Experiencias con mi doble cuántico

Quizás porque este tema ya no está de moda es que lo toco. Va y viene así como lo hacía mi conexión con este dáimon que me ha ayudado a modificar las cosas que no me gustan de mi vida. Estoy en medio de una cuarentena, uno de los términos definidos por Jean Pierre Garnier Malet en sus libros, y como sigo comprobando que no es un invento sin sentido me animo a contar cómo me va con algo que, en principio, era un experimento más.

Para llegar a este punto necesité leer varios libros pues, como se dice con frecuencia, los postulados del autor francés no son fáciles de digerir, al menos no a la primera, por eso indico cuál fue el camino que recorrí por si le sirve a alguien. Empecé con un libro “fácil” de Garnier Malet: Tu doble: ¿cómo  funciona?, después leí el libro Realidad daimónica de Patrick Harpur, que creí infumable pero que luego no quería soltar, y luego uno “difícil”: Cambia tu futuro por las aperturas temporales. Esta aproximación vino después de ver un video de Enric Corbera en el que explica la teoría del desdoblamiento de los tiempos. Si bien es una herramienta útil, preferí ir a la fuente original pues en las traducciones y en las interpretaciones se pierde y se tergiversa mucho.

La propuesta de Garnier Malet es bastante sencilla: tienes un doble, un guía espiritual, un ángel de la guarda, un alma gemela, un Yo Superior, un dáimon personal, etc., el nombre es lo de menos, que vive a una velocidad más rápida que la tuya (futuro) y que te puede ayudar a resolver todos tus problemas porque le conviene. Viene a ser algo así como ese “clon” que muchos hemos querido tener para terminar las cosas que empezamos. Jean Pierre Garnier Malet, físico especializado en mecánica de fluidos, en su teoría afirma que si a ti te va bien, sea cual fuere el significado que le das a la palabra “bien”, a él, a tu doble le irá igual. Aunque la red está repleta de personas que hablan de LA técnica, Garnier Malet aclara que no existe. Él simplemente enuncia una ley, aporta evidencia para respaldar su descubrimiento científico y da unas indicaciones muy simples para aplicarla. Yo lo veo como el microondas, la mayoría de las personas no sabe (yo incluida) cómo funciona esta tecnología pero prácticamente todos sabemos cómo calentar algo en un horno que funciona con ellas. En el caso de la ley del desdoblamiento de los tiempos es similar. No entiendo todos los entresijos de este asunto pero sé cómo aplicarla porque es algo natural. Así como no tengo que hacer ningún ritual complicado para que me afecte la ley de la gravedad, tampoco debo hacer movimientos entreverados para recibir la información que me envía permanentemente mi doble.

La comunicación con él está presente todo el tiempo, así no sea consciente de ello sin embargo, el momento de irme a dormir es crucial en este proceso. Durante el día percibo la información que me envía a través de sincronicidades y corazonadas y en la noche, de forma continua, durante la fase de sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos). Para comunicarme con más precisión con mi doble antes de dormirme le digo qué día es (día, mes, año), dónde estoy (galaxia, sistema solar, planeta, continente, país, ciudad, barrio…) y recapitulo mi día, sin juzgar ningún acontecimiento, al menos hasta donde me es posible. No me quejo del día lluvioso ni de haber encontrado en el supermercado poco fresca la fruta que se me antojaba, repaso todo lo que recuerdo y le cuento mis preocupaciones a mi doble de modo similar al que lo haría al contárselas a un amigo. Me concentro en ellas pero con abandono, es decir sin obsesionarme con una solución específica para mis problemas, confiando totalmente en que mi doble sabrá cómo organizar todo para que alcancemos el estado que deseamos, el objetivo que nos propusimos antes de que yo naciera. Eso es todo. Rara vez me quedo despierta durante horas dándoles vueltas a las posibilidades que tengo por delante. Confío en que mi doble sabrá lo que es mejor para mí en términos del Bien Universal.

He visto varios videos en Youtube en los que se agregan detalles que, hasta donde recuerdo, no están en los libros de Garnier Malet. Se habla de beber agua, de hablarle de formas específicas al doble, de dejar creencias a un lado, etc. pero lo básico es recapitular el día, contarle lo que te preocupa y dormirte con tranquilidad. Los pasos que se agreguen como poner un cristal especial debajo de la almohada, hacer una visualización para proteger tus sueños o beber una pócima antes de dormir son accesorios, no requisitos, que cada quien es libre de usar para lograr una comunicación efectiva con su doble particular. Yo practico o he practicado varios de ellos y si bien he tenido resultados positivos, tengo claro que son elementos ausentes en la teoría de Garnier Malet. Hecha esta aclaración paso a contar cómo ha sido mi experiencia con una cuarentena consciente que decidí implementar basada en la teoría del desdoblamiento de los tiempos.

Primero fueron los sueños

Desde que conocí el trabajo de este científico empecé a trabajar con mi doble cuántico. Establecí esta comunicación para ponerme en el camino que me interesa y no en el que las presiones externas “me obligan” a estar. Esta vez, a diferencia de otras etapas de mi vida, llevo varios años  escribiendo a diario mis sueños, un ingrediente que si bien no es necesario para la comunicación con mi dáimon personal, sí me ha servido para ver cómo me afecta la práctica consciente de esta ley, que he entendido mejor comparándola, varias veces, con la ley de la gravedad.

La gravedad siempre está ahí y te afecta pero sólo eres consciente de ella hasta que eliges usarla a tu favor, por ejemplo cuando decides aumentar tu masa muscular y por eso te desafías. Buscas pesas para desarrollar tus músculos de modo consciente. Usas algo que ya está ahí para alcanzar una meta específica. Con la ley del desdoblamiento de los tiempos es lo mismo. La vía de comunicación con tu doble siempre está ahí, pero tú eliges si la usas para recibir información benéfica o si la ignoras, decisión que, como advierte Garnier Malet, puede convertirte en marioneta de “gamberros cósmicos”, entidades que quieren que el mundo sea como a ellos les conviene y no como a ti te gustaría que fuera.

Habiendo entendido esto, que tengo una herramienta ultra poderosa y muy útil a mi disposición, pasé a elegir un objetivo, algo que en la medida en que se cristalizaba me daba más tranquilidad, una de las virtudes que más valoro en la vida y que me ayuda a volver a mi centro. Por elección personal, basada en experiencias y lecturas previas, no compartí el objetivo con nadie para evitar influencias no solicitadas*. Con esta claridad y con estas decisiones empecé mi primera cuarentena consciente.

De las veces pasadas en las que me comuniqué conscientemente con mi doble recuerdo que en poco tiempo empezaba a detectar señales que apuntaban a la realización de mi deseo, pero como sólo seguía esporádicamente la rutina de la recapitulación y la conversación nocturna con mi dáimon tenía la impresión de que mi objetivo se alejaba con mucha rapidez. Esta vez quería que fuera distinto. El cambio de mi perspectiva vino con la lectura del libro “difícil” de Garnier Malet. En uno de sus capítulos explica que el doble busca la mejor solución posible durante 3 días en cada una de las puertas de las constelaciones zodiacales, esto en total suma 36 días, luego, con toda la información que encontró, consolida un resultado durante otros  4 días lo que suma un total de 40 días. Yo estoy buscando cambios congruentes, duraderos, por eso sentí que lo mejor para encarrilarme era hacerlo así, no sólo durante unos pocos días ni durante una sola noche. Siento que las técnicas que ofrecen resultados de la noche a la mañana llevan a recaídas que se producen con la misma rapidez, de ahí que sintiera la necesidad de profundizar.

Saber el funcionamiento de este ciclo de 40 días me ayudó a seber porqué la solución a lo que veo como un problema puede llegar entre 3 y 40 días después de empezar la comunicación consciente con mi dáimon. Es probable que el doble en su búsqueda encuentre una solución muy buena en 3 días o que necesite hasta 40 para hallarla. Partiendo de esta base entendí que lo mejor era ser paciente y darle a mi doble todo el tiempo necesario para que buscara lo que nos conviene a los dos. No sabía en qué me metía, sólo presentía que iba a ser divertido, interesante y enriquecedor, y no me equivoqué.

¿Estás listo para la limpia?

Garnier Malet explica que para saber si la comunicación con tu doble fue efectiva o no es suficiente observar cómo te sientes al despertar. Si te despiertas alegre, confiado y tranquilo es porque “marcaste el número correcto” y recibiste los consejos que necesitas de tu “coach cósmico personal”, si, en contraste, amaneces viendo todo más oscuro que cuando te fuiste a dormir es posible que hayas estado charlando con uno de esos seres que aman las catástrofes y las malas noticias porque las necesitan para existir, es decir los gamberros cósmicos. El autor también menciona que las pesadillas a veces son resultado de la velocidad a la que se mueve el doble y de la exploración de futuros potenciales que en esta velocidad, la de tu yo actual (tiempo presente), se ven oscuros sin embargo, eso no quiere decir que sean negativos, tal vez por eso Garnier Malet hace énfasis en que recordar los sueños cada noche no es necesario, incluso afirma que puede ser contraproducente si no sabes qué hacer con la información que recibes.

Yo, a diferencia de otras personas, me especializo en este tema, por lo que estoy entrenada para recordarlos y registrarlos prácticamente a diario, por eso puedo decir que el contenido explícito de mis sueños ha cambiado. Veo a personajes que ya no están presentes en mi vida y me despierto con la sensación de que he estado atendiendo asuntos que dejé inconclusos en el pasado (una velocidad más lenta), una consecuencia totalmente coherente con mi objetivo. Entiendo que las áreas distintas de mi vida no son islas independientes sino que están conectadas entre sí y, por lo tanto, para experimentar el estado que busco es necesario hacer modificaciones en el todo.

Otro cambio que he notado es la tranquilidad y la felicidad enormes que me acompañan durante algunos días, sensaciones que contrastan con la inercia pura que en otros momentos me empuja a seguir adelante. Atravieso episodios en los que no quiero hacer nada, en los que me obligo a completar la tarea que tengo al frente, pero luego la incomodidad se transforma rápidamente en motivación para continuar, otro efecto agradable e inesperado. Podría decir que estoy atravesando una “recalibración” muy profunda. La única experiencia conocida con la que puedo comparar esta sensación es la limpia que atravesé cuando recibí los alineamientos reiki. En ese proceso me deshice de muchas cosas que no necesito, esquemas mentales, emociones contenidas, prejuicios, miedos, etc. y me dispuse a ser un canal dispuesto a encauzar la energía universal.

Esta cuarentena consciente me ha parecido más compleja en términos de motivación, por lo que me ayuda a comprender porque en Japón son tan renuentes a recibir a estudiantes de reiki “iniciados” en occidente. Allí, a diferencia de lo que hacemos por estas latitudes, la formación toma años, a veces décadas, dedicación que hace posibles formas de sanación que aquí veríamos como actos de prestidigitación. Amo la práctica de reiki, la adoro, la tomé una vez y nunca la dejé pero tampoco voy a mentir. Recibí la introducción presencial al tema durante tres cursos de fin de semana,  separados entre sí por varios meses, antes de empezar mi práctica personal.  La cuarentena en cambio es una práctica de un día sí y otro también. Incluso si olvidas completar el procedimiento sigue operando en ti. Es una constante.

Mi trabajo con mi doble cuántico es, en mi caso particular, escribir mis sueños todos los días o al menos recordarlos. Es enfrentarme a situaciones que por miedo, falta de experiencia, dolor, o lo que sea, dejé de lado. Es observar las fluctuaciones emocionales, energéticas, leer señales y sentir mi intuición para saber cuándo debo caminar y cuándo permanecer. Es un desafío diario, es cuestionarme, volver a empezar, reconocer que me equivoco, frustrarme y, a pesar de esa frustración, a pesar de que a veces lo único que quiero es ver mucha televisión en Youtube / Netflix / Gnula, seguir. En resumen, viendo todo como un cuadro grande, ha valido la pena. Eso que quiero conseguir, lo que me inquieta hoy no me atormenta como lo hizo hace un año. Los contratiempos cotidianos ya no son peñascos que tengo que saltar a como dé lugar. A veces simplemente los veo en mi camino, otras los rodeo o me fundo con ellos en un abrazo, dependiendo de las instrucciones que vienen de mi interior. Ya ni siquiera son dignos de enfado o de quejas. Son. Punto.

Algunas creencias que durante muchos años han definido mis reacciones ahora son información que se va quedando sin piso. Veo la culpa o el dolor y no les encuentro sentido. No se trata de que me haya vuelto inmune a las manipulaciones ajenas, ya quisiera, sino de que las veo, las identifico y no me apetece seguir el juego, casi, casi podría decir que hasta empiezo a entender la razón de su existencia. Visto así he avanzado muchísimo, más de lo que me propuse, es más, a veces he avanzado sin proponérmelo. Empecé esta cuarentena consciente como un experimento más, como un viaje, sin expectativas, con curiosidad, por eso veo cada día como una oportunidad nueva para descubrir algo nuevo, para enamorarme del misterio, para encontrar milagros.

Las plantas y los sueños me han traído hasta aquí. Por ellos descubrí una teoría que me ha llevado a entender cómo con esfuerzo y disciplina puedo cambiar mi vida. La ley del desdoblamiento de los tiempos y su aplicación, en la comunicación con mi doble cuántico, me han ayudado a recuperar algo que quisiera no haber perdido nunca, algo que me gustaría que estuviera a mi lado siempre: la certeza, no la fe. Certeza, porque esto no se trata de creer porque alguien más me dice que es verdad sino porque mis experiencias me han mostrado que sí puedo vivir de otro modo, que sí puedo transformar lo que hay en algo mejor pero no sólo mejor para mí sino en algo mejor para todos, en algo espléndido para TODO.

*Porque evito compartir mis objetivos lo explico en este artículo.

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Adenda:

Como detesto desde las tripas cuando alguien responde “he visto cambios maravillosos en mi vida”, sin dar el más mínimo detalle, a la pregunta ¿cómo te ha ido con tal o cual cosa, técnica, método, etc.?, durante varias semanas me dediqué a observar qué aspectos de mi vida han cambiado desde que empecé a comunicarme conscientemente con mi doble cuántico. Esta es la lista de lo que he notado hasta el momento:

  • Mi imaginación está más despierta.
  • He recuperado la confianza en el futuro, tanto que se podría decir que por ratos me siento optimista.
  • Me preocupo menos y me ocupo más.
  • Los ruidos externos me molestan menos.
  • Estoy de mejor humor. Literalmente me río más y con más ganas.
  • Reacciono con menor intensidad a estímulos que antes me molestaban mucho.
  • Tengo menos miedo a quemarme con objetos calientes.
  • Actúo de un modo más decidido. Sufro menos de parálisis por análisis.
  • He visto avanzar situaciones oníricas que parecían congeladas en el tiempo.
  • Tengo el olfato más sensible, con todo y que ya me decían “sabueso”.
  • Me siento equilibrada emocionalmente la mayor parte del tiempo.
  • Mi capacidad de leer micro-expresiones de lenguaje no verbal ha aumentado.
  • Varios alimentos procesados que me gustaban ya no me saben tan bien como antes.

Aclaro que los efectos son prácticamente infinitos y diferentes para cada persona. La anterior es una lista, no la lista mejor ni la definitiva.

Después de hacer cuentas con mis diarios y nocturnarios entendí que cuando escribí el primer borrador de este artículo ya estaba en la cuarentena 20 o 21, un proceso largo y que pude transitar de un modo más fácil con la ayuda de los libros que menciono. En este grupo de Facebook encuentras información para descargarlos. Si no usas facebook y quieres recibir esta información escríbeme a elsuenosignificado[at]gmail[punto]com con las palabras “doble cuántico” en el asunto.

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Lo que te impide disfrutar de dulces sueños

Plantas para dormir y soñar es el título de un curso que he dictado varias veces. Con cada versión algo cambia, antes, por ejemplo, hacía más énfasis en los tipos de insomnio, pero como hace un par de años grabé un podcast al respecto y en las caras de los asistentes veía más interés por el origen de sus problemas para dormir que en la clasificación psicológica / psiquiátrica de este problema, cambié el énfasis. Leyendo y reflexionando entendí que las causas del insomnio son, paradójicamente, comunes y desconocidas. Con este artículo espero ayudarte a identificar los factores que contribuyen a que duermas mal y a motivarte para que hagas los cambios necesarios para remediar este problema.

Siento que las consultas de los médicos, en especial las de los del sector público, se han convertido en espacios en los que se intenta explicar todo usando una palabra: estrés, pero ¿qué hay realmente detrás de noches de sueño fragmentado o de amaneceres con ojos ardientes y cuerpos ácidos?

No sé porque no duermo bien

Tengo una teoría acerca del “no sé”, es algo que dices cuando en realidad sabes qué te pasa pero no te gusta la respuesta. Con el insomnio, sin importar de qué tipo sea, pasa lo mismo.

Tener problemas para conciliar el sueño y despertar con cansancio, así se duerma sin interrupciones toda la noche, se han convertido en situaciones tan frecuentes que muchos, en lugar de buscar las causas, optan por normalizar la situación diciendo “sí, duermo mal, pero ¿quién duerme bien?” o, peor aún, buscando alivio en medicamentos y remedios caseros que sólo enmascaran el problema.

Solucionar el insomnio es un proceso que comienza con la comprensión de que se duerme y se sueña como se vive. Quien goza de satisfacción en su vida generalmente descansa del mismo modo y, en muchos casos, es capaz de recordar sus sueños, que, si así lo quiere, pueden ser una brújula para vivir la vida despierta. En contraste quien vive lleno de deudas, preocupaciones y angustias difícilmente descansa bien alguna vez y cuando recuerda sus viajes nocturnos estos son de tipo pesadilla pura y dura.

Aunque todos los mamíferos estamos programados biológicamente para dormir y soñar, decir que dormir es importante para la salud integral es visto como un acto subversivo, contestatario pues el modelo de éxito que predomina en occidente incluye descansar poco y trabajar hasta el agotamiento, sin embargo es sólo eso, un modelo, no el único ni mucho menos el más saludable. Entiendo que alguien trabaje con disciplina para alcanzar un objetivo importante, lo que no comparto es la práctica de robarle horas al descanso creyendo que así se es más vivo e inteligente que los demás. Descansar menos de lo necesario equivale a robarse salud a sí mismo y el éxito sin salud no se disfruta ni sabe igual.

Ahora, suponiendo que dedicas 6, 7, 8 horas a descansar o las que tu cuerpo te pide, cantidad que cambia de persona a persona, y que tienes una rutina ordenada para trabajar, pasar tiempo con tus seres queridos y divertirte, vamos a tratar de ver dónde está el problema.

Causas frecuentes de insomnio

Como escribí antes lo que haces de día influye directamente en el modo en que descansas, por eso es importante identificar qué tipo de pensamientos te acompañan mientras intentas conciliar el sueño, qué hay en lo que comes, qué haces antes de ir a la cama y si, en general, estás satisfecho con el modo en que llevas tu vida.

“No hice lo suficiente”

“Olvidé hacer una llamada importante”, “se acabó la sal” y “no he pagado X factura” son ejemplos de ideas que cruzan tu mente mientras intentas abandonarte en los brazos de Morfeo. El sobresalto causado al recordar tareas de este tipo impide que te relajes y que dejes para el día siguiente lo que, de todos modos, ya esperó. Si te identificas con esta situación te hará bien analizar el origen de tu autoestima. ¿Acaso sientes que sólo tienes valor por el esfuerzo que haces, por las tareas que completas o por las responsabilidades que asumes?

Todos los seres humanos somos valiosos y tenemos talentos distintos, sin embargo el sistema que hemos creado está atado a la creencia de que tu valor está directamente relacionado con la cantidad de tareas que eres capaz de completar, creencia que está MUY ligada a las causas siguientes de insomnio.

“Dormir es para flojos”

Desde el refrán famoso “al que madruga Dios lo ayuda” hasta las entrevistas en las que emprendedores y empresarios resaltan la importancia de levantarse temprano para trabajar duro, el mundo parece gritarte ¡sal de esa cama y empieza a producir ya!, pero ¿has pensado en la función del dinero en ausencia de salud? Un millonario puede pagar la atención de los mejores especialistas en las clínicas más exclusivas pero si está paralítico o es desahuciado su cuenta bancaria no puede hacer nada al respecto. La película The Intouchables (2011) y el modo en que terminó la vida de Freddie Mercury, cantante de la banda de rock clásico Queen, son ejemplos de ello. En la primera un hombre rico contrata a otro de clase media baja para que lo asista en las actividades más simples porque no puede llevarlas a cabo solo. En la vida del músico su fortuna no puede hacer nada frente al diagnóstico de una enfermedad incurable y apenas tratable en su época.

Se nos ha hecho creer que trabajar hasta el agotamiento es un símbolo de estatus, que los salarios abultados van de la mano de 3, 4 horas de sueño al día y de cargas laborales de 60 o más horas a la semana sin embargo, más allá de las preferencias individuales y de si tienes o no el trabajo / negocio de tus sueños lo cierto es que dormir mal o descansar de forma deficiente tiene consecuencias negativas en la salud. El CDC − Centro para el control y la prevención de las enfermedades de Estados Unidos − reconoce que la falta de sueño contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes, problemas cardiovasculares, obesidad y depresión. Desde la neurología también se ha descubierto que para aprender adecuadamente una tarea y para fijar un recuerdo es imprescindible dormir bien, pues sólo así el cerebro es capaz de asimilar la información entrante y, a la larga, transformarla en conocimiento.

Creer que éxito económico es sinónimo de agotamiento extremo también te prepara para ser víctima del karoshi, fenómeno con el que se bautizó en Japón a las muertes súbitas de personas, de edades muy diversas, que trabajan sin parar. Alcanzar tus metas personales y proteger a tus seres queridos es una motivación comprensible pero pierde valor si no puedes cuidar de tu propia salud. Investigadores alemanes y estadounidenses también han descubierto que, contrario a lo que se cree, tomar siestas cortas durante el día eleva la productividad y mejora la calidad del sueño nocturno, ¿será una señal de que estamos empezando a entender que el éxito económico es sólo UN tipo de éxito y no el único?

“Estoy tan cansado que ni dormir puedo”

Tantas veces he experimentado esta sensación que a raíz de ello terminé inventando el término pre-dormido. Con él me refiero a ese descansito que tomo antes de tratar de dormir en serio. Antes ponía algún documental de fondo para que me arrullara pero como eso implicaba dejar conectado el módem y me gusta reducir al máximo la contaminación inalámbrica que puedo controlar, ahora opto por escuchar música tranquila con los ojos cerrados o por leer algo, de preferencia en papel. Estas actividades me ayudan a dejar atrás lo que estaba haciendo antes y a sintonizarme con lo que me importa en ese momento: dormir plácidamente.

El cansancio extremo puede ser causado por esfuerzos físicos como correr una maratón, hacer una caminata fuerte; por demandas mentales considerables, después de completar un examen académico importante o de una presentación de trabajo para cerrar un negocio o, aunque parezca extraño, luego de vivir una emoción fuerte y positiva, es decir como quedaría yo si tuviera la oportunidad de conocer a Freddie “miamordivino” Mercury en persona. En cualquiera de éstos casos es muy probable que la activación física, mental o emocional a la que nos llevan esos eventos nos impida alcanzar la calma necesaria para reducir la velocidad y pasar a las funciones de reparación y recarga de energía que se dan durante el sueño. La solución a este problema, por fortuna, es muy sencilla, tanto que perdí la cuenta de las veces que me han dicho que funciona. El truco está en recapitular.

La recapitulación es un término conocido desde ámbitos diversos. Los practicantes de la filosofía tolteca, en especial los adeptos a la obra de Carlos Castaneda, los simpatizantes con las filosofías orientales, más exactamente con el budismo tibetano, e incluso los lectores apasionados de Pitágoras saben que esta práctica es indispensable para mantener la salud mental y física, pues como decía Juvenal: mens sana in corpore sano.

Recapitular es la práctica de rememorar el día apenas vivido. Se puede hacer desde el día a la noche o de la noche al día. Empezar con el momento en que abres los ojos o, si tu estado de consciencia te lo permite, desde el primer pensamiento voluntario que tienes, hasta que vuelves a cerrarlos o hasta que te entregas al dulce abismo del mundo onírico. Sea cual fuere la técnica o el orden que elijas para recapitular lo más importante es hacerlo desde una postura de abandono emocional. Algo así como si todo fuera una pared. Puedo decir que una pared es de X color o que la recubre X textura o material, pero para afirmar que es tierna, dulce, acogedora o maternal tendría que engancharme emocionalmente con ella a un nivel profundo, justo lo que trato de evitar mientras completo el ejercicio de recapitulación. El recuento mental debe hacerse dejando atrás los sentimientos, el corazón. En ese punto ya no importa la reacción que causó en ti que el cajero del supermercado empacara la fruta con el detergente o la que despertó ese cliente potencial que preguntó por enésima vez tu área de entrega para, como de costumbre, no ordenar nada. Recapitular, en especial las primeras veces es difícil, no voy a mentirte, pero así sólo logres revivir mentalmente unos pocos acontecimientos te prepara para hacer cosas más útiles y más entretenidas con tus sueños. Muchas personas reportan que después de aprenderla solucionan con mucha sencillez problemas de insomnio y de ansiedad, por lo que ponerla en práctica, junto a la costumbre de seguir una dieta balanceada y realizar con frecuencia actividad física, trae tantos beneficios que resulta tonto ignorarla después de conocerla.

Cabeza cansada y cuerpo descansado

Épocas en las que queremos correr como un caballo de carreras y épocas en las que queremos hibernar como un oso se turnan en nuestra vida, dándonos ocasión de observar la diferencia que hay entre el sueño que sigue al cansancio completo y el que sigue al cansancio incompleto.

El estilo de vida que nos caracteriza a los occidentales contemporáneos tiene muchísimo de actividades sedentarias: ver televisión, jugar videojuegos, navegar en internet, trabajar estando sentado. Sin importar el objetivo final pareciera que nos encanta pasar el tiempo frente a una pantalla, moviendo los pensamientos pero no el cuerpo. El resultado es cansancio en la cabeza y energía acumulada en el cuerpo lo que lleva a intentar conciliar el sueño cuando seguimos listos para correr 100 metros planos o al menos para pasear una manada pequeña de perros.

En este caso la solución es fácil, o al menos así parece. Si pasas mucho tiempo involucrado en actividades mentales pero nada físicas es necesario equilibrar la balanza. Caminar simplemente, bajarte en una estación más lejana que la acostumbrada o ir al supermercado a pie en lugar de hacerlo en carro, ese mismo que compraste “sólo para salir de la ciudad los fines de semana”, son cambios que tienen el potencial de mejorar la calidad de tu descanso. Leer está muy bien, yo adoro hacerlo en todos los formatos disponibles pero a veces, muy a menudo, es necesario darle un uso adecuado a este vehículo maravilloso que nos lleva a todos los lugares. Las extremidades están aquí para ser usadas, así esa tripa sexy y gris que vive en la cabeza nos apasione tanto.

Restablecer el equilibrio entre lo mental y lo físico contribuye al cuidado de la salud, por eso es muy importante revisar qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo para entender el impacto que tiene en nuestro descanso nocturno, además, como dicen los alemanes, nada mejor que cambiar de actividad para descansar durante el día, mejor todavía si se trata de intercalar lo sedentario con lo activo.

Tengo miedo de mostrar mi verdadero yo

Esta causa de insomnio la descubrí gracias al libro The gifts of imperfection (Los dones de la imperfección) de Brené Brown y creo que sólo así habría podido llegar a ella. Se trata de los problemas que se tienen para dormir como resultado de estar fingiendo una identidad todo el día, por estar llevando una máscara pesada.

Muchas personas sienten terror de no encajar. Yo misma sigo teniendo sueños en los que no estoy vestida “a la altura” de las circunstancias, pero aunque son molestos no los catalogaría como pesadillas, sin embargo, hay quienes (muchos) sí lo hacen.

Para más de uno el fingir, pretender es una obligación. Mujeres que se ponen zapatos de tacón alto, se maquillan y se peinan como dictan las revistas de moda para proyectar la imagen que creen es la deseable para sus trabajos / roles / vidas / etc. Hombres que se tatúan y actúan de un modo dominante aunque son sensibles y delicados. Las posibilidades son infinitas y las consecuencias también, una de ellas la dificultad para dormir.

Suelo decir que soy directa −grosera según mis detractores− porque estoy muy conectada con el mundo de los sueños, luego lanzo un reto: muéstrame una pesadilla diplomática y luego intentaré serlo yo también. A mí ser así, diplomática, simplemente no me sale y con el tiempo he entendido que, como las pesadillas, este tipo de comportamiento puede ser una bendición. Ellas, a diferencia de los sueños endulzados y paradójicos, gritan las verdades en tu cara, te abofetean con sabiduría, por eso, cuando aprendes a interpretarlas, terminas viéndolas como tus mejores amigas.

Ir al mundo onírico es un desafío. Internarte en él implica aceptar sus reglas, su lógica propia. Allí puedes disfrazarte pero tus intentos de esconderte serán juego de bebés frente al maestro del engaño. Él sabe quién eres, cómo eres y, sobre todo, cómo finges ser lo que no eres ni quieres ser en realidad, por eso te quita el maquillaje y le sale al paso a tus mentiras. Allí, quieras o no, te harás la famosa pregunta que Don Juan Matus planteaba a Carlos Castaneda: este camino ¿tiene corazón?, y se te exigirá una respuesta que, si no es satisfactoria, provocará persecuciones nuevas, monstruos más aterradores y accidentes aéreos cada vez más desastrosos. Puedes aparentar, bailar al ritmo que otros cantan pero en las noches, cuando estás cara a cara con tu esencia, con tu naturaleza verdadera no vas a engañar a nadie, por más que lo intentes.

Piénsalo bien, siéntelo mejor y confiésate contigo mismo. Ese trabajo tan rentable que tienes o ese negocio que quieres empezar ¿haría feliz al niño que vive en tu interior? Cuando piensas en aprender esa habilidad nueva ¿sientes maripositas en el estómago?, eso que quieres hacer ¿te gusta tanto que incluso lo harías gratis? Don Juan explica que el corazón nunca se equivoca, nos equivocamos nosotros que nunca le preguntamos si lo que estamos haciendo es lo correcto, conducta que un día puede llevarnos a un callejón sin salida, en el que el camino mismo nos matará.

Entonces, ¿qué prefieres?, ¿no poder dormir por tratar de complacer a quien no le importas u honrar tu naturaleza mientras duermes dulce y plácidamente? No, nadie garantiza que podrás ser tú mismo todo el tiempo, pero entre más lo seas mejor será tu relación con el mundo de los sueños.

De momento voy a dejarlo hasta acá. Todavía estoy estudiando los efectos que tienen algunos aditivos alimenticios en la dinámica del sueño. Como es un tema complejo prefiero documentarme bien antes de afirmar algo al respecto. De lo que puedes estar seguro es de que voy a hablar de la tartrazina y del rojo allura. Al primer colorante artificial lo encontré por azar, al segundo me lo estaba comiendo feliz de la vida hasta que me dio asquito.

Referencias
Center for Disease Control and Prevention: Sleep and sleep disorders (2015) Consultado el 15 de junio de 2017 en http://www.cdc.gov/sleep/index.html

Harvard Men’s Health watch. Learning while you sleep: Dream or reality? (2012) Consultado el 15 de junio de 2017 en http://www.health.harvard.edu/staying-healthy/learning-while-you-sleep-dream-or-reality

Stickgold, R.; Whidbee, D.; Schirmer, B.; Patel, V.; Hobson, J. A. (2000) Visual discrimination task improvement: A multi-step process occurring during sleep. Journall of Cognitive Neuroscience, Vol. 12 (2), 246-254