala, disfrútala y déjala ir con la certeza de que ya estás construyendo la realidad mejor para ti y para tu entorno.

Sitios apropiadas para ubicar tu mapa de sueños son tu mesa de noche/luz, el techo de tu habitación y la cara interna de una puerta, pues le suman naturalidad al hábito de observación y mantienen tus objetivos lejos de críticas no solicitadas.

Si, como yo, trabajas desde casa y tienes un computador personal que sólo usas tú, también puedes fotografiar tu mapa para usar la imagen como fondo de escritorio, así durante el día podrás seguir enviándole mensajes a tu inconsciente para que trabaje en sintonía con tu consciencia.

Fuego sagrado

El acto de quemar el mapa de tus sueños, después de que tu objetivo ha pasado del plano mental al plano material, es una forma buena de cerrar un ritual que ha durado meses o años (esto si has diseñado una metáfora visual inspirado en tus planes a largo plazo), pues le comunica a tu inconsciente que puede pasar a otros asuntos, que es hora de reconducir su energía.

Aunque nunca he quemado un mapa de sueños sí lo he hecho con otros objetos que he usado para conseguir lo que quería, por eso comprendo la magia que hay detrás. En mi caso el poder observar mis metáforas visuales pasadas me ha servido para conocerme mejor y para comprobar cómo mutan mis valores, así que no te daré ninguna opinión autoritaria acerca de qué debes hacer con el tuyo, serás tú quien decida cómo concluir este proceso.

Anuncios