Números para entender el mundo

Complejas o simples, registradas con fidelidad o transmitidas voz a voz de una generación a otra, las visiones del universo, de la vida que les abren paso a creencias y métodos de adivinación tienen en común la importancia dada a los significados de los números.

El carácter etéreo, pero conectado con la realidad, de estos símbolos les entregan la flexibilidad y la rotundidad necesarias para convertirse en expresiones de rasgos específicos que parecen ser compartidas de culturas de geografías diversas y tiempos distintos.

El siete, número sagrado casi indiscutible, fue relacionado con Apolo, el dios de la pasión y de la razón, cifra que guarda dentro de sí los secretos del número tres, también divino y celeste; y del número cuatro, considerado femenino y terreno, cualidades que a pesar de intuirse universales cambian en pueblos poco conocidos.

El antropólogo y explorador alemán Leo Frobenius descubrió, en la costa occidental de África, una relación de género inversa a la predominante en la mayoría de las culturas: allí el tres es femenino y el cuatro masculino, hecho excepcional que sirve para recordar que nada debe darse por sentado, que lo único eterno es el cambio, por lo que no está mal prepararse con constancia para modificar sin apegos la opinión propia.

Las líneas que siguen las dedico a presentar dos de las corrientes numerológicas más practicadas en la actualidad y a sugerir algunos ejercicios para interpretar sueños con o sin oráculos.

Numerología Pitagórica

Pitágoras, filósofo y matemático griego que vivió en el siglo VI a. C., fue célebre por hablar de lo que hoy se llamaría vegetarianismo, por gobernar Italia y por proponer una de las primeras doctrinas acerca de la reencarnación conocida como la transmigración de las almas.

Aunque sus escritos no alcanzaron la popularidad de los diálogos platónicos se sabe que existieron y que en ellos hablaba de su modo de ver el mundo, que expresaba la importancia que tienen los números en los ritmos vitales. A esta conclusión habría llegado después de viajar a Egipto, a la India y de ser instruido por los caldeos en Fenicia.

Pitágoras además enseñaba a sus discípulos que los números pares eran solubles, efímeros, femeninos y terrestres, a su vez los impares eran insolubles, masculinos y celestes. En cuanto al cero creía que simbolizaba lo infinito, lo eterno y que completaba la década pitagórica que representa al universo y su evolución desde el silencio y las profundidades del alma.

De las reflexiones del filósofo se desprenden dos esquemas para analizar palabras y símbolos en general:

  1. Rueda pitagórica: Se basa en equivalencias entre números y letras propias del alfabeto griego, con el que se puede escribir una cifra usando sólo una letra y que, con la evolución de los idiomas y de los ritos secretos a los que habría tenido acceso Pitágoras, da paso a la versión actual que toma como alfabeto de referencia el latino. Se dice que la primera en darla a conocer de forma escrita, después de siglos de ser transmitida oralmente, fue Mademoiselle Lenormand (Capítulo 8), aunque en el siglo XVI el escritor británico Rober Fludd publicó en su libro Numero et numeratione uno de los primeros esquemas que recibían este nombre y que se usaba para responder preguntas.

ilustración de tabla pitagórica usada para responder preguntas con un sí o con un no

números en caracteres griegos

rueda pitagórica basada en el alfabeto latino

  1. Tabla pitagórica: Asigna un orden lógico y secuencial a las letras, por lo que es fácil de recordar, construir y usar, además su continuidad produce un hecho curioso que tiende a descubrirse después de que se la ha observado un rato.

tabla pitagórica para el alfabeto griego

tabla pitagórica para el alfabeto latino versión compuesta

Los números que se asocian de forma creciente con las 26 letras del alfabeto producen los mismos resultados que aparecen en la versión que sólo muestra dígitos, pues como aprendiste en el capítulo uno todos los números compuestos por dos cifras o más deben reducirse a una sola. Si aplicas la reducción numérica a la tabla anterior obtienes la siguiente:

tabla pitagórica para el alfabeto latino versión simple

Numerología Caldea

Los sumerios, vivieron entre los años 3.500 y 2.000 a. C., en el sur de Mesopotamia, es decir el sur de lo que hoy es Iraq. Entre los hechos más destacables de su cultura están la invención de la escritura y el desarrollo de sistemas avanzados de matemática, astronomía y astrología.

En cuanto a su religión se dice que estaba influenciada por las revelaciones divinas plasmadas en los Oráculos Caldeos, un grupo de escritos que explicaba cómo practicar rituales, cómo estaba ordenado el mundo y cómo se podía elevar el alma. Se cree que estas revelaciones fueron transmitidas a los caldeos a través de médiums que eran interrogados por sacerdotes, que también se encargaban de transcribir los mensajes divinos.

Debido a que sólo quedan fragmentos de los Oráculos Caldeos originales, que ya en el siglo II d. C. se decía podrían ser una recopilación de textos sagrados más antiguos, es imposible saber con certeza cuál era la relación que establecía el pueblo sumerio entre los números y los hechos cotidianos. Hoy únicamente tenemos algunos rudimentos, entre ellos la tabla numerológica adaptada al alfabeto latino y las características que asignaban a cada número, para emprender análisis oníricos.

A pesar de los vacíos que surgen cuando se intenta comprender la historia de la numerología caldea, en India se usa la numerología védica que toma las bases de la caldea para estudiar eventos de todo tipo, realidad que se hace todavía más interesante cuando se recuerda que el origen de la civilización sumeria no se ha aclarado y que una de las hipótesis que intentan explicarlo lo sitúa en un punto indeterminado del oeste de la India.

tabla numerológica caldea para el alfabeto latino

A diferencia de la numerología pitagórica la corriente caldea sólo usa 8 dígitos para hacer cálculos pues en ella el número 9 tiene un carácter sagrado y rasgos especiales que lo hacen ocupar un lugar aparte. La tabla con la que trabaja en lugar de asignar un orden secuencial a las letras las relaciona con los números dependiendo de la vibración o energía existente en cada una.

Cabe destacar también que en esta escuela numerológica se da más importancia al sonido y al uso de las palabras que a su origen. Si quisieras, por ejemplo, recibir un análisis de tu nombre, un numerólogo con influencia caldea haría énfasis en el que usas con más frecuencia y en aquel con el que firmas, en lugar de estudiar el que está escrito en tu documento de identificación oficial.

Tablas numerológicas y números ocultos

La pregunta que surge en este punto es ¿cómo usar las tablas numerológicas para interpretar los símbolos oníricos? Si bien la respuesta es sencilla necesito explicar un elemento más antes de llegar a ella.

En su manual de interpretación de sueños Artemidoro de Efeso aconsejaba usar la rueda pitagórica, pues manifestaba que un intérprete onírico competente debía tener el criterio entrenado para saber cuándo utilizar una herramienta y cuándo la otra, opinión que corrobora la de otros estudiosos como David Fontana o Karina Malpica que afirman que el significado que se le da a un símbolo no debe ser constante debido a las circunstancias en las que se presenta cada vez, a las asociaciones que surgen de él, dependiendo del contexto, y de la experiencia de cada soñador. Así, la lluvia tendrá un significado para quien ha vivido todo el tiempo en el desierto y otro muy distinto para aquel que sólo conoce la selva.

Algo similar ocurre con los símbolos que resultan familiares.

La casa con la que una persona sueña cuando tiene doce años no será la misma que habite en sus sueños cuando se acerque a los cuarenta, ya que las historias que podrá contar en éstas dos etapas habrán cambiado en función de muchos aspectos. Es indispensable tener presente la evolución constante de los símbolos oníricos personales más frecuentes y las conexiones individuales que es posible establecer con una o con otra corriente numerológica para utilizar las tablas correspondientes que, empleadas con sensatez y sentido común, dan paso a análisis profundos y desafiantes.

Los escenarios oníricos que planteo a continuación son, por lo tanto, propuestas para comenzar la observación de símbolos con ayuda de los números, propuestas que en ningún caso presento como definitivas sino como hipótesis de trabajo para que explores a tu modo y a tu ritmo tu sendero particular.

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Una versión corregida y ampliada de este artículo hace parte de mi libro La numerología de los sueños. Para saber más acerca de él haz clic sobre la imagen.

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