Pesadillas para todos los disgustos

Correr sin avanzar, casi como si lo hicieras debajo del agua, descubrirte sin ropa en medio de la calle, comprobar que estás perdiendo los dientes o darte cuenta de que todavía te falta aprobar un curso para graduarte, así lleves años ejerciendo tu profesión, son sólo algunos ejemplos de pesadillas clásicas. Yo, que he leído unos cuantos sueños en mi tarea de investigadora onírica sé que conforman apenas una pequeña selección de un mundo vasto y misterioso.

Lo primero es definir la palabra pesadilla. Podría decir que se trata de un tipo de sueño feo, espantoso, desagradable, pero estas palabras no serían muy útiles para describirlo. A mí no me gustan los estampados de estilo animal print pero a otras mujeres las enloquecen, por lo tanto esos términos –feo, espantoso, desagradable—son bastante relativos, de ahí que prefiera remitirme a las emociones.

Una pesadilla, definida de un modo sencillo, es un sueño que causa angustia, preocupación, ansiedad y hasta problemas para respirar en la persona que la experimenta. El contenido es secundario, anecdótico. Un alimento, una situación cotidiana o la presencia de un animal exótico pueden provocar emociones negativas cuando aparecen en un sueño, convirtiéndolo en una pesadilla, por lo que la clave está ahí, en las emociones, no en las cualidades intrínsecas de los estímulos que la conforman.

En épocas pasadas se creía que la causa de las pesadillas era externa, casi siempre, pues era obra de un demonio, como lo atestiguan los orígenes de la palabra en español –algo pequeño y pesado, pesadito, pesadilla− y en alemán albtraum que puede dividirse en “alb” y “traum”, en la que “traum” significa sueño y “alb” que hace referencia a un “afaik”, es decir una criatura que disfruta sentándose sobre el pecho de los durmientes para asfixiarlos.

Hoy sabiendo que las causas de las pesadillas son, la mayoría de las veces, internas, analizaré las situaciones que las producen y daré un par de consejos para dejar de padecerlas.

Animales rechazados

Hay para todos los gustos, o mejor, para todos los disgustos. A unos les aterra ver culebras, serpientes o como prefieran llamarlas. Otros huyen ante la vista de roedores, sin importar color ni tamaño. Sea cual fuere la especie, el soñador evitará por todos los medios el contacto con los animales que le incomodan.

Dentro de esta categoría puede hacerse una diferenciación: 1) gusanos e insectos, relacionados con procesos de metamorfosis, pueden simbolizar conflictos frente a cambios inevitables y temor ante la toma de decisiones inminentes, y 2) plagas en general, mosquitos, langostas, ratones, ratas, etc., que, según el contexto y el perfil del soñador, pueden simbolizar consecuencias desagradables por falta de planeación o  la necesidad de evitar espacios, personas o circunstancias que entran en conflicto con las preferencias personales.

Cuando los animales rechazados son los mismos a los que se teme en la vida despierta vale la pena explorar la posibilidad de estar sufriendo una fobia y las causas de esta, proceso que irá más allá de una interpretación de sueños ocasional.

Pérdida o daño de objetos queridos

En estas pesadillas cosas, que a veces ni se tienen en la vida despierta, aparecen mojadas, derretidas, rotas, etc., situación que causa mucha contrariedad. La interpretación fácil apuntaría a un exceso de apego a los bienes materiales pero cuando se experimenta una pesadilla de este tipo es mejor y más útil preguntarse qué se hace con el objeto, para qué sirve, de dónde viene, qué representa. Tal vez ese computador que echa chispas y se pierde en llamas sea un deseo no tan reprimido de dejar un trabajo de oficina para dedicarse a otro al aire libre.

Otra clave para entender éstas pesadillas es observar el modo en que el objeto pierde su integridad. No es lo mismo quemar algo que mojarlo. El fuego transforma para siempre mientras que el agua purifica y permite, en muchas ocasiones, volver a usar lo que tocó. Si en un sueño  algo se va por un barranco podría ser símbolo de que nunca tuvo cimientos firmes o si se lanza a la boca de un volcán expresaría la necesidad o el deseo de dejar algo atrás, para siempre.

Muerte de un ser querido

Éste es un clásico entre los clásicos, además es muy versátil. Se adapta a situaciones e interpretaciones múltiples. Si sueñas que se te caen los dientes es porque alguien morirá, incluso algunas interpretaciones le asignan un familiar a cada diente. Y si sueñas que un conocido se casa mejor alista un atuendo negro porque lo necesitarás. Si en tu sueño alguien se muere, dale un abrazo apenas lo veas porque pronto será su hora, y así hasta el infinito. Aunque es cierto que en ocasiones, y por pura probabilidad, estos sueños a veces coinciden con la muerte de un ser querido, es más cierto que la mayoría de las veces esto NO ocurre. En el tiempo que llevo explorando el mundo onírico sólo sé de un caso en el que alguien soñó con el matrimonio de una persona cercana y esta murió poco después, pero fue uno entre decenas, por no decir cientos.

A los sueños que “avisan” la muerte de alguien es mejor tomarlos con pinzas, incluso si lo anuncian de modo literal. En la mayoría de los casos hablan de cierre de ciclos, de etapas que terminan o de advertencias acerca del modo inadecuado en que se trata a quien se dice amar. Es verdad, no sabemos si volveremos a ver a ese que acabamos de despedir, así le hayamos dicho “la próxima vez haremos aquello”. Nadie sabe cuándo morirá, sólo sabemos que el momento llegará, por eso no sobra tratar bien a los demás y ver qué hay en ese sueño nefasto a través del cual se viven las emociones que causa la pérdida de un ser querido. Si muere de un modo doloroso y lento tiene un significado, si lo hace de repente tiene otro, una diferencia que el soñador debe identificar y analizar, si así lo desea.

Monstruos

Dicen que la creación del monstruo principal de la película Alien, el octavo pasajero se basó en la forma que tienen los bebés de libélula, haciéndole un flaco favor a un animal que ya tiene demasiadas leyendas negativas encima. Pero los sueños también hacen lo propio. Durante la fase del descanso la mente inconsciente es capaz de crear quimeras irreproducibles en la vida despierta. Cuervos con patas de reptil, tortugas con alas, conejos con melena y ballenas con patas de caballo son algunos ejemplos simpáticos de todo lo que puede inventar el miedo.

Los monstruos suelen estar muy presentes en los sueños de los niños, pero no por eso dejan de visitar los de los adultos. Ya sea que persigan al soñador o que simplemente lo observen mientras se queda paralizado, indefenso y confundido, logran inspirar un terror tal que los onironautas más inteligentes y talentosos usan para transformar un sueño cotidiano en uno lúcido.

Las representaciones monstruosas pueden ser símbolos de situaciones desagradables que se viven en la vigilia, incluso combinaciones de ellas, pues aunque parezca burdo, un búho con dientes de lobo siempre será más fácil de imaginar que el estrés que inspira un empleo aburrido y sin futuro. Las características elegidas por el soñador para crear su monstruo personal estarán íntimamente relacionadas con aquello que le preocupa y le atormenta en su vida despierta.

Catástrofes, accidentes de tráfico y accidentes aéreos

Aparecen por temporadas, en especial en aquellas en las que se dan cambios que angustian o sobre los que no se tiene ningún control. En términos astrológicos pueden describirse como la tendencia Piscis a dejar que todo se resuelva solo, a no intervenir, a eludir la toma de decisiones, aunque también pueden martirizar a quienes quieren que todo se haga como ellos dicen. En el primer caso el darle la espalda a las situaciones importantes, el negarse a hacer preparativos para lo que viene lleva a que las circunstancias se desarrollen de un modo indeseable y que parece no admitir intervención. En el segundo pondrá a prueba la capacidad de adaptación y la flexibilidad de quien los sueña.

A pesar del dramatismo de sus imágenes estos sueños también pueden tener un lado positivo: si temes que algo salga mal es porque ese algo te importa. El sentido de responsabilidad hacia alguna tarea, proyecto o persona puede ser el detonante de las pesadillas de este tipo, que tienen como función mantener alerta a las personas para que no dejen ningún factor importante al azar.

En otros casos, los menos afortunados, pueden hacer parte de un Síndrome de Estrés Postraumático en el que el sobreviviente revive una y otra vez, dormido y despierto, la situación que le causó una herida psicológica. Para superar estas pesadillas algunas personas requieren acompañamiento terapéutico o espiritual, según su entorno cultural y creencias.

Persecuciones

Las he mencionado de soslayo porque están presentes en pesadillas distintas. Te persigue un monstruo, una nave espacial, el hombre que te prestó plata, una fiera salvaje, la mujer a la que le dijiste por teléfono que no querías verla más. Crea el escenario y tu mente la llenará de personajes. Sin importar el ser o el objeto del que huyas, te informan cuáles son tus asuntos pendientes.

Tal vez te haga falta ser valiente para enfrentar lo desconocido, quizás debas examinarte para saber con certeza cuáles son tus fortalezas y cuáles tus debilidades, o de pronto lo que necesitas es dar la cara, decir lo que te gusta y lo que no soportas para detener un hábito nocivo que está a punto de volverse tóxico. La persecución no terminará hasta que actúes. Los enemigos se harán más grandes, más poderosos o comenzarás a sentir que tus piernas están hechas de roca y por eso no puedes avanzar. ¿Vas a seguir corriendo o vas a encarar tus miedos?

Suciedad

Mierda, caca, estiércol, excremento y basura podrida son símbolos de impureza. Amenazan los sueños de aquellos que rechazan las situaciones negativas u oscuras de la vida, esas que hacen crecer a las personas y que por más que se intente no pueden ser eludidas.

Cuando alguien relata un sueño de estos y no sé quién lo tuvo me viene a la mente la imagen de alguien que no soporta tener las manos sucias, que siempre tiene cerca un poco de gel desinfectante, que baja el agua del sanitario con el pie cada vez que usa un baño público y a la que le brillan los ojos al leer la frase “elimina el 99.9% de las bacterias” en una etiqueta.

Si estás vivo duele, si estás vivo te ensucias. Pasar intacto desde las 9 horas de nacido hasta los 99 años es imposible. Tendríamos que aprender más de Wabi-Sabi, aquél concepto japonés que enseña a reconocer la belleza que hay en la imperfección. Las pesadillas de este tipo, por lo tanto están muy relacionadas con aquellas en las que insectos y gusanos tienen un papel protagónico, pues el cambio marca, deja huellas.

Un examen perdido o un requisito no cumplido

Intentas una y otra vez, y sin éxito, llegar a tu clase de física, aunque tienes 40 años, tres hijos y una casa de campo. A la mente del sueño no le importa, allí vuelves a ser ese muchachito de 17, inseguro y confundido que no entiende bien ecuaciones. Al despertar sientes alivio indescriptible, el sudor frío se seca y le sonríes con nerviosismo a tu mujer, después te preparas para esa cita importante que tienes con un cliente.

Freud veía las pesadillas de este tipo como un recordatorio de una prueba superada, por lo que en el caso descrito actuaría como un espaldarazo, como un mensaje de tu inconsciente que te dice “todo va a salir bien, tienes lo que se necesita para resolverlo”.

A las pesadillas en las que se está desnudo, en pijama o descalzo delante de otros, que sí están arreglados de un modo acorde con la ocasión, también las incluyo en este grupo pues expresan un sentimiento de inferioridad, aunque quien las padece sea un ser humano vital, competente y exitoso. El sueño hablaría entonces de un temor infundado pues quien lo sufre en realidad tiene los recursos suficientes para sortear los obstáculos que encuentra en su camino.

En el lado menos positivo estas pesadillas pueden ser interpretadas como un llamado de atención del tipo “estás dejando de lado una tarea importante” o “necesitas ser más constante para alcanzar la meta que te fijaste”. Sea cual fuere el caso no desaparecerán hasta que se tomen las medidas necesarias al respecto y, si el asunto importante que mencionan es ignorado, volverán con más fuerza e intensidad, idea que retomaré al final.

Invasiones extraterrestres, apocalipsis y posesiones demoníacas

Quieres que tu vida cambie, que te pasen cosas emocionantes, que el amor de tu vida toque tu puerta o ganarte el premio gordo de la lotería pero desde hace 25 años desayunas lo mismo, le tienes terror a conocer gente nueva y te parece que comprar la lotería es tirar la plata, entonces ¿cómo era la frase de Einstein? Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Así veo a los soñadores que sufren con frecuencia estas pesadillas. Desean intensamente que sus vidas tengan otro sabor, que algo los saque de la rutina pero se niegan a dejar su rutina, por el motivo que sea.

No, no me estoy haciendo la superada, simplemente escribo desde las experiencias que he tenido. En algunos de mis sueños he sentido terror porque los extraterrestres van a apoderarse de la tierra, porque el mundo se va a acabar de un modo desconocido o porque la situación me exige que expulse demonios invisibles y visibles de personas y sitios. Los sueños de este tipo me han mostrado lo que no me gusta de las situaciones que vivo y me han enseñado que los cambios que espero debo provocarlos yo, en lugar de esperar que vengan de afuera, de un jefe, de un cliente fabuloso o de un familiar lejano y desconocido que me deja como heredera de su fortuna…

Las pesadillas de este tipo surgen para incomodar, esa es su función principal. Al inseguro de su fe lo cuestionan, lo obligan a pensar si la imagen que le vendieron en la iglesia o en el culto es la que resuena con lo que tiene en el interior. Al ufólogo o aficionado al contacto extraterrestre lo encaran con las hipótesis que tiene para explicar el avistamiento de ovnis y al que se encuentra con poseídos lo llevan a revaluar la idea de una maldad foránea, exterior y que no tiene nada que ver con su supuesta pureza.

Estas pesadillas pueden ser interpretadas a la ligera, ser atribuidas a recuerdos trasnochados de películas vistas antes de dormir o a excesos imaginativos, pero cuando se las mira de cerca y con seriedad pueden ser maestras maravillosas que dejan mensajes para reflexionar y crecer.

Enfermedades

Entre más exploro el mundo de los sueños, más similitudes encuentro entre estos tránsitos nocturnos y el tránsito final, la muerte, y así me libero más de los miedos. Pero la enfermedad siempre está ahí. Un accidente, un paso en falso o el azar pueden quitarte eso que sólo valoras cuando no está, eso que rara vez agradeces, ese no sentir el cuerpo del que hablaba Hipócrates.

Soñar con la enfermedad es algo natural, un temor que se expresa cuando bajas la guardia, sale, se manifiesta. Las enfermedades propias o ajenas muchas veces están relacionadas con el sufrimiento, a lo que realmente se teme pero que se confunde con el miedo a la muerte.

En algunos casos las pesadillas que muestran enfermedades son anuncios de esa sabiduría del cuerpo que intenta transmitirte lo que te hace falta, esa que tan a menudo ignoramos. Piden descanso al trabajador compulsivo o anuncian la necesidad de hacer un chequeo a ese que odia los hospitales. Su lenguaje, como el de la mayoría de los sueños, está cifrado por eso señalan partes del cuerpo y síntomas, pero rara vez dan diagnósticos claros, sin embargo, cuando el sueño es honrado, prestándole atención a través de la escritura, el dibujo o cualquier otra creación artística, ayudan a resolver situaciones que enferman y que complican la vida. En ocasiones incluso sirven para hacer desaparecer síntomas, pero esto sólo es posible cuando se ha consolidado una relación íntima con ese Otro Lado, con el Inconsciente Colectivo del que provienen.

Seres oscuros o gamberros cósmicos

Cuenta la leyenda que Don Juan, el maestro de Carlos Castaneda no quería que se hablara de ellos porque temía que si las personas sabían demasiado de esta figura, que él llamaba “voladores”, se asustarían.

Mi interpretación de esta creencia tiene como base el hecho de que el miedo y las emociones negativas nutren a esos seres oscuros. Acá me refiero a una figura distinta de la llamada “vampiros psíquicos”, aunque exista la tendencia a usar ambos términos como sinónimos.

Según lo entiendo y lo he experimentado, cada vez en menos ocasiones, los vampiros psíquicos son aquellos personajes, de carne y hueso, que descargan sus problemas, preocupaciones y miedos en el primer par de orejas dispuestas que encuentran. Son esos mismos individuos que buscan compañía para sus desgracias y que después de haberlas contado se van tan tranquilos y tan majos, pues sienten que el bulto, el peso muerto de sus problemas se lo dejaron a otro, que tras la visita del vampiro psíquico queda listo para bañarse con kilos de sal marina, salvia y ruda.

Los seres oscuros, saboteadores o gamberros cósmicos aparecen en los sueños de quienes intentan ir más allá. A veces no se presentan de un modo literal sino en forma de distracciones, tentaciones o contratiempos. La película The Adjustment Bureau (2011) −Guardianes del destino o Destino oculto, en español− los ilustra bastante bien.

Su presencia se hace evidente al intentar explorar los límites conocidos del mundo onírico, por ejemplo cuando se proponen misiones espirituales para ser cumplidas en otras dimensiones. Aparecen en forma de amantes irresistibles, deseos ineludibles o como guardias al peor estilo de Mr. Smith en The Matrix y el de los señores grises en Momo, del grandioso Michael Ende. Su función es ralentizar, impedir y entorpecer para que los seres humanos sigan siendo vaquitas inconscientes fáciles de guiar y tragar.

El antídoto es obvio pero no fácil de conseguir: la consciencia. Puedes desarrollarla bailando, leyendo, meditando en flor de loto o en movimiento, dedicándote a un arte con sacralidad, etc. para lo que es necesario otra clave: la disciplina. No suena sencillo pero si lo consigues dormirás más tranquilo, sabiendo que “tu sabor” desagradable los mantendrá lejos de tus senderos de aprendizaje y exploración.

La atención es clave

Los sueños son como niños y las pesadillas son la versión onírica de las rabietas / pataletas, por eso entre más atención les prestas a tus sueños menos pesadillas tienes. Esta es una regla de oro que llevo años comprobando.

Una de las funciones de los sueños, más allá de si se interpretan o no, es transformar, conectarnos con el Otro Lado, con esa dimensión que se ignora y que muchas veces se rechaza por temor a caer en la tentación. Carl Gustav Jung la llamaba la sombra, una cualidad que, como la luminosa, hace parte de nosotros, el Demonio de la Guarda que equilibra al Ángel de la Guarda.

Las características de esta dimensión no son claras, es una realidad difusa, difícil de trazar e imposible de definir. Todo lo que se puede hacer es aproximarse a ella, aceptarla, invitarla a tomar té o café, reconocer su existencia y su relación estrecha con el cambio y el caos que lo precede. De esta aproximación surgirán sensaciones y enseñanzas valiosísimas, irremplazables y que nadie puede dar al soñador. El onironatura, tú si así has decidido llamarte, debes ir a buscarlas porque se trata de un aprendizaje experiencial, sin maestros ni tutores. Y sé que no todos están dispuestos a dar este paso, al menos no de golpe, por eso cerraré este artículo con un par de trucos que descubrí y que han dado buenos resultados.

Uno para valientes

Enfrentarse a una pesadilla no parece difícil, pero cuando te ha visitado muchas veces, te ha robado demasiadas horas de sueño y te hace pensar dos veces antes de irte a dormir se convierte en un reto, por eso para poner en práctica este consejo necesitas valentía.

El procedimiento es muy sencillo. Estando en la cama debes rememorar o de preferencia leer el relato detallado de la pesadilla que te atormenta. El objetivo es que las imágenes, los olores y en general todos los estímulos que la componen estén frescos y vivos en tu mente justo antes de dormir. Aunque esto parece más un manual para auto-torturarse el efecto será el opuesto.

Ese Otro Lado que he mencionado sabrá que tiene tu atención, que quieres escuchar, no sólo oír, lo que tiene para decirte y se encargará de darte su mensaje de un modo menos dramático. Al día siguiente o en medio de la noche, cuando recuerdes eso que has soñado, que no será una pesadilla, debes apuntarlo en tu nocturnario para actuar del modo que aconseja, así no lo comprendas pues su esencia ya te habrá tocado. Si no lo haces así la pesadilla volverá, recargada y transformada hasta que eso que intenta decirte capture de nuevo tu interés. En otros casos volverás a saber de ella cuando se materialice en tu vida despierta.

Una aproximación herbal

Este remedio lo encontré por azar.

Una noche preparaba hierbas para hacer bolsas oníricas y justo antes de dormir me entretuve quitándoles las ramitas a las hojas de toronjil / melisa (Melissa Officinalis) que tenía guardadas en una vasija. El olor me cautivó así que agradecí al elemental de la planta por permitirme vivir ese momento. Aspiré de nuevo el olor, con consciencia, con intensidad, luego me fui a dormir.

ilustración botánica de melissa officinalis

En uno de los sueños que tuve más tarde, esa misma noche, un grupo de hombres agredió a otro del que yo hacía parte. En un momento, basada en no sé qué detalle, supe que todo era un sueño. Llamé a la calma, di instrucciones a mi grupo y tras completarlas terminamos con la situación. Hasta hoy es el ejemplo más nítido que recuerdo de ese fundido en negro que se percibe después del final de un sueño.

De seguro las pesadillas volverán a visitarnos, por eso espero que después de leer este artículo aprendas algo nuevo de ti, así en el futuro sabrás cómo encararlas.

John_Henry_Fuseli_-_The_Nightmare

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Un comentario en “Pesadillas para todos los disgustos

  1. Las pesadillas son grandes amigas , a las que , si escuchas , te permiten avanzar en tu vida. Son el mejor antídoto para el autoengaño. En eso creo estamos de acuerdo. Y al llegar casi al final del articulo, leí sobre la finalidad de conexión con el Otro Lado. Este aspecto es algo que se me escapaba y que me ha intrigado.
    Avanzar es un placer para los que somos onironautas (o por lo menos lo intentamos ). Un saludo.

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