Experiencias con mi doble cuántico

Quizás porque este tema ya no está de moda es que lo toco. Va y viene así como lo hacía mi conexión con este dáimon que me ha ayudado a modificar las cosas que no me gustan de mi vida. Estoy en medio de una cuarentena, uno de los términos definidos por Jean Pierre Garnier Malet en sus libros, y como sigo comprobando que no es un invento sin sentido me animo a contar cómo me va con algo que, en principio, era un experimento más.

Para llegar a este punto necesité leer varios libros pues, como se dice con frecuencia, los postulados del autor francés no son fáciles de digerir, al menos no a la primera, por eso indico cuál fue el camino que recorrí por si le sirve a alguien. Empecé con un libro “fácil” de Garnier Malet: Tu doble: ¿cómo  funciona?, después leí el libro Realidad daimónica de Patrick Harpur, que creí infumable pero que luego no quería soltar, y luego uno “difícil”: Cambia tu futuro por las aperturas temporales. Esta aproximación vino después de ver un video de Enric Corbera en el que explica la teoría del desdoblamiento de los tiempos. Si bien es una herramienta útil, preferí ir a la fuente original pues en las traducciones y en las interpretaciones se pierde y se tergiversa mucho.

La propuesta de Garnier Malet es bastante sencilla: tienes un doble, un guía espiritual, un ángel de la guarda, un alma gemela, un Yo Superior, un dáimon personal, etc., el nombre es lo de menos, que vive a una velocidad más rápida que la tuya (futuro) y que te puede ayudar a resolver todos tus problemas porque le conviene. Viene a ser algo así como ese “clon” que muchos hemos querido tener para terminar las cosas que empezamos. Jean Pierre Garnier Malet, físico especializado en mecánica de fluidos, en su teoría afirma que si a ti te va bien, sea cual fuere el significado que le das a la palabra “bien”, a él, a tu doble le irá igual. Aunque la red está repleta de personas que hablan de LA técnica, Garnier Malet aclara que no existe. Él simplemente enuncia una ley, aporta evidencia para respaldar su descubrimiento científico y da unas indicaciones muy simples para aplicarla. Yo lo veo como el microondas, la mayoría de las personas no sabe (yo incluida) cómo funciona esta tecnología pero prácticamente todos sabemos cómo calentar algo en un horno que funciona con ellas. En el caso de la ley del desdoblamiento de los tiempos es similar. No entiendo todos los entresijos de este asunto pero sé cómo aplicarla porque es algo natural. Así como no tengo que hacer ningún ritual complicado para que me afecte la ley de la gravedad, tampoco debo hacer movimientos entreverados para recibir la información que me envía permanentemente mi doble.

La comunicación con él está presente todo el tiempo, así no sea consciente de ello sin embargo, el momento de irme a dormir es crucial en este proceso. Durante el día percibo la información que me envía a través de sincronicidades y corazonadas y en la noche, de forma continua, durante la fase de sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos). Para comunicarme con más precisión con mi doble antes de dormirme le digo qué día es (día, mes, año), dónde estoy (galaxia, sistema solar, planeta, continente, país, ciudad, barrio…) y recapitulo mi día, sin juzgar ningún acontecimiento, al menos hasta donde me es posible. No me quejo del día lluvioso ni de haber encontrado en el supermercado poco fresca la fruta que se me antojaba, repaso todo lo que recuerdo y le cuento mis preocupaciones a mi doble de modo similar al que lo haría al contárselas a un amigo. Me concentro en ellas pero con abandono, es decir sin obsesionarme con una solución específica para mis problemas, confiando totalmente en que mi doble sabrá cómo organizar todo para que alcancemos el estado que deseamos, el objetivo que nos propusimos antes de que yo naciera. Eso es todo. Rara vez me quedo despierta durante horas dándoles vueltas a las posibilidades que tengo por delante. Confío en que mi doble sabrá lo que es mejor para mí en términos del Bien Universal.

He visto varios videos en Youtube en los que se agregan detalles que, hasta donde recuerdo, no están en los libros de Garnier Malet. Se habla de beber agua, de hablarle de formas específicas al doble, de dejar creencias a un lado, etc. pero lo básico es recapitular el día, contarle lo que te preocupa y dormirte con tranquilidad. Los pasos que se agreguen como poner un cristal especial debajo de la almohada, hacer una visualización para proteger tus sueños o beber una pócima antes de dormir son accesorios, no requisitos, que cada quien es libre de usar para lograr una comunicación efectiva con su doble particular. Yo practico o he practicado varios de ellos y si bien he tenido resultados positivos, tengo claro que son elementos ausentes en la teoría de Garnier Malet. Hecha esta aclaración paso a contar cómo ha sido mi experiencia con una cuarentena consciente que decidí implementar basada en la teoría del desdoblamiento de los tiempos.

Primero fueron los sueños

Desde que conocí el trabajo de este científico empecé a trabajar con mi doble cuántico. Establecí esta comunicación para ponerme en el camino que me interesa y no en el que las presiones externas “me obligan” a estar. Esta vez, a diferencia de otras etapas de mi vida, llevo varios años  escribiendo a diario mis sueños, un ingrediente que si bien no es necesario para la comunicación con mi dáimon personal, sí me ha servido para ver cómo me afecta la práctica consciente de esta ley, que he entendido mejor comparándola, varias veces, con la ley de la gravedad.

La gravedad siempre está ahí y te afecta pero sólo eres consciente de ella hasta que eliges usarla a tu favor, por ejemplo cuando decides aumentar tu masa muscular y por eso te desafías. Buscas pesas para desarrollar tus músculos de modo consciente. Usas algo que ya está ahí para alcanzar una meta específica. Con la ley del desdoblamiento de los tiempos es lo mismo. La vía de comunicación con tu doble siempre está ahí, pero tú eliges si la usas para recibir información benéfica o si la ignoras, decisión que, como advierte Garnier Malet, puede convertirte en marioneta de “gamberros cósmicos”, entidades que quieren que el mundo sea como a ellos les conviene y no como a ti te gustaría que fuera.

Habiendo entendido esto, que tengo una herramienta ultra poderosa y muy útil a mi disposición, pasé a elegir un objetivo, algo que en la medida en que se cristalizaba me daba más tranquilidad, una de las virtudes que más valoro en la vida y que me ayuda a volver a mi centro. Por elección personal, basada en experiencias y lecturas previas, no compartí el objetivo con nadie para evitar influencias no solicitadas*. Con esta claridad y con estas decisiones empecé mi primera cuarentena consciente.

De las veces pasadas en las que me comuniqué conscientemente con mi doble recuerdo que en poco tiempo empezaba a detectar señales que apuntaban a la realización de mi deseo, pero como sólo seguía esporádicamente la rutina de la recapitulación y la conversación nocturna con mi dáimon tenía la impresión de que mi objetivo se alejaba con mucha rapidez. Esta vez quería que fuera distinto. El cambio de mi perspectiva vino con la lectura del libro “difícil” de Garnier Malet. En uno de sus capítulos explica que el doble busca la mejor solución posible durante 3 días en cada una de las puertas de las constelaciones zodiacales, esto en total suma 36 días, luego, con toda la información que encontró, consolida un resultado durante otros  4 días lo que suma un total de 40 días. Yo estoy buscando cambios congruentes, duraderos, por eso sentí que lo mejor para encarrilarme era hacerlo así, no sólo durante unos pocos días ni durante una sola noche. Siento que las técnicas que ofrecen resultados de la noche a la mañana llevan a recaídas que se producen con la misma rapidez, de ahí que sintiera la necesidad de profundizar.

Saber el funcionamiento de este ciclo de 40 días me ayudó a seber porqué la solución a lo que veo como un problema puede llegar entre 3 y 40 días después de empezar la comunicación consciente con mi dáimon. Es probable que el doble en su búsqueda encuentre una solución muy buena en 3 días o que necesite hasta 40 para hallarla. Partiendo de esta base entendí que lo mejor era ser paciente y darle a mi doble todo el tiempo necesario para que buscara lo que nos conviene a los dos. No sabía en qué me metía, sólo presentía que iba a ser divertido, interesante y enriquecedor, y no me equivoqué.

¿Estás listo para la limpia?

Garnier Malet explica que para saber si la comunicación con tu doble fue efectiva o no es suficiente observar cómo te sientes al despertar. Si te despiertas alegre, confiado y tranquilo es porque “marcaste el número correcto” y recibiste los consejos que necesitas de tu “coach cósmico personal”, si, en contraste, amaneces viendo todo más oscuro que cuando te fuiste a dormir es posible que hayas estado charlando con uno de esos seres que aman las catástrofes y las malas noticias porque las necesitan para existir, es decir los gamberros cósmicos. El autor también menciona que las pesadillas a veces son resultado de la velocidad a la que se mueve el doble y de la exploración de futuros potenciales que en esta velocidad, la de tu yo actual (tiempo presente), se ven oscuros sin embargo, eso no quiere decir que sean negativos, tal vez por eso Garnier Malet hace énfasis en que recordar los sueños cada noche no es necesario, incluso afirma que puede ser contraproducente si no sabes qué hacer con la información que recibes.

Yo, a diferencia de otras personas, me especializo en este tema, por lo que estoy entrenada para recordarlos y registrarlos prácticamente a diario, por eso puedo decir que el contenido explícito de mis sueños ha cambiado. Veo a personajes que ya no están presentes en mi vida y me despierto con la sensación de que he estado atendiendo asuntos que dejé inconclusos en el pasado (una velocidad más lenta), una consecuencia totalmente coherente con mi objetivo. Entiendo que las áreas distintas de mi vida no son islas independientes sino que están conectadas entre sí y, por lo tanto, para experimentar el estado que busco es necesario hacer modificaciones en el todo.

Otro cambio que he notado es la tranquilidad y la felicidad enormes que me acompañan durante algunos días, sensaciones que contrastan con la inercia pura que en otros momentos me empuja a seguir adelante. Atravieso episodios en los que no quiero hacer nada, en los que me obligo a completar la tarea que tengo al frente, pero luego la incomodidad se transforma rápidamente en motivación para continuar, otro efecto agradable e inesperado. Podría decir que estoy atravesando una “recalibración” muy profunda. La única experiencia conocida con la que puedo comparar esta sensación es la limpia que atravesé cuando recibí los alineamientos reiki. En ese proceso me deshice de muchas cosas que no necesito, esquemas mentales, emociones contenidas, prejuicios, miedos, etc. y me dispuse a ser un canal dispuesto a encauzar la energía universal.

Esta cuarentena consciente me ha parecido más compleja en términos de motivación, por lo que me ayuda a comprender porque en Japón son tan renuentes a recibir a estudiantes de reiki “iniciados” en occidente. Allí, a diferencia de lo que hacemos por estas latitudes, la formación toma años, a veces décadas, dedicación que hace posibles formas de sanación que aquí veríamos como actos de prestidigitación. Amo la práctica de reiki, la adoro, la tomé una vez y nunca la dejé pero tampoco voy a mentir. Recibí la introducción presencial al tema durante tres cursos de fin de semana,  separados entre sí por varios meses, antes de empezar mi práctica personal.  La cuarentena en cambio es una práctica de un día sí y otro también. Incluso si olvidas completar el procedimiento sigue operando en ti. Es una constante.

Mi trabajo con mi doble cuántico es, en mi caso particular, escribir mis sueños todos los días o al menos recordarlos. Es enfrentarme a situaciones que por miedo, falta de experiencia, dolor, o lo que sea, dejé de lado. Es observar las fluctuaciones emocionales, energéticas, leer señales y sentir mi intuición para saber cuándo debo caminar y cuándo permanecer. Es un desafío diario, es cuestionarme, volver a empezar, reconocer que me equivoco, frustrarme y, a pesar de esa frustración, a pesar de que a veces lo único que quiero es ver mucha televisión en Youtube / Netflix / Gnula, seguir. En resumen, viendo todo como un cuadro grande, ha valido la pena. Eso que quiero conseguir, lo que me inquieta hoy no me atormenta como lo hizo hace un año. Los contratiempos cotidianos ya no son peñascos que tengo que saltar a como dé lugar. A veces simplemente los veo en mi camino, otras los rodeo o me fundo con ellos en un abrazo, dependiendo de las instrucciones que vienen de mi interior. Ya ni siquiera son dignos de enfado o de quejas. Son. Punto.

Algunas creencias que durante muchos años han definido mis reacciones ahora son información que se va quedando sin piso. Veo la culpa o el dolor y no les encuentro sentido. No se trata de que me haya vuelto inmune a las manipulaciones ajenas, ya quisiera, sino de que las veo, las identifico y no me apetece seguir el juego, casi, casi podría decir que hasta empiezo a entender la razón de su existencia. Visto así he avanzado muchísimo, más de lo que me propuse, es más, a veces he avanzado sin proponérmelo. Empecé esta cuarentena consciente como un experimento más, como un viaje, sin expectativas, con curiosidad, por eso veo cada día como una oportunidad nueva para descubrir algo nuevo, para enamorarme del misterio, para encontrar milagros.

Las plantas y los sueños me han traído hasta aquí. Por ellos descubrí una teoría que me ha llevado a entender cómo con esfuerzo y disciplina puedo cambiar mi vida. La ley del desdoblamiento de los tiempos y su aplicación, en la comunicación con mi doble cuántico, me han ayudado a recuperar algo que quisiera no haber perdido nunca, algo que me gustaría que estuviera a mi lado siempre: la certeza, no la fe. Certeza, porque esto no se trata de creer porque alguien más me dice que es verdad sino porque mis experiencias me han mostrado que sí puedo vivir de otro modo, que sí puedo transformar lo que hay en algo mejor pero no sólo mejor para mí sino en algo mejor para todos, en algo espléndido para TODO.

*Porque evito compartir mis objetivos lo explico en este artículo.

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Adenda:

Como detesto desde las tripas cuando alguien responde “he visto cambios maravillosos en mi vida”, sin dar el más mínimo detalle, a la pregunta ¿cómo te ha ido con tal o cual cosa, técnica, método, etc.?, durante varias semanas me dediqué a observar qué aspectos de mi vida han cambiado desde que empecé a comunicarme conscientemente con mi doble cuántico. Esta es la lista de lo que he notado hasta el momento:

  • Mi imaginación está más despierta.
  • He recuperado la confianza en el futuro, tanto que se podría decir que por ratos me siento optimista.
  • Me preocupo menos y me ocupo más.
  • Los ruidos externos me molestan menos.
  • Estoy de mejor humor. Literalmente me río más y con más ganas.
  • Reacciono con menor intensidad a estímulos que antes me molestaban mucho.
  • Tengo menos miedo a quemarme con objetos calientes.
  • Actúo de un modo más decidido. Sufro menos de parálisis por análisis.
  • He visto avanzar situaciones oníricas que parecían congeladas en el tiempo.
  • Tengo el olfato más sensible, con todo y que ya me decían “sabueso”.
  • Me siento equilibrada emocionalmente la mayor parte del tiempo.
  • Mi capacidad de leer micro-expresiones de lenguaje no verbal ha aumentado.
  • Varios alimentos procesados que me gustaban ya no me saben tan bien como antes.

Aclaro que los efectos son prácticamente infinitos y diferentes para cada persona. La anterior es una lista, no la lista mejor ni la definitiva.

Después de hacer cuentas con mis diarios y nocturnarios entendí que cuando escribí el primer borrador de este artículo ya estaba en la cuarentena 20 o 21, un proceso largo y que pude transitar de un modo más fácil con la ayuda de los libros que menciono. En este grupo de Facebook encuentras información para descargarlos. Si no usas facebook y quieres recibir esta información escríbeme a elsuenosignificado[at]gmail[punto]com con las palabras “doble cuántico” en el asunto.

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Diario de la abundancia −14: Dietas mentales

Hace años empecé a hacer dietas de todo tipo pero no para bajar de peso, porque sería un atentado contra mi salud, sino para cambiar mi consciencia. He hecho dietas de internet, de teléfono celular, de televisión… luego constaté que muchos de los hábitos que practiqué con ánimo temporal terminaron instalándose en mis rutinas. A pesar de haber atravesado estas experiencias nunca había imaginado hacer una dieta mental, aunque en realidad ya la estaba haciendo.

Neville Goddard

Supe de este señor en el campo de fanatismo y batalla que suelen ser los comentarios a los videos de Youtube. No sé de dónde me ha venido tanta paciencia pero varias veces me encuentro leyendo lo que dicen los usuarios, bots y no tanto, sobre el contenido. En una de esas exploraciones di con el de un hombre que, sin escribir todo en mayúscula ni criticar a nadie, mencionó a Neville Goddard. Hasta ese momento no tenía idea de quién era pero teniendo en cuenta que el mismo usuario había dejado otra sugerencia en otro video apuntando a la figura de Jacobo Grinberg Zylberbaum, psicofisiólogo mexicano al que admiro y que escribió libros que quiero leer, fui a buscar más de él. Lo que encontré no me decepcionó, al fin y al cabo no esperaba nada de él.

Una mención de que su biografía en Wikipedia fue borrada por falta de referencias externas. Un inglés de los años 70 que no entendía muy bien pero que gracias a una transcripción pude descifrar. Una historia en la que, para quitarse a un pesado de encima, Goddard llega a donde un predicador judío somalí que nada más verlo le dice “Neville, llegas 6 meses tarde”. Estos detalles junto a su énfasis en la imaginación, esa virtud que me fascina desde niña y que por eso está en mi pseudónimo*, me traen a estas líneas.

En el pasado he practicado algunos de los ejercicios propuestos por Goddard en sus charlas. Entre 2012 y 2013 cuando planeaba un viaje que me haría muy feliz, inventé un mantram que resumía lo que quería vivir “playa−patio−mar”. Lo definí así, un poco difícil de pronunciar para que mis miedos no interfirieran con mi deseo. El objetivo era anclarme a la fe que existe en mi corazón. Y resultó. Tuve todo lo que quise en ese momento y también lo que no alcancé a imaginar.

Ahora es aquí

En diciembre pasado elegí dejar de hacer un trabajo que había negociado mal, entendiendo mal como que lo había negociado desde el miedo. Con terror a no encontrar nada más me clavé el puñal yo sola. Cobré una miseria, la tarifa de redacción que tenía en 2010. ¿Me queda alguna duda de que mi sombra puede ser mi fuerza mayor y también mi peor enemigo? Sea como fuere ese mes me deshice de él con tanta gracia como me fue posible. Luego, cuando reflexioné acerca de las razones que me llevaron a ese laberinto descubrí que, en parte, había sido porque había partido de la creencia de que era menos que otra persona que conocí en ese entorno laboral. El hecho de que comparta nombre y apellido con una figura de autoridad en mi vida completó “la maldición”. Inconscientemente subí al personaje a un pedestal y le inventé una mitología. Tan patética fue mi lectura de todo el escenario que, otra vez inconscientemente, adopté una de sus muletillas y la arrastré durante un par de meses. En enero pasado, esa época deliciosa para hacer exámenes de consciencia, entendí dónde y cómo estaba, y me animé a hacer un cambio, sutil pero importante. Sabiendo que la mente es como un niño inquieto a la que debes darle una ocupación en lugar de ponerle un NO enorme encima, identifiqué una de las metas que tenía para el corto plazo y luego inventé una afirmación hecha a mi medida, con mis palabras, para repetirla cada vez que me encontrara recitando la oración al personaje que había divinizado. Repetí la frase mientras lavaba platos, en la ducha y hablando por teléfono (para esto sí alcanza mi capacidad multitarea). No le dije a nadie lo que hacía, tampoco mi meta, simplemente me apegué a mi plan de acción tan rigurosamente como pude y menos de tres meses más tarde, éxito total. Eso que yo entiendo por éxito.

La meta, ahora puedo decirlo, era pagar las deudas que más me preocupaban. No se lo dije a nadie porque nadie, aparte de mí, es yo. Sólo yo sé porqué me preocupaba deber 2X y no 300X. Guardé silencio porque, como me ha costado aprender, a veces tu mejor amiga puede ser tu obstáculo más grande, aun cuando ella esté convencida de que hace todo lo posible para ayudarte. En el fondo tú también sabes qué es lo mejor para ti, lo sé, estoy segura de ello porque tu corazón es tuyo y es allí donde yace la verdad que necesitas, no la que quieres, la verdad que necesitas. Tú sabes qué es lo que te roba tranquilidad, qué es lo que necesitas solucionar primero para que luego todo lo demás caiga en su lugar. Lo sabes tú, no la señora que lee las cartas en el centro ni el cura que da sermones bellísimos los domingos, pero para llegar a esto hace falta hacer algo que también da miedo. Mucho.

Parte de mi éxito, ese que puedo definir en términos temporales porque le puse fecha a la lista de pensamientos nocivos que quería reemplazar con otros productivos, se debe a que me atreví a soltar. A veces las visualizaciones, programas de control mental y ritos mágicos fallan no porque confundas los pasos a seguir sino porque haces afirmaciones del tipo “voy a hacerme ultramillonario ganándome la lotería” y las fuerzas que están ahí para ayudarnos a todos, esas que no juzgan y que siguen nuestras órdenes al pie de la letra, detienen todos los otros ríos de abundancia que fluyen hacia ti porque la única alternativa que te sirve para “salir de pobre” es el premio gordo de la lotería. Esto puede parecer gracioso para alguien que, como yo, no recuerda cuándo fue la última vez que compró un billete para ganarse algo, pero seguro no sonará tan extraño para ese que crea un plan detallado de producción, marketing y ventas para posicionar sus productos / servicios a clientes específicos y luego, a pesar de su esfuerzo, no logra su objetivo. Sí, todo muy mono, todo muy profesional pero como dice el dicho “tú haces planes y Dios se ríe”. No está de más ahorrar para ampliar una fábrica, hacer un curso en el exterior o para celebrar un matrimonio de película, lo que propongo es tener claro el qué y dejar en paz al cómo. ¿Qué tal que mañana se muera un familiar que ni sabías que tenías y sólo tú cumplas con los requisitos para recibir la herencia que dejó?, o ¿qué tal que hace años te hayas equivocado a tu favor en una declaración de impuestos y pasado mañana recibas una llamada para informarte que tienes derecho a una devolución con intereses de lo que pagaste de más? Todo, TODO LO POSITIVO puede pasar pero muchas veces no pasa no porque no me lo merezca ni porque no convenga ni porque no sepa pedir sino porque, cuál esposa controladora, dejo que el capricho de que las cosas se hagan como yo digo y cuando yo digo o mejor no se hagan se transforme en mi prisión. A mí soltar, ceder el control me da terror y esto es precisamente lo que he tenido que hacer para experimentar abundancia.

Aquí entre yo y yo

Le puse el nombre de dietas mentales a este capítulo del diario porque, como bien explica Neville Goddard, el modo en que te hablas a ti mismo, en tu mente, tiene muchísimo que ver con tu realidad. No con la realidad real, esa que quizás nunca lleguemos a conocer en esta vida, sino con la que creas y te rodea. Si todo el día andas diciendo que los comerciantes son unos delincuentes, que cobran todo lo que pueden para ganar más luego no te sorprendas porque todo lo que compras sale defectuoso, tienes problemas enormes para hacer valer las garantías y cuando tú decides montar un negocio todos tus clientes desconfían de ti.

El primer paso que di para modificar los pensamientos que me estaban envenenando fue reconocerlos. Necesité ser honesta conmigo misma y auto-observarme antes de saber cuáles eran las afirmaciones repetitivas que, piedra clave ausente en un arco, impedían que las situaciones que deseaba hace tres meses tocaran mi realidad. Después de poner en palabras claras lo que quería que se materializara en mi entorno, le di al mono de mi mente la tarea de repetir esas frases cada vez que me agarraba pensando las que ya sabía eran nocivas para mí. Este fue, en términos simples, el modo en que apliqué mi dieta mental.

Ahora que ya perdí algunos obstáculos muy pesados estoy trabajando para deshacerme de otros que también me impiden moverme al ritmo que me gustaría y en la dirección que me gustaría. Las otras actividades que estoy practicando para estar más satisfecha conmigo misma, con mi esencia también apuntan al cambio de pensamientos, sentimientos, creencias y, como un todo, al modo en que percibo mi entorno. Y como ese proceso es largo, profundo y complejo, dejo los detalles de lo que llevo para otro artículo.

Para saber cuándo publico entradas acerca de los temas que me interesan y cómo los aplico a la vida diaria puedes suscribirte a mi lista de correo aquí o puedes suscribirte sólo a este blog a través de las casillas disponibles en la barra lateral.

*Explicación de mi pseudónimo.

Adenda:

Las charlas de Neville Goddard que he escuchado son estas:

How to use your imagination http://realneville/txt/How_To_Use_Your_Imagination.html (Con transcripción)

Mental diets

Cómo es morir solo en Nueva York, una historia real de cómo alguien recibe en un momento de necesidad una herencia inesperada

Un fragmento del libro El error de Descartes de Antonio Damasio en el que señala la dificultad de percibir la realidad de un modo puro y ecuánime: “Las imágenes de algo que aún no sucede, y que de hecho puede no ocurrir nunca, no poseen una naturaleza diferente de las imágenes que tenemos de algo que sí ha sucedido. Antes que recuerdo del pasado que fue, son la memoria de un futuro posible.”

Twin Peaks o el arte de soñar despierto

cartel de bienvenida a Twin Peaks con título de inicio de la serie

Alguna vez oí que de todas las escenas que intentan ilustrar sueños había un grupo que destacaba: las rodadas por David Lynch. Con este dato fui a buscar una secuencia de la serie Twin Peaks que, poco a poco, se ha transformado en una de mis favoritas.

Ya es legendario el patrón de chevron (zigzagueante), el pañuelo flotante y la música que componen uno de los sueños del agente del FBI Dale Cooper.

Me habían recomendado esta serie un par de veces y, digno de mi indecisión crónica, dilaté el momento hasta que fue inevitable. Sospechaba que verla sería como asomarme a otro abismo, uno que te atrae sin pausa a sus profundidades. Pero, ya lo dije antes, como soy indecisa desciendo con cautela. Saboreo cada uno de los episodios como si el año pasado (2017) no se hubiese lanzado la tercera temporada, como si todo hubiese terminado con una película de 4, 5 horas (que descargo mientras escribo esto) en la que Lynch se deleitó cerrando y retorciendo tramas.

Pasto para onironautas

Parte del atractivo de esta serie, de secuencias absolutamente surrealistas, es el potencial que tiene para incentivar la creación de mundos nuevos y la visita a dimensiones desconocidas. Ver una pintura de Remedios Varo o de Edgar Ende (padre del escritor alemán Michael Ende) es un placer. Otro es ver alguna obra de David Lynch. Su trabajo, paradójicamente, no está hecho para indecisos, lo amas o lo odias. Te gusta que juegue con tus ideas preconcebidas o lo aborreces por la misma razón.

Esta fiebre onírica que traigo, pero que de momento logro dominar, me llevó a ver una serie de análisis (en inglés)  de las fuentes que nutrieron el proceso creativo de Lynch y Mark Frost durante la escritura de la serie. Esto a su vez me hizo descubrir la historia poco conocida entre el público general de cómo se grabó el primer episodio, como una película entera para ser estrenada fuera de Estados Unidos y cuya venta y distribución pagó los gastos de esta empresa. Encontrar esa versión online, tal como se editó la primera vez es difícil, pero en Youtube quedan algunas imágenes de cómo se cerró el caso de los asesinatos de Laura Palmer y Teresa Banks (en inglés). Yo, que soy muy suertuda, vi sin proponérmelo esas secuencias después de ver el capítulo 3 de la primera temporada, el momento justo, pues en el capítulo siguiente el agente Cooper habla de ellas como si fuesen un sueño que le da pistas para resolver el caso que lo tiene ocupado en vigilia.

Si quieres meterte de cabeza en este universo paralelo puedes aprovechar una recopilación de material impecable que hicieron los administradores de la cuenta de Twitter @ArgTwinPeaks y que encuentras en este enlace.

Esta serie, ahora lo sé, tiene el poder de modificar tus sueños, pero de eso hablaré en otra entrada.

ACTUALIZACIÓN

Ayer actualicé la lista de podcasts que tengo en uno de mis blogs. Está dedicada a audios que hablan de sueños lúcidos. Puedes verla acá.

Hazlo, así no “te fluya”

Tú y yo sabemos que los climas emocionales tiñen los días con su luz. El miércoles amaneces con ganas de limpiar tu casa en una sola jornada y el sábado sólo quieres quedarte en la cama leyendo un libro. Tengo claras estas diferencias porque mi último domingo me las recordó.

Aunque siempre tengo cosas que hacer, ayer simplemente “no me fluía” hacer nada. Todo lo que quería era dedicarme a ver muchos capítulos de Supernatural y pedir comida a domicilio pero en lugar de eso me dediqué a diezmar las palomillas /polillas blancas que agobian a algunas de mis plantas, cocinar, limpiar y ordenar. No fue fácil. A cada pausa la pereza volvía a abrazarme pero sabía que si no seguía adelante después me iba a sentir incómoda. No culpable, simplemente incómoda.
Ya he tenido épocas en las que he sentido “empacho” de televisión, una sensación que sí está emparentada con la culpa, que queda después de que exagero con distracciones que se sienten mejor luego del esfuerzo.

En diciembre trabajé duro y en enero descansé mucho. Sentí que era lo correcto en su momento, eso me ayudó a darme cuenta de que ayer, si me hubiese amparado bajo la excusa de “no me fluye” habría terminado el día con tanta insatisfacción que no habría podido dormir bien. Siento que esa frase, “no me fluye” se usa con demasiada frecuencia para evadir responsabilidades, para evitar encarar la frustración.

Entiendo también que a veces la tarea que tienes por delante no es la más atractiva, como cuando debes limpiar la cocina después de tu experimento culinario más reciente o como cuando tu gato empieza a plantearse ir a la casa del vecino, porque a su caja de arena no le cabe un desperdicio más, pero es precisamente en momentos como esos que se abre la oportunidad de conseguir lo que se quiere, independientemente de que sea disfrutar de una casa limpia y ordenada o de escribir un libro de cuentos. El esfuerzo que se hace cuando la motivación flaquea es muy valioso. Dejarse vencer por la pereza, el ánimo bajo o la falta de inspiración lleva a lugares emocionales muy oscuros y de los que puede ser mucho más difícil salir.

En la época en la que estudié psicología me hablaron de un tratamiento para la depresión que incluía dar tareas al paciente para que, después de quejarse durante un periodo determinado, las completara. El objetivo era que se obligara a sí mismo a seguir adelante con su vida para evitar encontrar circunstancias que lo deprimieran más. No sé si funciona en casos graves, porque nunca he sido diagnosticada ni he diagnosticado a alguien con depresión mayor, pero para los días de ánimo nublado y pereza sin causa aparente, este curso de acciones es muy efectivo. Además viene con la satisfacción que se siente después de haber logrado remontar un momento de bajón leve y de estar en una situación, física o afectiva, mejor, respecto a la de más temprano.

El talento para inventar excusas lo tenemos todos pero no lleva lugares muy luminosos que digamos, en cambio, la habilidad para darles la vuelta a los días grises es crucial para completar tareas que al comienzo parecen titánicas, pero que si se abordan con un poco de esfuerzo cada vez, son totalmente realizables.

¿Qué vas a hacer la próxima vez que sientas que “no te fluye”?

ACTIVIDAD

La dejo así, en singular, porque entendiendo que febrero es un mes lento, estoy más ocupada adentro que afuera, sin embargo para seguir con mi trabajo de cara a ti y a otras personas organicé con María Alejandra Iregui, propietaria del restaurante Río, experiencias y sabores, un Paseo botánico (así bautizamos al recorrido), para reconocer árboles y plantas que viven en los alrededores de este lugar.

Antes había dicho que sería el 22 de febrero, pero en realidad será el 24, que es sábado. El precio es COP $10.000 y durará alrededor de una hora. Empieza a las 2:30 p.m. El punto de encuentro es en la calle 69 #10A-19.

Y si este evento te trae sin cuidado porque no vives en Bogotá, Colombia ni estarás cerca para esa fecha, quizás te interese saber que estoy repasando mis conocimientos de numerología y de cartas Lenormand que uso en mis consultas privadas vía Skype. Escríbeme a elsuenosignificado[at]gmail.com para saber más.

Pdta.: ¿Te has dado cuenta de que la felicidad depende más de cómo estás que de dónde o con quién estás?,

Responsabilidad NO es sinónimo de preocupación

Después de 3 intentos finalmente estoy terminando de leer el libro que mencioné en mi mensaje anterior: Dreaming in the world’s religions de Kelly Bulkeley, por lo tanto me di la autorización para empezar a leer otro que estaba estacionado en mi biblioteca: De la mano de los ángeles – Manual para vivir de María Elvira Pombo Merchand. Aunque sufro con la edición deficiente hecha por la editorial (Planeta, bajo la marca Diana), lo leo sin prisa para aprovecharlo mejor.

La autora propone hacer ejercicios con estos dáimones y las leyes espirituales del Universo que representan, propuesta que he acogido pues creo que sólo los actos hechos con consciencia tienen poder real para cambiar lo que no me gusta de mi vida.

Esta lectura nueva me ha hecho reflexionar acerca de lo que entiendo por responsabilidad y en cómo, automáticamente (y también erróneamente), aprendí a asociar preocupación con responsabilidad.

Pombo Merchand menciona al arcángel Jofiel como el encargado de ayudar a vivir en el presente, un reto que parece fácil de superar pero que exige mucha fuerza de voluntad. No sé en qué momento me hice adicta a la planeación obsesiva, al control, creyendo que si no consideraba contratiempos e imprevistos y no los registraba en mis cronogramas decorados con rotuladores de colores mi vida iba a colapsar, cuando lo cierto es que por pretender adelantarme a acontecimientos que nunca ocurrieron o que salieron de un modo distinto al que esperaba, no “malo”, simplemente distinto, creé un infierno personal que me impidió disfrutar todos los privilegios que tenía al frente, que no eran (ni son) pocos.

Dejar que el mañana llegue mañana sin que yo haga algo al respecto me da terror pero en contraste vivir el hoy con tranquilidad, sin preocuparme de los problemas que no tengo, y que quizás nunca tenga, me llena de tanta fe y de tanta paz que me anima a seguir así, me anima a creer que el futuro está repleto de oportunidades que no alcanzo a imaginar y que si en algún momento tengo que encarar un problema, así lo considere “grave”, tendré a mi disposición todos los recursos necesarios para hacerlo.

Ahorrar, planear, soñar está muy bien, lo que no ayuda es creer que eso que quiero no se hará realidad si no sigo paso a paso el camino que especifico en mi mapa de los sueños.

La vida está llena de caminos misteriosos y desconocidos, eso es precisamente lo que la hace maravillosa y emocionante. Claro que da miedo no saber qué viene más adelante pero eso no se arregla con preocupaciones. Si actúo con una intención limpia, desde el amor y no desde el miedo (a lo que sea) puedo tener la certeza de que soy capaz de responder por mis actos, por las consecuencias de mis acciones.

En resumen la calma es amiga de vivir el hoy sin tratar de resolver los problemas que no sé si tendré mañana. Disfruta la tranquilidad que tienes ahora, agradécela.

ACTIVIDADES

Después de revisar fechas en febrero y de definir temas profesionales que estaban en suspenso decidí hacer sólo una actividad el mes que viene. Será un paseo para reconocer árboles en los alrededores de Río, sabores y experiencias Calle 69 #10A-19 (Bogotá, Colombia) , el restaurante de María Alejandra Iregui, una mujer dulce y amorosa que conocí a través de mi trabajo en torno a los sueños y a las plantas. El paseo será el sábado, 24 de febrero de 2018 a las 2:30 p.m. El precio es COP $10.000.

En otros asuntos está la llegada del hipérico o hierba de San Juan a mi casa. Hace meses encontré un ejemplar en un jardín cercano, recogí semillas de la variedad calycinum y se las llevé a mi proveedor de lavandas. Con la experiencia y la paciencia que le caracterizan fue capaz de germinarlas. Ahora las semillas son plantas jóvenes dispuestas a acompañar a las personas enamoradas de la magia herbal. Esta planta crece bien en el exterior y da flores amarillas.

El precio es de COP $10.000 La entrego con un cristal, abono para que florezca y una guía breve (tal vez ilustrada) de cuidados. Debajo hay una foto para que conozcas a esta guapa señorita.

planta de hipérico (hipericum calycinum)

Que viva la imperfección

Cuando escribí Matricaria chamomilla en realidad quise decir Anthemis nobilis. La diferencia no es menor pues a la primera se la conoce como matricaria o manzanilla amarga y a la segunda como manzanilla dulce o romana (aunque hay también quien quiere verla como alemana). El énfasis en la diferencia de sabores no es capricho. De la matricaria dicen, porque nunca la he probado, que es amarguísima y la dulce, sabemos muchos, se puede tomar en infusión sin necesidad de agregar azúcar, miel o panela. Hecha la aclaración paso a los aprendizajes que me traen estas épocas.

El siguiente es un fragmento (traducido por mí) de un libro que me he demorado en leer para aprovecharlo mejor:

“Muchos sufís han usado sueños para ser guiados en la elección de un pir que les servirá como guía espiritual y sanador. Las enseñanzas sufís son transmitidas tradicionalmente en el contexto de una relación cercana entre maestro y discípulo. La senda sufí con frecuencia empieza con un sueño poderoso en el que el discípulo ve a un pir venerable pero desconocido; después de despertar el discípulo debe encontrar al mismo maestro en la vida despierta y rendirle devoción total. El pir entonces se transforma en un consejero espiritual del discípulo, usando sueños como una fuente apreciable de información. En algunos casos, el discipulado puede transcurrir por completo dentro del mundo onírico, como pasa con las mujeres musulmanas que, teniendo pocas oportunidades de viajar por su cuenta, en cambio desarrollan una relación con un pir dentro de sus sueños, siguiendo sus enseñanzas tan seriamente como si ocurrieran en la vida despierta.”

Dreaming in the world’s religions – Kelly Bulkeley

portada del libro dreaming in the worlds religions de kelly bulkeley

Esta práctica me hizo imaginar muchas posibilidades, además ahora mientras la digito me recuerda una ocasión en la que, al parecer, fui a darle clases en sueños a una persona que conocí en un taller al que me invitó una amiga.

Entre más exploro mi actividad onírica más me convenzo de que tiene potencial infinito. Así la parte más atractiva para la mayoría de las personas siga siendo la posibilidad de tener sueños premonitorios, los viajes nocturnos son una herramienta inmensa y poderosa para resolver problemas de carácter que amargan la vida despierta, sólo que para poder usar su potencial es necesaria otra cualidad que no tiene tanta publicidad como la gratificación inmediata. Me refiero a la disciplina.

Antes de pasar a la sección de actividades te recuerdo que hace unas semanas envié (a mi lista de correo) una receta para desintoxicar la sangre. La sugerencia es de Hawayo Takata, la mujer que, se dice, trajo reiki a Occidente. Ella mezclaba berros (rábanos u otra variedad de crucíferas), apio, remolacha y zanahoria, todo crudo, y bebía la mezcla. Cuando preparé el jugo me quedó mucha fibra y no quise tirarla, en cambio preferí cocinarla y hacer con ella una crema de verduras. Para darle sabor incluí cebolla y ajo. El resultado me pareció satisfactorio.

Aquí queda mi sugerencia.

Pdta.: Y si te enfocaras en cómo quieres sentirte en lugar de qué quieres tener, ¿qué pasaría?

Diario de la abundancia −Trece

Las metas, las metas, las benditas metas

En muchos textos, de tipos diversos y temáticas distintas he leído esta idea” es MUY importante que sepas lo que quieres, que lo apuntes claramente en un cuaderno para que sepas para qué estás trabajando”. Linda frase, linda idea pero aunque la he puesto en práctica más de una vez, y hasta he hecho mapas de los sueños con resultados excelentes, caigo una y otra vez en la vaguedad.

En este libro, Pequeño cerdo capitalista Sofía Macías también la menciona y por eso vuelvo a ella. No voy a ser yo quien pida que la compadezcan porque a pesar de la falta de claridad de sus peticiones ha podido hacer realidad sus sueños, pero lo cierto es que cuando se trata de tomar una decisión entre más importante es más sufro. Creo que me quedó grabado a fuego eso que aprendí cuando estudié psicología: elegir es igual a renunciar, se elige una de las opciones disponibles y se renuncia a todas las demás. Sí, yo sé que no todo es tan dramático. Si hoy eliges comer pollo y no mariscos mañana puedes comerte los bichitos, pero en otros escenarios es muy distinto. Si, por ejemplo, decides comprar una casa en un barrio del norte, si bien luego puedes cambiarte a una del noroccidente, el cambio implica gastos o molestias al menos, en caso de que seas muy rico. Sea como fuere decidir equivale a comprometerse y no voy a ocultar que tengo problemillas en ese departamento, de ahí viene mi sufrimiento cuando se trata de hacer compras de productos costosos o de decidir a dónde será mi próximo viaje grande. Problemas de primer mundo que llaman problemas que, sin embargo, causan angustia.

Adoro los viajes que he hecho en el pasado. Nunca me siento tan en mi elemento como cuando estoy en un país diferente del que nací, con mi vida resumida en una maleta pequeña y dispuesta a improvisar experiencias. Amo los aeropuertos. El olor del café recién hecho me transporta a las salas de abordaje. A pesar de todo esto no sé cómo diablos he ido a donde he ido. Me explico.

Comprar un tiquete, hacer reservas, hablar con amigos, encargarle mis plantas a un cuidador designado y revisar el pronóstico del clima son cosas que puedo hacer con facilidad relativa pero elegir el destino suele costarme horrores. No he planeado con antelación ninguno, ni financieramente ni cronológicamente, ha sido más una cosa de “salió un contrato inesperado, tengo algo de plata ahorrada, elige tu destino en 3, 2, 1”. Me divertí, aprendí en todos, conocí y compartí con personas maravillosas pero al regresar, mi momento menos favorito, quedo con un sinsabor. Creo que he empezado a descubrir la causa.

Si me lees desde hace algún tiempo sabes que uno de mis sueños es vivir mucho tiempo en el exterior. Que cada ida a la tienda de la esquina o al supermercado sea un reto. Que aprenda algo nuevo en cada viaje en bus, diferente a lo que me pasa ahora que puedo recorrer la ciudad casi con los ojos cerrados, por aquello de que la conozco, porque por lo caótica que es no es una idea sensata. Sin importar la intensidad y la profundidad de mi anhelo hay algo en lo que fallo: la financiación.

Sí, puedo pagar mis sueños, incluso los “caros”

Hace muchos años, cuando creía que quería una beca porque pensaba que sólo así podría viajar, descarté de plano algunos países por ser muy caros. El precio de ir a estudiar una maestría en sus tierras equivalía a una casa de buen tamaño en la ciudad donde vivo. Nadie de mi círculo cercano me animó a echar números y ver de dónde podía ahorrar para conseguirlo, nadie lo hizo porque nadie sabe cómo hacerlo. No puedes enseñar algo que no sabes.

No los culpo, sólo me culpo a mí misma pero eso es porque me encanta darme palo. Es cosa mía no haber buscado antes estrategias para remediar este tipo de ignorancia. Entre más estudio finanzas personales más me doy cuenta de que mis viajes podrían haber sido más largos, menos accidentados y más satisfactorios si los hubiese planeado con más inteligencia financiera. No me habría escapado de la chica mareada que una vez vomitó encima de mí en un yate (historia 0% inventada) pero sí habría dejado de gastar 150 euros en un seguro de viaje por no haber tenido tarjeta de crédito. Resulta que si pagas un pasaje así, de la forma inteligente, es decir a una cuota para que no te cobren intereses, el seguro te sale gratis, pero yo que siempre he despotricado de las tarjetas de crédito nunca he tenido una y así perdí la posibilidad de haber estado unos días más en la linda Europa. Planeación y conocimientos financieros son la clave para que, a mediano plazo, pueda cumplir uno de mis sueños.

Si no es tan malo como me parece, ¿por qué cuesta tanto?

Ahora que como señora con canasto ando cazando precios bajos para llegar a fin de mes, esa expresión que vi con tanto desdén durante una buena parte de mi vida, entiendo que comprometerse no es tan malo como a veces me parece. En general me considero una persona responsable, hiper-responsable, por eso me cuido tanto de asumir compromisos si creo que luego no puedo honrarlos. Decir X día voy a hacer tal cosa no me cuesta, pero de pensar que quizás no pueda hacerlo me aterrorizo, entonces me rehúso a dar mi palabra a menos que me quede más remedio. Siento que no lo estoy entendiendo tarde, que todavía estoy a tiempo de cambiar este patrón de comportamiento, además, si con todo y mis terrores al compromiso, he sido capaz de hacer lo que he hecho, ¿hasta dónde podría llegar si me tomara todo con más calma e inteligencia financiera? ¡Al cielo y más allá!

Las metas que tengo a corto, mediano y largo plazo, hasta donde puedo atisbarlas, son importantes para mí y por eso no las comparto prácticamente con nadie. Las dejo en una bruma saludable porque de la filosofía sufí he aprendido que quien sabe lo que quieres influye en ello así sea involuntariamente. Lo dejo entonces en viajar al exterior. Los detalles son míos. La energía que me ahorro justificándome frente a los opositores, convenciendo a los, todavía, más indecisos que yo y sonriéndoles a los que están de acuerdo conmigo, mejor se la dedico a ver qué tengo y qué me hace falta para llegar a mi meta.

Sarna con gusto no pica

Tengo claro que para acumular los recursos necesarios para cumplir mis sueños hay dos opciones: crear fuentes de ingreso extra o ahorrar. Soy más de combinar las dos que de elegir porque, ya lo dije, soy súper autoexigente. Trabajar más implica esfuerzo, dejar de gastar en cosas que daba por sentadas también. Esforzarme sin tener la meta clara es mucho más difícil que hacerlo sabiendo para qué y para cuándo quiero llegar. Si no lo hago así esta vez llegaré, como las anteriores, perdida, sin entender bien para qué me fui y porque no me puedo quedar afuera. Siento que esta génesis, más ponderada me va a dar más satisfacción. Cada esfuerzo que haga para ahorrar un dólar allí y otro euro allá va a pesar menos porque sé que lo hago para lograr un fin grande, deseable, disfrutable. Si me dedicara a ahorrar y a trabajar más porque “ajá” me pasaría lo que ya me ha pasado, que compré dos pares de zapatos deportivos porque necesitaba uno y podía darme el lujo de hacer dos compras para elegir los que me acomodaban mejor y, luego, terminar regalando el que era barato y de mala calidad.

En esto voy. Sigo leyendo el libro de Sofía Macías y ya tengo puestos los ojos en otros recursos interesantes para hacerme más inteligente financieramente. La angustia de estar un poco endeudada todavía no se me quita pero tampoco espero que se me pase de un día para otro porque tardé años en llegar a este punto y la salida, porque quiero que sea con consciencia y duradera, no será de la noche a la mañana.

Este viaje, financiero y emocional mas no físico, sigue y sé que cuando lo termine voy a sentirme más satisfecha y más orgullosa de mí misma, por eso no paro.

 

Diario de la abundancia – Doce

El año pasado, por esta misma época, dicté el curso Vida llena, corazón contento en el que compartí con un par de personas, en modalidad de coaching, lo que había aprendido hasta ese momento en temas de prosperidad, abundancia y creencias limitantes. Esos asuntos, junto al de las finanzas personales, me interesan mucho, por eso vuelvo a ellos cada tanto.

Ahora ese interés me tiene leyendo el libro Pequeño cerdo capitalista de Sofía Macías. Quería hacerlo desde hace tiempo y ahora que la situación económica vuelve a apretar dejé de posponer mi propósito. En lugar de hacer una lectura pasiva estoy haciendo ejercicios en torno a cada uno de los temas que la autora trata en el libro. Sé que estos ejercicios enriquecen a quien los hace y a quien los presencia, por eso me animo a compartir los apuntes que he tomado mientras recorro sus páginas. Le servirán al lector para darse cuenta de que efectivamente no está solo en sus desaciertos.

Errores financieros

El estado de mis finanzas se debe en parte a errores que he cometido. Los que recuerdo sin tener que pensar mucho son:

Prestar plata a pesar de haber dicho que nunca lo haría. Lo hice con algún amigo que pasaba por una situación complicada, ignorando que cuando estás frente a esa situación es mejor dar consejos financieros, por ejemplo recomendando este libro que estoy leyendo, que financiando los errores ajenos. Al final, como dice el dicho, perdí la plata y el amigo.

Gastar más cuando ganaba más. En este momento en el que me pregunto cómo será la vida cuando gane más, porque de corazón espero volver vivir épocas de abundancia, me topé de nuevo con esta realidad que creía nunca iba a afectarme. Quienes me conocen dicen que soy buena administrando plata. Yo, que siempre me autoexijo, tengo dudas hondas y serias al respecto. Quizás quienes me felicitan por mi responsabilidad financiera ignoran que no sé invertir, que ahorro muchísimo menos de lo que me gustaría y que, como tantos, carezco de una educación financiera sólida. Hoy tengo deudas que cada tanto me perturban el sueño, en parte porque caí en la trampa que hipnotiza a tantos. Cuando ganaba menos gastaba menos, pero en cuanto empecé a ganar más gasté más. Hoy que mis ingresos se han visto recortados por eventos macro y micro sufro las consecuencias. Hoy ya pagué mis deudas.

Comprar cosas que no necesitaba. Y bueno, en algo se tenía que ir esa plata ganada de un modo aburrido. Cuando tenía entradas más estables y abultadas gasté en ropa, libros y barajas que no necesitaba. Dejé echar a perder comida por comprar en exceso y me convencí de que comer afuera a diario era muy rentable, sobre todo porque vivo en un país en vías de desarrollo en el que una comida con entrada, plato fuerte y bebida te sale por menos de 3 dólares/euros. Sí, cuando podía pagar ese gasto lo daba por sentado pero ahora que mis entradas económicas retrocedieron veo que aunque me sigue pareciendo barato comer en un restaurante sencillo no puedo pagarlo con la frecuencia que lo hacía antes. Ahora he cambiado lo que era mi variedad cotidiana por platos menos elaborados que puedo preparar en casa y que con amor y cereales me llenan la panza. Ahora veo cómo junta polvo ese inventario todavía nuevo, adquirido cuando ni siquiera pensaba en ahorrar.

Obviar formas de ganar plata extra cuando tenía el tiempo y la financiación para hacerlo. Alguna vez escribí que el trabajo de tus sueños es ese que tú inventas, eso, al menos de momento, sigo creyéndolo. He tenido épocas más y menos aburridas en los trabajos que he hecho. No siento que ninguno haya sido un gozo eterno. En general los empiezo con alegría y motivación para, meses más tarde, comprobar que lo que voy a aprender de ellos es mínimo y que se traducen en una sucesión de días y de tareas que se parecen mucho entre sí. En esas épocas a veces inventé proyectos personales para divertirme y sentir que estaba haciendo algo con valor, no sólo una tarea vacía para recibir plata a cambio. Con ese objetivo escribí un artículo de cómo se hacen los diccionarios de sueños, escribí un libro de numerología y análisis onírico y, cuando el libro se vendió mucho peor de lo que esperaba, diseñé una baraja Lenormand, baraja que, inesperadamente, se ha transformado en fuente ocasional de ingresos. Lo sé, ahora lo sé. Dediqué más tiempo y energía a ver capítulos de Supernatural y de 30 Rock que a inventarme otros proyectos apreciables y productivos. El tiempo libre que me dejaban mis contratos, entonces bien pagados, lo gasté en todo menos en cultivar un pasatiempo valorable o en prepararme para materializar algún plan a mediano plazo.

Rechazar empleos que prometían ser pesados. No seré yo quien escriba una oda a los trabajos esclavizantes pero tampoco voy a negar que el ser hija única y consentida / mimada me preparó bien para desdeñar empleos para los que me creí “demasiado buena”. En más de una ocasión me dijeron “el puesto es suyo” y yo, días después, temiendo las madrugadas, el carácter variable del jefe y los principios de gastritis y de cólon irritable, llamé para decir “muchas gracias por el ofrecimiento pero ya no me interesa”. Falté, con y sin aviso a entrevistas, pasé otras tantas horas viendo capítulos de Grey´s Anatomy y realities en los que remodelaban casas. Viví de pagos esporádicos que hice durar hasta extensiones rayanas en lo imposible. Estas experiencias me han mostrado que sí, que es posible cambiar los hábitos de gasto y que el apego es una trampa. Cuando te acostumbras a creer que sólo hay una forma de hacer las cosas, pierdes. No me arrepiento de haber pasado épocas tranquilas pero sé, como dijo una amiga, que si el último mes estuve trabajando de domingo a domingo es porque en el pasado descansé muchos sábados, muchos jueves, muchos miércoles…

Te juro que hay luz

Hasta aquí todo parece muy oscuro pero como escribí más arriba estoy segura de que hay luz al final de este túnel largo y denso.

Uno de mis objetivos a mediano plazo es tener las piernas de locura que logré recorriendo calles empinadas en Europa, para eso necesito hacer ejercicio, algo que no depende de la plata, al menos no directamente. Durante años fantaseé con la idea de, estando en la ciudad en la que resido, hacer ejercicio a diario durante 7 días seguidos. Parecía fácil, totalmente alcanzable, pero la pereza siempre me ganaba. Cedía al “es domingo, ya hiciste ejercicio toda la semana, hoy puedes descansar”, autocomplacencia que llaman. Una y otra vez rompía esta cadena positiva, a diferencia de esas de las que hablan los cristianos. El septiembre que pasó me obligó a reutilizar la técnica Pomodoro para aumentar mi productividad y darle orden a mi rutina. Sentí que estaba somatizando hábitos mentales viejos y para animarme, para no abandonar, porque simplemente no me puedo dar ese lujo en este momento, volví a hacer ejercicio, yoga, cada mañana antes de empezar a trabajar. Creo que en todo el mes sólo dejé de saludar al sol 3 veces. El hábito se instaló, el egrégoro, la forma de pensamiento positiva se creó. Ahora me reclama alimento para no morir y lo hace a diario y yo se lo agradezco.

Así como creé el egrégoro del ejercicio físico estoy creando el del ahorro. Lo hago con monedas de 1000 y 500 (COP) [US $0.33 y $0.16]. Cada vez que recibo una evito gastarla y la pongo en un frasco. Este acto repetitivo me ha servido para abonar pagos a deudas. Mes a mes veo que al final algo queda en el frasco. Lo sé, no es lo ideal, no es lo que me gustaría pero sé que le estoy dando de comer al egrégoro del ahorro y que en algún momento voy a tener ese famoso colchón financiero suficientemente grueso para cubrir gastos durante 6 meses en caso de un acabose cuando quiera reinventarme.

Además de esto también estoy analizando con lupa otros hábitos y hechos.

Frente a la pregunta ¿de dónde puedo hacer recortes? respondí esto:

Toallas higiénicas desechables. Revisando mis materiales para coser y teniendo en cuenta mis habilidades para esta actividad me convencí de que podía dejar de comprar estos productos.

Bañarme día de por medio. Medida polémica, lo sé, sobre todo en países con ascendencia indígena de la que se heredó la costumbre de asearse a diario pero cuando se ha tenido contacto con otras culturas, que lo hacen así desde hace siglos, un día sí y otro no, deja de parecer algo extremo. Si no sudas como un caballo a diario, ¿qué necesidad tienes de ducharte con tal frecuencia? Además ¿sabías que esto tuvieron que llegar en Ciudad del Cabo, Sudáfrica para evitar que se les acabara el agua?

Suspender la línea telefónica. Paso días enteros con el teléfono desconectado porque soy “alérgica” a los ruidos. Las personas con las que más hablo me llaman al celular, entonces ¿para qué mantengo abierto ese servicio? En febrero de 2018 empecé a pagarles a mis vecinos la tercera parte de lo que pagaba antes para poder usar su señal de wifi. Tres meses antes, es decir en octubre de 2017, corté el contrato que tenía con la compañía de teléfono e internet.

Otra pregunta que me hice fue ¿de dónde puedo sacar ingresos extra? Mis respuestas fueron:

Vender cosas que no uso. Ya estoy haciendo el inventario, escribiendo descripciones de productos y tomando fotos para ofrecerlas. Actualización: En abril de 2018 vendí una de ellas, lo que me sirvió para hacer una inversión en mi negocio personal.

Hacer lecturas de cartas a un precio menor. Ofrezco el servicio presencial y a distancia. Si quieres saber más envía un mensaje a elsuenosignificado@gmail.com

Vender plantas de lavanda (Lavandula dentata) y de menta (Mentha suaveolens) manzana cultivadas por mí. En abril vendí las primeras lavandas francesas que logré reproducir, una de ellas incluso la entregué florecida.

Viajar sin dejar la ciudad

Antes de que empezara septiembre, mes en el que fui contratada para apoyar la atención al público en redes sociales con motivo de una promoción de productos de consumo masivo, sabía que me embarcaba en un viaje nuevo. Uno en el que mi cuerpo permanecería en la misma ciudad pero en el que mi consciencia visitaría planos desconocidos. Así ha sido. Sigue siéndolo. Hay momentos incómodos pero necesarios. Estoy convencida de que para transformarme en la persona que quiero ser este quiebre es necesario.

De momento seguiré leyendo el libro de Macías, haciendo ejercicios y sumergiéndome en otros recursos que me ayudarán a desarrollar las capacidades que anhelo desesperadamente. Cuando haya más noticias que crea sumen valor, las traeré.

Gracias por leer hasta aquí.

 

Lo que te impide disfrutar de dulces sueños

Plantas para dormir y soñar es el título de un curso que he dictado varias veces. Con cada versión algo cambia, antes, por ejemplo, hacía más énfasis en los tipos de insomnio, pero como hace un par de años grabé un podcast al respecto y en las caras de los asistentes veía más interés por el origen de sus problemas para dormir que en la clasificación psicológica / psiquiátrica de este problema, cambié el énfasis. Leyendo y reflexionando entendí que las causas del insomnio son, paradójicamente, comunes y desconocidas. Con este artículo espero ayudarte a identificar los factores que contribuyen a que duermas mal y a motivarte para que hagas los cambios necesarios para remediar este problema.

Siento que las consultas de los médicos, en especial las de los del sector público, se han convertido en espacios en los que se intenta explicar todo usando una palabra: estrés, pero ¿qué hay realmente detrás de noches de sueño fragmentado o de amaneceres con ojos ardientes y cuerpos ácidos?

No sé porque no duermo bien

Tengo una teoría acerca del “no sé”, es algo que dices cuando en realidad sabes qué te pasa pero no te gusta la respuesta. Con el insomnio, sin importar de qué tipo sea, pasa lo mismo.

Tener problemas para conciliar el sueño y despertar con cansancio, así se duerma sin interrupciones toda la noche, se han convertido en situaciones tan frecuentes que muchos, en lugar de buscar las causas, optan por normalizar la situación diciendo “sí, duermo mal, pero ¿quién duerme bien?” o, peor aún, buscando alivio en medicamentos y remedios caseros que sólo enmascaran el problema.

Solucionar el insomnio es un proceso que comienza con la comprensión de que se duerme y se sueña como se vive. Quien goza de satisfacción en su vida generalmente descansa del mismo modo y, en muchos casos, es capaz de recordar sus sueños, que, si así lo quiere, pueden ser una brújula para vivir la vida despierta. En contraste quien vive lleno de deudas, preocupaciones y angustias difícilmente descansa bien alguna vez y cuando recuerda sus viajes nocturnos estos son de tipo pesadilla pura y dura.

Aunque todos los mamíferos estamos programados biológicamente para dormir y soñar, decir que dormir es importante para la salud integral es visto como un acto subversivo, contestatario pues el modelo de éxito que predomina en occidente incluye descansar poco y trabajar hasta el agotamiento, sin embargo es sólo eso, un modelo, no el único ni mucho menos el más saludable. Entiendo que alguien trabaje con disciplina para alcanzar un objetivo importante, lo que no comparto es la práctica de robarle horas al descanso creyendo que así se es más vivo e inteligente que los demás. Descansar menos de lo necesario equivale a robarse salud a sí mismo y el éxito sin salud no se disfruta ni sabe igual.

Ahora, suponiendo que dedicas 6, 7, 8 horas a descansar o las que tu cuerpo te pide, cantidad que cambia de persona a persona, y que tienes una rutina ordenada para trabajar, pasar tiempo con tus seres queridos y divertirte, vamos a tratar de ver dónde está el problema.

Causas frecuentes de insomnio

Como escribí antes lo que haces de día influye directamente en el modo en que descansas, por eso es importante identificar qué tipo de pensamientos te acompañan mientras intentas conciliar el sueño, qué hay en lo que comes, qué haces antes de ir a la cama y si, en general, estás satisfecho con el modo en que llevas tu vida.

“No hice lo suficiente”

“Olvidé hacer una llamada importante”, “se acabó la sal” y “no he pagado X factura” son ejemplos de ideas que cruzan tu mente mientras intentas abandonarte en los brazos de Morfeo. El sobresalto causado al recordar tareas de este tipo impide que te relajes y que dejes para el día siguiente lo que, de todos modos, ya esperó. Si te identificas con esta situación te hará bien analizar el origen de tu autoestima. ¿Acaso sientes que sólo tienes valor por el esfuerzo que haces, por las tareas que completas o por las responsabilidades que asumes?

Todos los seres humanos somos valiosos y tenemos talentos distintos, sin embargo el sistema que hemos creado está atado a la creencia de que tu valor está directamente relacionado con la cantidad de tareas que eres capaz de completar, creencia que está MUY ligada a las causas siguientes de insomnio.

“Dormir es para flojos”

Desde el refrán famoso “al que madruga Dios lo ayuda” hasta las entrevistas en las que emprendedores y empresarios resaltan la importancia de levantarse temprano para trabajar duro, el mundo parece gritarte ¡sal de esa cama y empieza a producir ya!, pero ¿has pensado en la función del dinero en ausencia de salud? Un millonario puede pagar la atención de los mejores especialistas en las clínicas más exclusivas pero si está paralítico o es desahuciado su cuenta bancaria no puede hacer nada al respecto. La película The Intouchables (2011) y el modo en que terminó la vida de Freddie Mercury, cantante de la banda de rock clásico Queen, son ejemplos de ello. En la primera un hombre rico contrata a otro de clase media baja para que lo asista en las actividades más simples porque no puede llevarlas a cabo solo. En la vida del músico su fortuna no puede hacer nada frente al diagnóstico de una enfermedad incurable y apenas tratable en su época.

Se nos ha hecho creer que trabajar hasta el agotamiento es un símbolo de estatus, que los salarios abultados van de la mano de 3, 4 horas de sueño al día y de cargas laborales de 60 o más horas a la semana sin embargo, más allá de las preferencias individuales y de si tienes o no el trabajo / negocio de tus sueños lo cierto es que dormir mal o descansar de forma deficiente tiene consecuencias negativas en la salud. El CDC − Centro para el control y la prevención de las enfermedades de Estados Unidos − reconoce que la falta de sueño contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes, problemas cardiovasculares, obesidad y depresión. Desde la neurología también se ha descubierto que para aprender adecuadamente una tarea y para fijar un recuerdo es imprescindible dormir bien, pues sólo así el cerebro es capaz de asimilar la información entrante y, a la larga, transformarla en conocimiento.

Creer que éxito económico es sinónimo de agotamiento extremo también te prepara para ser víctima del karoshi, fenómeno con el que se bautizó en Japón a las muertes súbitas de personas, de edades muy diversas, que trabajan sin parar. Alcanzar tus metas personales y proteger a tus seres queridos es una motivación comprensible pero pierde valor si no puedes cuidar de tu propia salud. Investigadores alemanes y estadounidenses también han descubierto que, contrario a lo que se cree, tomar siestas cortas durante el día eleva la productividad y mejora la calidad del sueño nocturno, ¿será una señal de que estamos empezando a entender que el éxito económico es sólo UN tipo de éxito y no el único?

“Estoy tan cansado que ni dormir puedo”

Tantas veces he experimentado esta sensación que a raíz de ello terminé inventando el término pre-dormido. Con él me refiero a ese descansito que tomo antes de tratar de dormir en serio. Antes ponía algún documental de fondo para que me arrullara pero como eso implicaba dejar conectado el módem y me gusta reducir al máximo la contaminación inalámbrica que puedo controlar, ahora opto por escuchar música tranquila con los ojos cerrados o por leer algo, de preferencia en papel. Estas actividades me ayudan a dejar atrás lo que estaba haciendo antes y a sintonizarme con lo que me importa en ese momento: dormir plácidamente.

El cansancio extremo puede ser causado por esfuerzos físicos como correr una maratón, hacer una caminata fuerte; por demandas mentales considerables, después de completar un examen académico importante o de una presentación de trabajo para cerrar un negocio o, aunque parezca extraño, luego de vivir una emoción fuerte y positiva, es decir como quedaría yo si tuviera la oportunidad de conocer a Freddie “miamordivino” Mercury en persona. En cualquiera de éstos casos es muy probable que la activación física, mental o emocional a la que nos llevan esos eventos nos impida alcanzar la calma necesaria para reducir la velocidad y pasar a las funciones de reparación y recarga de energía que se dan durante el sueño. La solución a este problema, por fortuna, es muy sencilla, tanto que perdí la cuenta de las veces que me han dicho que funciona. El truco está en recapitular.

La recapitulación es un término conocido desde ámbitos diversos. Los practicantes de la filosofía tolteca, en especial los adeptos a la obra de Carlos Castaneda, los simpatizantes con las filosofías orientales, más exactamente con el budismo tibetano, e incluso los lectores apasionados de Pitágoras saben que esta práctica es indispensable para mantener la salud mental y física, pues como decía Juvenal: mens sana in corpore sano.

Recapitular es la práctica de rememorar el día apenas vivido. Se puede hacer desde el día a la noche o de la noche al día. Empezar con el momento en que abres los ojos o, si tu estado de consciencia te lo permite, desde el primer pensamiento voluntario que tienes, hasta que vuelves a cerrarlos o hasta que te entregas al dulce abismo del mundo onírico. Sea cual fuere la técnica o el orden que elijas para recapitular lo más importante es hacerlo desde una postura de abandono emocional. Algo así como si todo fuera una pared. Puedo decir que una pared es de X color o que la recubre X textura o material, pero para afirmar que es tierna, dulce, acogedora o maternal tendría que engancharme emocionalmente con ella a un nivel profundo, justo lo que trato de evitar mientras completo el ejercicio de recapitulación. El recuento mental debe hacerse dejando atrás los sentimientos, el corazón. En ese punto ya no importa la reacción que causó en ti que el cajero del supermercado empacara la fruta con el detergente o la que despertó ese cliente potencial que preguntó por enésima vez tu área de entrega para, como de costumbre, no ordenar nada. Recapitular, en especial las primeras veces es difícil, no voy a mentirte, pero así sólo logres revivir mentalmente unos pocos acontecimientos te prepara para hacer cosas más útiles y más entretenidas con tus sueños. Muchas personas reportan que después de aprenderla solucionan con mucha sencillez problemas de insomnio y de ansiedad, por lo que ponerla en práctica, junto a la costumbre de seguir una dieta balanceada y realizar con frecuencia actividad física, trae tantos beneficios que resulta tonto ignorarla después de conocerla.

Cabeza cansada y cuerpo descansado

Épocas en las que queremos correr como un caballo de carreras y épocas en las que queremos hibernar como un oso se turnan en nuestra vida, dándonos ocasión de observar la diferencia que hay entre el sueño que sigue al cansancio completo y el que sigue al cansancio incompleto.

El estilo de vida que nos caracteriza a los occidentales contemporáneos tiene muchísimo de actividades sedentarias: ver televisión, jugar videojuegos, navegar en internet, trabajar estando sentado. Sin importar el objetivo final pareciera que nos encanta pasar el tiempo frente a una pantalla, moviendo los pensamientos pero no el cuerpo. El resultado es cansancio en la cabeza y energía acumulada en el cuerpo lo que lleva a intentar conciliar el sueño cuando seguimos listos para correr 100 metros planos o al menos para pasear una manada pequeña de perros.

En este caso la solución es fácil, o al menos así parece. Si pasas mucho tiempo involucrado en actividades mentales pero nada físicas es necesario equilibrar la balanza. Caminar simplemente, bajarte en una estación más lejana que la acostumbrada o ir al supermercado a pie en lugar de hacerlo en carro, ese mismo que compraste “sólo para salir de la ciudad los fines de semana”, son cambios que tienen el potencial de mejorar la calidad de tu descanso. Leer está muy bien, yo adoro hacerlo en todos los formatos disponibles pero a veces, muy a menudo, es necesario darle un uso adecuado a este vehículo maravilloso que nos lleva a todos los lugares. Las extremidades están aquí para ser usadas, así esa tripa sexy y gris que vive en la cabeza nos apasione tanto.

Restablecer el equilibrio entre lo mental y lo físico contribuye al cuidado de la salud, por eso es muy importante revisar qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo para entender el impacto que tiene en nuestro descanso nocturno, además, como dicen los alemanes, nada mejor que cambiar de actividad para descansar durante el día, mejor todavía si se trata de intercalar lo sedentario con lo activo.

Tengo miedo de mostrar mi verdadero yo

Esta causa de insomnio la descubrí gracias al libro The gifts of imperfection (Los dones de la imperfección) de Brené Brown y creo que sólo así habría podido llegar a ella. Se trata de los problemas que se tienen para dormir como resultado de estar fingiendo una identidad todo el día, por estar llevando una máscara pesada.

Muchas personas sienten terror de no encajar. Yo misma sigo teniendo sueños en los que no estoy vestida “a la altura” de las circunstancias, pero aunque son molestos no los catalogaría como pesadillas, sin embargo, hay quienes (muchos) sí lo hacen.

Para más de uno el fingir, pretender es una obligación. Mujeres que se ponen zapatos de tacón alto, se maquillan y se peinan como dictan las revistas de moda para proyectar la imagen que creen es la deseable para sus trabajos / roles / vidas / etc. Hombres que se tatúan y actúan de un modo dominante aunque son sensibles y delicados. Las posibilidades son infinitas y las consecuencias también, una de ellas la dificultad para dormir.

Suelo decir que soy directa −grosera según mis detractores− porque estoy muy conectada con el mundo de los sueños, luego lanzo un reto: muéstrame una pesadilla diplomática y luego intentaré serlo yo también. A mí ser así, diplomática, simplemente no me sale y con el tiempo he entendido que, como las pesadillas, este tipo de comportamiento puede ser una bendición. Ellas, a diferencia de los sueños endulzados y paradójicos, gritan las verdades en tu cara, te abofetean con sabiduría, por eso, cuando aprendes a interpretarlas, terminas viéndolas como tus mejores amigas.

Ir al mundo onírico es un desafío. Internarte en él implica aceptar sus reglas, su lógica propia. Allí puedes disfrazarte pero tus intentos de esconderte serán juego de bebés frente al maestro del engaño. Él sabe quién eres, cómo eres y, sobre todo, cómo finges ser lo que no eres ni quieres ser en realidad, por eso te quita el maquillaje y le sale al paso a tus mentiras. Allí, quieras o no, te harás la famosa pregunta que Don Juan Matus planteaba a Carlos Castaneda: este camino ¿tiene corazón?, y se te exigirá una respuesta que, si no es satisfactoria, provocará persecuciones nuevas, monstruos más aterradores y accidentes aéreos cada vez más desastrosos. Puedes aparentar, bailar al ritmo que otros cantan pero en las noches, cuando estás cara a cara con tu esencia, con tu naturaleza verdadera no vas a engañar a nadie, por más que lo intentes.

Piénsalo bien, siéntelo mejor y confiésate contigo mismo. Ese trabajo tan rentable que tienes o ese negocio que quieres empezar ¿haría feliz al niño que vive en tu interior? Cuando piensas en aprender esa habilidad nueva ¿sientes maripositas en el estómago?, eso que quieres hacer ¿te gusta tanto que incluso lo harías gratis? Don Juan explica que el corazón nunca se equivoca, nos equivocamos nosotros que nunca le preguntamos si lo que estamos haciendo es lo correcto, conducta que un día puede llevarnos a un callejón sin salida, en el que el camino mismo nos matará.

Entonces, ¿qué prefieres?, ¿no poder dormir por tratar de complacer a quien no le importas u honrar tu naturaleza mientras duermes dulce y plácidamente? No, nadie garantiza que podrás ser tú mismo todo el tiempo, pero entre más lo seas mejor será tu relación con el mundo de los sueños.

De momento voy a dejarlo hasta acá. Todavía estoy estudiando los efectos que tienen algunos aditivos alimenticios en la dinámica del sueño. Como es un tema complejo prefiero documentarme bien antes de afirmar algo al respecto. De lo que puedes estar seguro es de que voy a hablar de la tartrazina y del rojo allura. Al primer colorante artificial lo encontré por azar, al segundo me lo estaba comiendo feliz de la vida hasta que me dio asquito.

Referencias
Center for Disease Control and Prevention: Sleep and sleep disorders (2015) Consultado el 15 de junio de 2017 en http://www.cdc.gov/sleep/index.html

Harvard Men’s Health watch. Learning while you sleep: Dream or reality? (2012) Consultado el 15 de junio de 2017 en http://www.health.harvard.edu/staying-healthy/learning-while-you-sleep-dream-or-reality

Stickgold, R.; Whidbee, D.; Schirmer, B.; Patel, V.; Hobson, J. A. (2000) Visual discrimination task improvement: A multi-step process occurring during sleep. Journall of Cognitive Neuroscience, Vol. 12 (2), 246-254

No sólo los gringos sueñan

Con la moda de los “listicles” o artículos que en realidad son listas, han aparecido muchísimos que hacen un recuento de las películas que debes o tienes que ver si te gusta el tema de los sueños lúcidos. Aunque lo que proponen es útil para meterse en ese mundo, suelen señalar las mismas películas de siempre que, en general, son producidas en Estados Unidos. La única que sale de esa geografía y que se ha ganado el lugar en esos resúmenes es Paprika, de origen asiático.

Nada tengo en contra de las producciones estadounidenses, pero la verdad es que estar tan expuesta, como nos pasa a muchos latinoamericanos, a esa estética y filosofía muchas veces termina por cansarme, por eso me propuse recopilar películas producidas en otros países pero que también están inspiradas en lo que pasa en el mundo onírico. Este es mi trío:

Sueño Lúcido (2017) oriunda de Corea del Sur, retoma algunas de las ideas de la súper popular Inception (2010) pero dando perspectivas nuevas. Aquí puedes ver el trailer.

La ciencia del sueño (2006) es protagonizada por Stephan, un hombre que está más conectado con las realidades paralelas que con esta. La estética es infantil pero competente y apela a la imaginación para que el espectador se enganche con la historia. Fue producida en Francia. Aquí puedes ver el trailer.

La ciudad de los niños perdidos (1995), también francesa, me sorprendió por varios motivos. La escena cerca del final en la que se ilustra un sueño de uno de los protagonistas es impecable, además tiene el atractivo de que Jean Paul Gaultier diseñó el vestuario. La estética en general es tan contundente que en varios momentos me sentí atrapada en el mundo fantástico de la película. Aquí puedes ver el trailer.

Si quieres verlas pero no sabes dónde hacerlo puedes buscarlas en las web gnula.nu